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¿Turismo o tortura? Los controversiales anillos en el cuello de las mujeres birmanas

Es una de las atracciones turísticas más exhibidas en Tailandia desde hace décadas. La forma en que las mujeres birmanas se ganan la vida es cuestionada alrededor del mundo por los daños que ocasiona en su cuerpo.

Un verdadero drama que se exhibe como una atracción turística pero realmente parece ser una tortura. Las mujeres birmanas que huyeron a Tailandia desde hace décadas, se ganan la vida usando unos tradicionales anillos en sus cuellos.

Huay Pu Keng queda en Tailandia y es donde se pueden ver todas las casas de bambú de la aldea. Allí es donde hay puestos para vender diferentes baratijas como lo son también estos controversiales anillos para el cuello que las mujeres de la etnia usan tradicionalmente.

Una tradición turística o ¿una tortura?

No se puede negar que el uso de estos anillos en los cuellos genera pavor y asombro en los turistas. La leyenda asegura que las mujeres birmanas usan almohadas especiales para dormir con estos anillos y de esta manera los mismos comprimen la clavícula creando la ilusión de que se vea un cuello más alargado y de manera artificial.

También, existen tallas de madera donde se puede ver cómo llevan las mujeres sus decoraciones en el cuello y se las llama “vino de cuello largo”, aunque raramente esas botellas son redondas.

Una dura realidad: las mujeres jirafas

Ya no solo se las reconoce como birmanas, sino que también les dicen “Mujeres jirafas”. Se les conoce mundialmente como Padaung, sin embargo ellas prefieren que las llamen Kayan.

Según los antepasados, hay una historia detrás de las “Mujeres Jirafa” y es que hace 2000 años arribaron a la antigua Birmania que hoy es conocida como Myanmar. Más tarde, estas “Mujeres Jirafas” prácticamente fueron desplazadas al estado de Kayah y huyeron al norte de Tailandia -donde se encuentran hoy-, por la guerra civil.

Ahora viven allí con un estatus jurídico que es muy incierto y no se las reconoce como ciudadanas birmanas ni tampoco tailandesas. Una dura realidad que parece no tener fin.

Sobre todo, porque las agencias de turismo no perdieron tiempo desde hace años y empezaron a explotar esta extraña forma que tienen las etnias de adornar sus cuellos con los anillos.

Así también, no faltaron los guías “creativos” en inventar nuevas historias en relación a estas mujeres y de esa manera es que fueron fomentando el interés de cada turista.

En su mayoría, las historias son reales aunque en todos los casos las afirmaciones muchas veces desmienten a las leyendas. Lo real, es que se dice que cuanto más largo es el cuello, mayor es el atractivo que les provocan a los hombres de la etnia.

Además de resaltar su belleza, llevar puesto estos anillos es signo de que la mujer viene de una familia rica.

Se obtuvieron registros de que una mujer kayan llegó a ponerse hasta 27 collares, lo que le llegó a estirar el cuello unos 25 cm.

Lamentablemente, para el turismo de Tailandia, esta es una de las principales fuentes de ingresos y por eso es que las madres obligan a sus hijas a “seguir la tradición”. No por creencia ni convicción, sino para asegurarles un futuro económico.