El manifiesto de Kast y el punto de quiebre de la protesta social en Chile

El manifiesto de Kast y el punto de quiebre de la protesta social en Chile

Mucho se habló y se analizó estos días sobre el ascenso de la ultraderecha en el vecino país. Causas y consecuencias de un proceso, que dejó un final muy abierto.

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La elección que clasificó para el balotaje a los candidatos presidenciales chilenos José Antonio Kast y Gabriel Boric va en línea con los resultados de los recientes procesos electorales en el mundo, que expresan un profundo desencanto con la política tradicional y abren la puerta a las expresiones que se ubican en los bordes del sistema político.

En pleno auge de la tercera revolución industrial, en la que las nuevas tecnologías cambian no solo nuestros hábitos de consumo y de interacción, sino también nuestro forma de vincularnos y de manifestarnos, la política es un campo que no deja de arrojar señales sobre este cambio que corroe el poder orgánico que supieron tener las corporaciones y permite la emergencia de nuevos exponentes. 

El utraderechista Kast y el izquierdista Boric representan el escenario de llegada de una deriva social que en 2019 blanqueó una desigualdad y malestar público que anidaba en la estructura de la sociedad chilena. La serie de protestas que se dispararon por el aumento del boleto del metro no hizo más que exponer el desencanto con una economía que no había beneficiado a todos.

En este derrotero, la elección para la asamblea constituyente, que se propone cambiar la Constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet, supuso un giro a la izquierda de Chile. Pero, según los analistas, esto no deja de ser solo un enunciado aparente.

Es que lo primero que remarcan es que no todas las personas que apoyaron un cambio a la Constitución o las protestas del estallido social se sienten necesariamente interpretadas por las ideas de la izquierda. Mucho menos por aquellas que ponen en entredicho el derecho a la propiedad.

"Muchas personas creyeron que el 80% del apruebo era de izquierda y los datos nunca mostraron eso. Siempre advertimos que probablemente la mitad era de derecha", señala Javier Sajuria, académico de la Queen Mary University of London. En este sentido, señala que la idea de una Constitución ultraprogresista hizo a muchos replegarse sobre plataformas más conservadoras, que caracterizan históricamente el pensamiento en amplias porciones del país.

Por su parte, Pamela Figueroa, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Santiago de Chile argumentó: "Hubo una amplia mayoría que aprobó la idea de que el malestar social y la crisis de legitimidad y confianza podían resolverse a través de un proceso constituyente. Pero eso no significa que toda esa mayoría tenía claridad de cuál podría ser ese proyecto de cambio", dice y reflexiona que al tomar nota del rumbo que adquiría la Constituyente optaron en la elección presidencial por desmarcarse de ese camino.

Por eso no es de extrañar para estos analistas que muchos chilenos hayan abrazado el manifiesto de José Antonio Kast que condena “el castigo progresivo a la propiedad; el fomento de un Estado interventor; la identificación de enemigos irreductibles como la empresa privada y el sistema de mercado; la protesta violenta y el vandalismo como justificación a la trasgresión de normas e irrespeto a la autoridad; resurgimiento de un discurso falaz de corte neo-marxista de lucha de sexos, razas, orientaciones sexuales, visiones corruptas de derechos humanos, de interpretación de la ciencia (y el) hostigamiento a la fe cristiana”.

Concretamente, la elección dejó estos porcentajes: 27,91% (Kast) de los sufragios frente a 25,83% (Boric),entre más de siete millones de votos. Y, aunque la diferencia se mide por miles (poco más de 140.000), sus posturas económicas navegan de un extremo al otro.

Kast es un abogado de 55 años que aboga por minimizar el papel del Estado en la economía y aumentar su eficiencia, así como disminuir el gasto público y reducir los impuestos para atraer más inversiones. Por su parte, Boric es un diputado de 35 años y abanderado de una formación de izquierdas que cuenta con el apoyo del Partido Comunista.  Propone un tránsito hacia una nueva matriz productiva, un aumento de impuestos para actividades no amigables con el medio ambiente y el fortalecimiento del rol del Estado para ofrecer un modelo de pensiones solidarias y un sistema de sanidad universal.

A la pregunta que intenta indagar sobre cómo pasó Chile del 80% del país que votó a favor del progresismo, de un cambio en la Constituyente, a Kast, un candidato tan conservador, los analistas concluyen en que "el 30% que logró el candidato de la derecha no es muy distinto al 20% que votó rechazo".

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