Qué podemos aprender de la política alemana

Qué podemos aprender de la política alemana

La tercera es la vencida. "Estoy muy emocionado por este resultado", manifestaba Friedrich Merz con lágrimas en los ojos el último 22 de enero. Fue caratulado como el "duro" de la Unión Cristiano Demócrata de Alemania y acababa de ser electo presidente del partido que hoy es oposición en ese país.

Cornelia Schmidt-Liermann

Es la primera vez que la Unión Cristiano Demócrata (CDU) elige a su presidente con el voto de las bases de afiliados y no de los 1.001 delegados . La histórica derrota del año pasado, forzó al perdedor Laschet, a prometer renovar la cúpula escuchando a los afiliados.

Y esta vez, sin quedarse enredado en la rosca, Friedrich Merz, de 66 años, logró ser elegido por las bases. ¿Hay algo más genuino que eso? En sus dos intentos anteriores había perdido. Primero frente a Kramp-Karrenbauer y luego frente a Laschet en enero de 2021. En ambos casos, reinó la rosca y los juegos del poder, alejados del sentir ciudadano y partidario. La derrota electoral y la decisión de dar voz, por primera vez, a las bases del partido han jugado ahora a su favor y le han permitido vencer.

Y eso que, cansado de ser relegado, abandonó la vida política partidaria en 2009 y decidió volver al ruedo casi diez años después, en 2018, cuando la canciller Angela Merkel anunció que dejaba la presidencia del partido. Sin dudas, el triunfo que hoy lo emociona conlleva una gran misión: confía en poder llevar a su partido nuevamente a ser gobierno. 

Merz no tiene que enfrentar el desafío solo. Lo acompañan,  cinco vicepresidentes, una tesorera  y un nuevo secretario general, Mario Czaja. Este político de 46 años  nacido un día de la primavera en la Charité  en Berlín Oriental, fue recientemente fue electo diputado nacional por primera vez. Con ideas "más modernas", es el elegido para ejecutar y ser la persona de confianza de Merz. Nota al margen: en las dos votaciones anteriores -esas en la que Merz perdió- Czaja apoyó a los candidatos rivales. Sin embargo, Merz no dudó en recomendarlo como su secretario ya que lo considera un hacedor. Y con ello promueve lo que viene pregonando: trabajo en conjunto y unidad

Esta premisa fue ratificada al aceptar el cargo: "Si nos peleamos, si nos desparramamos en diferentes direcciones celestiales, si reflejamos una imagen poco clara de adonde queremos ir, si no estamos a la altura de los temas importantes, posiblemente tardaremos mucho (en volver al gobierno)…Y quizás ni lo logremos".

Merz también dejó en claro que la CDU rechaza toda forma política de extremismos y radicalizaciones, tanto de derecha como de izquierda. Siempre defenderá la democracia bien entendida. Algunos desafiaban a Merz volver a impulsar aquella frase del 2003 con la que hizo furor en ocasión de presentar la reforma de impuestos: "la declaración impositiva debería caber en un posavasos de cerveza".

Los  cinco vicepresidentes que lo acompañan tienen algo en común: expertise y convicción en materias que se consideran cruciales para el devenir cotidiano. Ellos son: Michael Kretschmer (primer ministro de Sajonia), Carsten Linnemann (jefe de "la Unión de la clase media" que representa la clase media productora), Silvia Breher (abogada y gran defensora de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres; de la relevancia del agro; y convencida de la libertad de culto: se dice que al comenzar su carrera política, los asesores de imagen de su partido le aconsejaron que se quitara la cruz de su gargantilla y ella se negó); Andreas Jung (experto en políticas de ambiente) y Karin Prien (ministra de educación de Schleswig Holstein), La tesores, es Julia Klöckner, ex ministra de agricultura. 

Ojalá se entienda en Argentina que para ser una opción atractiva a la ciudadanía, debemos buscar los mejores, con experiencia en política y conocimiento en la materia. Confiar en el puro armado, en la estructura no alcanza.

Hoy debemos trabajar en consensuar y definir claramente qué vamos a hacer y con quienes para dar respuestas originales a problemas ancestrales y a nuevos desafíos.

Y si internamente vamos a las PASO, no podemos arrastrar a nuestra ciudadanía a más conflicto y división. No seamos enemigos sino contrincantes que puedan encontrarse luego de la elección para recuperar a nuestra querida Nación.

* Cornelia Schmidt-Liermann es diputada nacional, expresidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso e la Nación y vicepresidenta de la Red de mujeres Humanistas de América Latina. 

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