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Jaque mate al taimado


Los miles de casos de abusos sexuales del clero católico, dados a conocer públicamente en Pensilvania, se suman al flagelo mundial que no reconoce límites temporales ni espaciales, tampoco en las modalidades de los vejámenes.

La respuesta del jefe de estado teocrático, ha sido el reconocimiento expreso de que la institución criminal que preside ha "descuidado y abandonado a los pequeños".

Semejante reconocimiento de responsabilidad institucional, producto de un sistema de encubrimiento de pedófilos pergeñado meticulosamente por el Vaticano, coloca al papa taimado - y a la clerigalla cómplice - en jaque mate.

Las partidas que ha pretendido jugar la iglesia en materia de abusos, hace tiempo que las viene perdiendo, en los escenarios argumentativo, judicial, político y, en especial, ante la opinión pública.

Quedaron atrás argumentos como el ensañamiento contra la institución; la minimización y/o generalización del problema; los hipócritas y vacíos pedidos de perdón; gestos y discursos infames y grotescos; la defensa del esperpento del celibato; responsabilizar a los propios niños y jóvenes de tentar a los sacerdotes; el ya clásico somos todos pecadores; respuestas corporativas; las felicitaciones a aquellos obispos que no "delataron" a sus compañeros abusadores; el acting de la vergüenza; el falso sentimiento de dolor; el sainete del procedimiento canónico...

Toda esa fraseología empalagosa, toda esa charlatanería beata propia de curánganos, la parodia kitsch llamada investigación preliminar, todo eso, y mucho más, llegó a su fin.

1. Los carniceros de la humanidad en jaque

17.000 menores abusados en Estados Unidos; en Irlanda, más de 14.000 entre los años 50 y 80; 1.000 casos en Pensilvania; 4.500 en Australia, son ejemplos "menores".

Lo que cabe destacar es que esos resultados fueron obtenidos por comisiones independientes constituidas en aquellos países. En Irlanda, los informes Murphy (elaborado por una comisión investigadora a cargo de la juez Yvonne Murphy) y Ryan (nombre del juez supervisor); en Pensilvania, el informe fue elaborado por la Corte Suprema de ese Estado; en Australia, el informe de la "Comisión Real de Respuestas Institucionales al abuso sexual infantil".

Entonces, ¿cuál será el mensaje para los prestidigitadores de sotana? Que para obtener resultados serios y creíbles, las comisiones de investigación no pueden formarse con miembros del rebaño servil, por más que sean "expertos". Tan sencillo como eso.

Es tan impactante la efectividad, objetividad y seriedad del accionar de aquellas comisiones que de inmediato queda en off side la respuesta inhumana, embustera y farisaica de la iglesia.

Hablamos de los protocolos, medidas de profilaxis, procedimientos, investigaciones, normas jurídicas, reglamentos, tribunales eclesiásticos que parodian un procedimiento administrativo o judicial y juguetean al fuero personal (fósil del medioevo, donde curas juzgan curas por delitos comunes), algo prohibido por la Constitución Nacional.

Todo un repertorio dirigido a blindar la institución, en contra de las víctimas, de niños, niñas y adolescentes, a los que se revictimiza sin miramientos. Eso sí ¡¡con mucho dolor y vergüenza!!

2. La Iglesia Católica, violadora serial de derechos humanos de los niños

Aquel panorama horroroso, explica por qué ninguna medida eclesial en materia de abuso sexual alude al principio universal del interés superior del niño. ¡Es que no les interesan los niños, mucho menos sus vidas!

El Comité de los Derechos del Niño, en las Observaciones efectuadas a la Santa Sede en 2014, analizó los escenarios hacia los que se proyectan las violaciones a los derechos humanos de la infancia por parte de ese estado.

Entre ellas mencionó:

• Lesión al derecho a la igualdad. Mantenimiento en el Código de Derecho Canónico de la categoría/calificación "hijos ilegítimos", en particular, en el canon 1139 (N° 25). Dicha calificación corresponde a los hijos nacidos fuera del matrimonio.

• Lesión a la libertad de expresión de los niños (N° 31).

• Lesión a la libertad de asociación y religión de los niños (N° 32).

• Lesión al derecho a conocer la identidad de los padres de aquellos niños hijos de sacerdotes (N° 33).

• Lesión al derecho de las madres a formar una familia por la imposición del silencio, mediante acuerdos de confidencialidad, por el cual se comprometen a no revelar información sobre la identidad del padre sacerdote del niño (N° 34).

• Abandono de bebés. Práctica llevada a cabo por organizaciones católicas mediante el denominado "buzón para bebés" (N° 35).

• Tortura y otros tratos o penas crueles, cometidos en internados católicos (Lavanderías de Magdalena). (N° 37).

• No reparación del daño como consecuencia de aquellas torturas y prácticas crueles (N° 38).

• Violencia física contra niños. Palizas rituales generalizadas en instituciones católicas (N° 39).

• Lesión a la dignidad de los niños. Abusos sexuales cometidos por clérigos de cualquier jerarquía (N° 43).

• Discriminación de los niños en función de su situación familiar (N° 49).

• Violencia doméstica en familias y hogares católicos (N° 50).

• Privación de la libertad mediante métodos psicológicos de captación y manipulación de conciencias individuales (Legionarios de Cristo, Opus Dei) (N° 50).

• Separación de niños de sus familias (N° 50).

• Aislamiento del mundo exterior (N° 50).

• Sanción canónica a la madre de una niña brasilera que abortó para salvarle la vida.

• Lesión a la libertad de elección y decisión en materia de métodos anticonceptivos y al derecho a la información sobre salud sexual y reproductiva (N° 56).

• Supresión del derecho a la identidad de recién nacidos (N° 58).

• Venta, trata y secuestro de niños avalados por organizaciones católicas (N° 58).

Ninguno de esos flagelos ha sido extirpado de la institución religiosa. Es más, en septiembre de 2017, la Santa Sede debió presentar el informe quinquenal al que están obligados los estados partes, pero incumplió nuevamente.

Los hechos de Pensilvania han llevado al papa jesuita a una situación de no retorno, al admitir públicamente la situación de abandono de niños, niñas y adolescentes en los espacios eclesiales, cualesquiera que sean.

Situación que lo obliga a cumplir - sí o sí - con las convenciones internacionales firmadas por el estado teocrático. Lo contrario, significa para el prelado consentir que dirige una institución que - históricamente - se ha dedicado al genocidio infantil.

Fin de la partida.

Abog. Carlos Lombardi

Apoderado de la Rete L'Abuso, Associazione italiana vittime di preti pedofili, Italia.

Asesor de la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico, Argentina.