Corea del Norte lanzó un nuevo misil balístico intercontinental pese a la prohibición de la ONU
El lanzamiento, aprobado por el líder norcoreano Kim Jong-un en una nueva muestra de fuerza, pues recae sobre su país la prohibición de la ONU con respecto a estas pruebas, alcanzó una altura de 6.248,5 kilómetros y recorrió otros 1.090 en una hora. En conferencia de prensa, el viceministro de Defensa japonés, Makoto Oniki, informó de que el misil aterrizó en la Zona Económica Exclusiva de Japón, situada 170 kilómetros al oeste de Cabo Tappi en el extremo norte de la isla principal del país, Honshu.
De confirmarse la información, se trataría del misil de mayor alcance lanzado por Corea del Norte desde noviembre de 2017, cuando envió un Hwasong-15 a una altitud de 4.475 kilómetros.
En 2018, Kim Jong-un había declarado una moratoria en las pruebas nucleares y de misiles balísticos de largo alcance, tras reunirse con el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Sin embargo, el líder norcoreano anunció en 2020 que ya no se consideraba obligado por esta promesa.
Hoy viernes el Gobierno japonés se mostró preocupado tras este lanzamiento por considerar que esa acción supone "una nueva dimensión de grave amenaza a la seguridad y paz de Japón, la región y la comunidad internacional", aseguró esta mañana en una conferencia de prensa el portavoz gubernamental, Hirokazu Matsuno.
El lanzamiento de ayer jueves es el undécimo del año, contando uno del 16 de marzo que habría fracasado, según el Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur.
Por otra parte, y de acuerdo con el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, los otros lanzamientos más recientes de Pyongyang, el 26 de febrero y el 4 de marzo, muy probablemente tenían la intención de probar un nuevo sistema de ICBM y no la de enviar satélites al espacio, como indicó el Gobierno norcoreano.
Según algunos analistas, el objetivo de Corea del Norte es aumentar el rango de su alcance nuclear sobre territorio estadounidense con el objetivo de disuadir a Washington de acudir en defensa de sus aliados ante un eventual conflicto bélico, en particular Corea del Sur, Taiwán y Japón.
De hecho, el test norcoreano apunta a mostrar a la comunidad internacional que el nuevo proyectil es capaz de volar en torno a 15.000 kilómetros, el máximo rango dentro del arsenal del régimen, suficiente para alcanzar la costa este estadounidense o cualquier punto de Europa.

