Miami: pesadumbre generalizada, solidaridad y faro de inversiones

Miami: pesadumbre generalizada, solidaridad y faro de inversiones

Miami vivía un momento de prosperidad enorme por la llegada de inversiones y la mudanza de muchos estadounidenses. La tragedia por el edificio derrumbado fue un golpe duro. Aguafuertes de una ciudad que crece y vive un duro momento.

MDZ Mundo

MDZ Mundo

El ambiente en Miami y todo el sur de la Florida era positivo, de entusiasmo y esperanza por varios motivos. Numerosos ciudadanos americanos, sobre todo de California y New York, la eligieron como nuevo lugar de residencia.

La dureza de la vida diaria por las prolongadas restricciones por el covid, más la alta carga impositiva de esos estados, combinado con la bondad climática de la Florida, convencieron a miles de estadounidenses a establecer su nueva vida en la Florida. Como consecuencia inmediata, el negocio inmobiliario explotó y numerosas empresas tecnológicas también se trasladaron. El sueño de una época de bonanza y de un nuevo Silicon Valley comenzó a propagarse.

La única protesta de los miamenses, casi unánime, es el sensible aumento del costo de vida. “Estamos llegando a los precios medios para vivir de Chicago”, señaló un vecino mientras compraba en un supermercado. Chicago y New York son dos de las ciudades más caras del país del norte.

Miami es una ciudad pujante.

Pero era mucho mayor el entusiasmo esperanzador que surgía de la inmigración interna, acompañada por una ola de inversiones financieras provenientes de países de América del Sur y también de Guatemala y El Salvador.

Inversionistas de Chile, Colombia y Perú principalmente fatigan la zona de Brickell, el corazón financiero de Miami y de América Latina.

Pero un manto sombrío de dolor, congoja y pesadumbre cayó sobre la ciudad luego del derrumbe del edificio de Surfside. Fue como si un rayo de alcance total impactara sobre toda la población.

No se ven los mismos rostros; la adustez y el padecer de la población se visualizan, se sienten, se perciben. Manos anónimas aportaron de jueves a domingo 1.200.000 dólares para colaborar con la tragedia, tratando de colaborar o mitigar lo súbito e inesperado. Señales de querer paliar, como sea, algo imposible e increíble.

Un edificio en ruinas, una ciudad en crisis. 

Al inmenso dolor lo acompañan las dudas y la incertidumbre. ¿Puede suceder algo similar con los innumerables edificios costeros de los condados de la península de Florida?

¿La corrupción administrativa municipal y el afán desmedido de lucro del developer pudo haber sido causal de la catástrofe? ¿Esto es posible que ocurra en la inmensa cantidad de inmuebles playeros?

Dolor inmenso por la tragedia en primer lugar y dudas, cuestionamientos y preguntas de los vecinos de la playa predominan.

También, a cinco días del desastre, un manto de congoja sobrevuela la región, que con ayuda federal y de los condados y alcaldías lucha contra el tiempo para encontrar algún sobreviviente y asiste con respeto y consideración a los familiares de las personas aún no encontradas.

Miami, la ciudad del sol y la alegría, llora y sufre por lo inesperado y trágico de lo ocurrido. Va a llevar tiempo y terapia sanar la herida colectiva. Pese a ello, miles de latinoamericanos y ciudadanos de todo el mundo siguen recibiendo a diario y en forma gratuita y con la mejor disposición, vacunas para prevenirse del covid.

Ciudad dolida, pero solidaria con todo ser humano de cualquier lugar del mundo. Tragedia y progreso y espíritu empático, las dos caras del momento actual. Miami, la ciudad latina, herida y dolida, debe luchar para sobrellevar y superar la desventura y debe continuar con el corazón y los brazos y manos abiertas para todos los seres humanos que lleguen en busca de vacunas protectoras.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?