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Las exorbitantes ganancias de la industria armamentística con la guerra en Ucrania

Como suele ocurrir, las guerras las libran los contendientes pero el verdadero enemigo es la guerra misma, en la que todos pierden. O casi todos. La industria armamentística está obteniendo extraordinarias ganancias con el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. De nuevo: como suele ocurrir.
Leopard 2 Su versión más reciente, la 2E, cuesta US$11 millones Foto: EFE
Leopard 2 Su versión más reciente, la 2E, cuesta US$11 millones Foto: EFE

Las empresas armamentísticas han incrementado notablemente sus beneficios y su valor en bolsa a casi un año del inicio de la guerra de Ucrania.

Una de las primeras razones es que, ante el nuevo escenario geopolítico internacional, la mayor parte de los países de la OTAN han decidido destinar a la defensa más de un 2% de su PBI, lo que en el caso de Estados Unidos ha supuesto un presupuesto récord cercano a los US$900.000 millones.

Según el último informe del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), el gasto militar en el mundo ya se encuentra por encima de los 2.14 billones de dólares y todo indica que seguirá creciendo este año.

Rheinmetall, la histórica empresa alemana fundada en 1889 y hoy fabricante de los demandados tanques Leopard, ha sido una de las principales beneficiadas, pues obtuvo una ganancia bursátil de 150% y un incremento de sus resultados con respecto a 2021 superior a 300% hasta llegar a los US$10.700 millones.

Foto: EFE. Un Leopard 2E durante unos ejercicios militares de la OTAN.

Sin embargo, esa bonanza económica no se refiere solo a las empresas armamentísticas occidentales. Almaz-Antey, la empresa más importante de este sector en tierras de Vladimir Putin, incrementó sus ganancias un 45% a partir de la invasión dado que es el principal proveedor de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa.

Sistema de defensa aéreo fabricado por Almaz-Antey.

En el caso de Estados Unidos, que controla el 51% del mercado armamentístico mundial, las cinco principales empresas fabricantes de armamentos consiguieron aumentos de su cotización en bolsa por un valor conjunto de 25.680 millones de dólares, todo ello dentro de una revalorización promedio de 416% durante la última década.

Foto: Lockheed Martin. F-35A.

En el caso de Lockheed Martin, el mayor contratista mundial de defensa, sus ingresos aumentaron un 7,3% hasta alcanzar los US$18.725 millones. Lockheed Martin es el fabricante de los aviones de combate F-16, F-22 y F-35, que se encuentran entre los cazas más modernos y letales del mundo.

Un F-16 acaba de ser piloteado por una inteligencia artificial durante 17 horas.

Por lo que respecta a Raytheon Technologies, que proporcionó a Ucrania el sistema de defensa aéreo Patriot, vio incrementados sus beneficios cerca de 18%, para trepar a 17.870 millones de dólares.

Foto: US Department of Defense. Sistema de misiles tierra-aire Patriot. 

Northrop Grumman, con una rentabilidad anual próxima a 17%, logró que sus ventas llegarán a US$9.850 millones, lo que supuso un incremento de 16%, y de un 12% en el caso de General Dynamics.

Ahora bien, no ha sido la industria armamentística estadounidense la única beneficiada con la guerra en Ucrania. Otro tanto ha ocurrido en el Reino Unido con BAE Systems, el sexto vendedor de armas del mundo, que obtuvo una rentabilidad de 60% en el último año, 64% fue el aumento para la francesa Dassault, fabricante de los tanques Leclerc y de los aviones de combate Rafale, y un 56% de crecimiento para la también francesa Thales.

Foto: Dassault. Un avión de combate Dassault Rafale.

Una de las noticias que dejó 2022 es que China ya ocupa el segundo lugar de ese mercado, con el 18% de las ventas mundiales, seguida por el Reino Unido con el 6,8% y Francia con el 4,9%.

Como suele ocurrir con las guerras, hasta quienes las ganan, pierden, pero siempre hay quienes solo las ganan.