Denuncian la muerte de 10.000 personas en Siria por bombardeos rusos
Los bombardeos rusos en Siria han causado la muerte de unas 10.000 personas desde que comenzaron hace justo un año, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos.
El grupo, que recopila datos sobre la violencia en el país envuelto en una guerra civil, indicó que la cifra incluye 3.804 civiles, entre ellos 906 niños. Rusia reaccionó alegando que sólo tiene a los terroristas como objetivo.
El Observatorio estimó en 2.746 los miembros del autodenominado Estado Islámico (EI) muertos, así como 2.814 combatientes de otros grupos islamistas.
Además, acusó a Rusia de utilizar recientemente bombas de termita, un tipo de composición de aluminio y un óxido metálico que causa quemaduras. El material sigue ardiendo durante unos 180 segundos después de dar en el blanco.
Rusia inició sus bombardeos aéreos en Siria el 30 de septiembre de 2015 en apoyo de su aliado el presidente sirio Bashar al Assad.
El único objetivo de su campaña militar es erradicar a los terroristas, subrayó hoy el país con motivo del aniversario. "Pueden especular todo lo que quieran, pero el objetivo es combatir el terrorismo internacional", dijo a la agencia TASS la portavoz del Ministerio del Exterior ruso, Maria Zakharova.
El ministerio acusó el jueves a Estados Unidos de estar apoyando a terroristas en Siria. Washington no consiguió impedir que sus grupos rebeldes aliados sigan colaborando con miembros de la red Al Qaeda, afirmaron las autoridades rusas.
Simultáneamente, Estados Unidos acusa a Moscú de atacar a grupos rebeldes considerados moderados y no solamente al EI.
Esta semana, el portavoz del Departamento de Estado John Kirby amenazó a Rusia con suspender las negociaciones para lograr la paz debido a la campaña de bombardeos rusa. Esa estrategia puede desestabilizar aún más Siria y hacer que los grupos extremistas ganen poder, indicó Kirby.
Aunque Rusia y Estados Unidos apoyan a bandos distintos en Siria, están de acuerdo en la necesidad de combatir al EI y otros grupos terroristas que han ganado mucho territorio allí en los últimos años.
La semana pasada, el Observatorio denunció que los ataques encabezados por los estadounidenses mataron a unas 6.213 personas desde sus inicios en 2014. "Murieron un total de 611 civiles, entre ellos 163 niños".
El grupo dijo que intenta ver si "estas chocantes estadísticas, lágrimas y dolor tocan la conciencia de esta comunidad para que reaccione".
En total han muerto más de 300.000 personas desde que comenzó la revuelta contra Al Assad en 2011.
Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) llamó hoy desde Ginebra a ambas partes a permitir la asistencia médica para enfermos y heridos en Alepo. "La situación (en Alepo) rompe el corazón y es indignante", dijo la directora general del organismo, Margaret Chan.
Solamente en esta semana fueron heridas en la parte este de la ciudad al menos 840 personas, explicó el director de emergencias de la OMS, Rick Brennan.
La parte de la ciudad que está en manos de los rebeldes es bombardeada desde hace semanas por la Fuerza Aérea siria. Las organizaciones humanitarias no acceden a la zona este porque su vida correría peligro. Los enfermos y heridos tienen que poder abandonar las zonas de combate de forma segura para recibir tratamiento, subrayó la OMS.
Ya a principios de semana la institución había reclamado la apertura inmediata de corredores humanitarios y el cese de los ataques contra instituciones sanitarias. En el este de Alepo hay menos de 30 médicos que se encuentran totalmente desbordados, explicó Brennan. Y de los ocho hospitales que quedaban, dos tuvieron que ser cerrados tras bombardeos.
La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) aseguró por su parte que "el ataque arbitrario" de los barrios sitiados de Alepo ha provocado "un baño de sangre entre los civiles". Toda la zona este se ha convertido en "una gigantesca zona de muerte". El Gobierno sirio tiene que cesar estos ataques y su aliado Rusia está obligado a presionarlo para que lo haga.
Según MSF, todas las unidades de cuidados intensivos de los hospitales que quedan están repletas. "Los pacientes tienen que esperar a que mueran otros para tener una cama", denunció MSF. Los médicos y enfermeros trabajan 20 horas al día.