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Rusia negó el bombardeo ayer de un hospital infantil en Ucrania pero presentó dos versiones distintas sobre lo ocurrido

El gobierno de Rusia negó este jueves a través de su Cancillería el bombardero de un hospital infantil en la ciudad de Mariúpol, como había denunciado ayer Ucrania, pero presentó dos versiones distintas sobre lo ocurrido.
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El canciller ruso, Sergei Lavrov, no rechazó la acusación ucraniana de que se había producido el ataque pero sostuvo que el hospital no operaba en realidad como tal sino como base de un batallón de combatientes nacionalistas ucranianos.

“Este hospital pediátrico fue retomado hace tiempo por el batallón de Azov y otros radicales”, afirmó Lavrov en Antalya, Turquía, en declaraciones a la prensa tras reunirse con su colega ucraniano, Dimitro Kuleba, en la tercera ronda de las conversaciones de paz entre ambos países.

A favor de su versión de los acontecimientos, el jefe de la diplomacia rusa añadió que “todas las mujeres que iban a dar a luz, todas las enfermeras y todo el personal de apoyo habían sido expulsados” del centro médico.

Sin embargo, el vocero del Ministerio de Defensa, Igor Konashenkov, ofreció una versión diferente en la que sostuvo que las fuerzas rusas no efectuaron ningún ataque sobre Mariúpol y que todo fue una “puesta en escena” por parte de Ucrania.

“El supuesto bombardeo aéreo es una completa provocación puesta en escena para mantener el revuelo antirruso entre una audiencia occidental”, añadió Konashenkov.

Ucrania reportó ayer que el hospital para niños de Mariúpol había sido bombardeado y que en el ataque murieron tres personas -entre ellas, un niño- y que fueron heridas al menos 17, lo que provocó una indignación mundial.