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Francisco: "Las ideologías terminan usando a los pobres"

Al hablar ante representantes de 1.600 organizaciones de la sociedad civil de Paraguay, algunos de cuyos miembros interrumpieron varias veces con gritos de protesta, no contra el orador sino contra la corrupción, la desigualdad y la masacre de Curuguaty, Francisco admitió que el diálogo "no es fácil".
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 El papa Francisco insistió hoy en Paraguay en la importancia del diálogo en paz "como medio para forjar un proyecto de nación que incluya a todos", en una jornada con protestas contra el gobierno del presidente Horacio Carles y contra la impunidad en que sigue la masacre de Curuguaty de 2012.

Al hablar ante representantes de 1.600 organizaciones de la sociedad civil de Paraguay, algunos de cuyos miembros interrumpieron varias veces con gritos de protesta, no contra el orador sino contra la corrupción, la desigualdad y la masacre de Curuguaty, Francisco admitió que el diálogo "no es fácil".

"Son muchas las dificultades que hay que superar y a veces parece que nos empeñamos en hacer las cosas más difíciles todavía", dijo el papa antes unas 3.400 personas.

"Para que haya diálogo es necesaria una base fundamental", agregó Francisco ante la multitud, de la que formaban parte Cartes, que fue abucheado por parte de muchos de los presentes.

"Un pueblo que no mantiene vivas sus preocupaciones, un pueblo que vive en la inercia de la aceptación pasiva, es un pueblo muerto. Por el contrario, veo en ustedes la savia de una vida que corre y que quiere germinar. Eso siempre Dios lo bendice", dijo el papa.

El religioso desarrolló esos conceptos en las respuestas que dio a cinco preguntas formuladas por un joven, dos indígenas, una campesina, una empresaria y el ministro de Planificación.

El sumo pontífice criticó las ideologías y el aprovechamiento que de ellas hacen algunos sectores, porque "terminan utilizando (a los pobres) para otros intereses políticos o personales".

Mientras la multitud esperaba la llegada del papa hubo manifestaciones espontáneas de grupos que enarbolaron pancartas con leyendas como "Libertad para los presos políticos", "Fuera la politiquería" o "Estoy harto de la corrupción".

También estaban entre el público allegados a las familias de los paraguayos muertos en la masacre de Curuguaty, como se conoce lo ocurrido en 2012 en la ciudad de ese nombre, cuando 11 campesinos y seis policías murieron durante una operación de desalojo.

Cuando se desplegó un cartel denunciando que "Curuguaty fue regada con sangre de sus mártires", sus portadores estuvieron a punto de ser retirados por guardias de seguridad, pero la multitud lo impidió.

Antes de las respuestas del papa hubo mas cánticos reclamando por los derechos de los trabajadores y preguntando: "¿Qué pasó en Curuguaty?".

Al final, saliéndose del libreto escrito y distribuido previamente, el papa pidió "fraternalmente" al presidente por el suboficial de la policía Edelio Morínigo, que está secuestrado desde hace un año.

Reclamó "justicia nítida y juicios claros" y, "por honestidad" dijo que hay que condenar el chantaje y la corrupción, que "es la polilla, la gangrena de un pueblo".

Más tarde el papa Francisco se reunirá con católicos para cerrar el segundo día de su visita a Paraguay que se extenderá hasta mañana al atardecer.

DPA