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La ciudad de Polonia donde la fe aplastó al "opio del pueblo"

Cómo fue la dura y sangrienta persecución religiosa en el país y en Cracovia, donde hoy miles de jóvenes celebran la Jornada Mundial de la Juventud.
Foto: http://es.aleteia.org/
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Polonia - que hoy cuenta con unos 38 millones de habitantes, de las cuales casi 37 millones se declaran católicas- , entre 1947 y 1953 -bajo la denonimación "República Popular de Polonia" - se propuso como objetivo principal perseguir a la fe católica. Años atrás, bajo dominio nazi, la población de Polonia se había reducido de 35,1 millones (1939) a 19,1 millones (1944). Esa tormenta asesina acabó con el 45% de los médicos, el 57 % de los abogados, el 40% de los docentes, el 30% de los técnicos, el 20 % de los sacerdotes y monjas, y casi todos los periodistas

El objetivo de los nazis no fue la separación de la Iglesia del Estado: directamente fue eliminar a la iglesia católica: además de la masacre contra el clero, más de 1300 iglesias fueron clausuradas, así como los seminarios mayores, las escuelas católicas y muchas casas religiosas; también se prohibió la enseñanza religiosa. Y los nazis no perdonaron ni una: la monja Maria Klemensa Staszewska fue asesinada en Auschwitz por haber escondido en un convento a muchachas judías

El más conocido de todos es el padre Maksymilian Kolbe, quien el 14 de agosto de 1941 ofreció su vida en el bunker del hambre del campo de concentración de Oswiecim, al sustituir a un padre de familia condenado a muerte.


Fin de la Segunda Guerra. La herencia nazi: 2647 sacerdotes, 113 seminaristas, 238 religiosas, asesinados. En Polonia arranca la "República Popular" Como siempre lo fue, la izquierda extrema no soportó la religión y aprovechando el poderío soviético apuntó con violencia al objetivo de convertir la fe en "opio del pueblo" 


Todos los religiosos fueron obligados a abandonar hospitales e instituciones educativas, sus propiedades fueron confiscadas y al igual que los nazis, matando: al menos 54 religiosos fueron asesinados y 170 sacerdotes fueron deportados. La extrema izquierda polaca también desmanteló Caritas, acusada (por ellos) de recibir alimentos y ropa de Estados Unidos (o del Imperialismo, siendo ellos en ese entonces dueños de casi la mitad del mundo).

Con la izquierda autoritaria en el poder en el poder, todas las organizaciones sociales y benéficas afiliadas a la Iglesia se convirtieron en escuelas ilegales y las católicas fueron cerradas; los crucifijos fueron retirados de las aulas y los hospitales; además se promulgó una campaña de terror en contra de las parroquias y monasterios, que incluyó el arresto de un notable grupo de jesuitas encabezados por el Padre Tomasz Rostworowski. Se hizo todo lo posible para convertir la fe en "opio del pueblo". Un ejemplo: en 1961, el gobierno polaco había detenido en la frontera los 50.000 ejemplares de la Biblia que Juan XXIII había regalado al pueblo polaco.

Finalmente, el objetivo de la "República Popular de Polonia" de perseguir a la fe católica fracasó. Dos totalitarismos (una de derecha y otra de izquierda) no pudieron con los mil años de historia de la fe cristiana. La diócesis de Cracovia, donde se está realizando la Jornada Mundial de la Juventud, abrió en el año 1.000 (afirman que fundada por el rey Mieszko I de Polonia). Karol Józef Wojtyła fue arzobispo entre el 13 de enero de 1964 hasta el 16 de octubre de 1978, fecha en que partió a la ciudad del Vaticano para convertirse en el primer papa polaco, ante la sorpresa del mundo. Había ingresado al seminario en 1942 e hizo sus estudios en la clandestinidad, para no ser una víctima más del genocidio de ambos totalitarismos. Y fue ordenado sacerdote en Cracovia, donde hoy se realiza la JMJ.

En esos casi 18 años como arzobispo, además de aguantar la embestida autoritaria de la izquierda, el futuro papa Juan Pablo II se dedicó a la promoción humana, a la formación religiosa de los obreros y al aliento del pensamiento y las publicaciones católicas.

El resto de la historia es muy conocida y hoy, los 6.800 argentinos que están conociendo esta tierra que a fuerza de oración, la fraternidad y la impronta del mensaje que dejó la imagen de "Jesús Misericordioso" a María Faustina Kowalska, que murió en Cracovia, a los 33 años, el 5 de octubre de 1938 (declarada santa el 30 de abril del 2000), experimentan -al igual que hace tres años en Río de Janeiro- un ideal de unidad y amor muy difícil de entender y explicar así por escrito, y más aún, en una tierra en que la fe con mucha sangre se aplastó al acoso del "opio" ideológico, totalitario y criminal. Y que, en otro contexto de época y otros protagonistas, eso continúa por la vía perdida de la violencia, como lo fue el reciente asesinato del padre francés Jacques Hamel, de 84 años, degollado por miembros afines a Estado Islámico mientras que daba misa.

 En realidad,  los cristianos de todas denominaciones asesinados por su fe aumentaron 70% en el último año: se trata de 7.100 personas o mártires. A la vez, en 2015 2.406 iglesias resultaron atacadas, según el informe 'Lista Mundial de la Persecución 2016', elaborado por la ONG Puertas Abiertas. 

Además de los 38 millones de habitantes (casi 37 de ellos, católicos), Polonia tiene 10.937 ´parroquias, 786 centros pastorales, 165 obispos, 30.661 sacerdotes diocesanos y religiosos, 1.115 religiosos que no son sacerdotes, 38 diáconos permanentes, 20.159 religiosas, 14.154 catequistas, 125 seminaristas menores y 3.388 seminaristas mayores, 887 escuelas maternas y primarias, 385 escuelas secundarias, 53 universidades con 46.589 estudiantes, 54 hospitales, 214 casas para ancianos, 383 orfanatos, 2.154 consultores familiares y 39 centros de educación social que pertenecen a la iglesia.

La Jornada Mundial de la Juventud expone un gran desafío de Polonia para el mundo: luego de que Santa Faustina Kowalska recibiese en 1931 el mensaje de Jesús Misericordioso, en su propio país ocho años después comenzó el calvario y casi extermino católico en Polonia y la noche duró hasta el 16 de octubre de 1978, cuando uno de esos seminaristas que se consagraron a Dios en la clandestinidad fue quien no sólo facilitó la liberación de Polonia, sino también de la Europa del Este. ¿El mundo católico y el mundo en general está dispuesto a repetir ese camino (recibir mil cachetazos, perdonar y avanzar).