Diputado de Dilma, vinculado al crimen organizado
El directorio regional del Partido de los Trabajadores (PT) de Sao Paulo resolvió hoy expulsar al diputado Luiz Moura, sospechoso de tener vinculaciones con el crimen organizado.
La expulsión del político, quien tiene antecedentes penales por asalto a mano armada, fue ratificada hoy en forma unánime por los 41 integrantes del directorio del partido de gobierno en Sao Paulo.
"El PT no tolera ni va a tolerar ese tipo de comportamiento de ningún afiliado, con o sin mandato. Es un derecho y un deber de los partidos celar para que la conducta de sus afiliados esté como la sociedad espera y es un deber aun mucho mayor cuando ese afiliado es candidato o pretende ser candidato", dijo el presidente del PT de Sao Paulo, Emidio de Souza.
El directorio ratificó la expulsión del diputado, quien pretendía disputar la reelección en las elecciones de octubre próximo, que había sido resuelta el jueves, también por unanimidad, por el Secretariado Ejecutivo de la agrupación izquierdista.
Moura está siendo investigado por el Ministerio Público (Fiscalía) de Sao Paulo, bajo sospecha de lavar dinero junto con integrantes del mayor grupo del crimen organizado del país, el Primer Comando de la Capital (PCC), a través de empresas y cooperativas de autobuses de la ciudad.
Las denuncias en su contra surgieron a raíz de una investigación de la Policía Civil que descubrió que el diputado participó en marzo en una reunión con integrantes de ese grupo criminal, que actúa desde el interior de las cárceles de Sao Paulo.
La reunión se celebró en la sede de una cooperativa de transportes de la cual Moura integra el consejo administrativo. El diputado explicó que acudió al encuentro para intentar evitar que hubiera una huelga de transportes en Sao Paulo, y dijo no saber que había miembros del PCC presentes.
Moura fue elegido diputado por el PT en los últimos comicios de 2010 con 104.705 votos y es candidato a la reelección en las próximas elecciones de octubre.
Según medios locales, el diputado fue arrestado por asalto a mano armada en 1991 y fue condenado a más de 10 años de cárcel. No obstante, consiguió huir y estuvo prófugo durante casi una década.
Tras prescribir su pena, colaboró con el gobierno municipal de la entonces alcaldesa de Sao Paulo, Marta Suplicy, del PT, entre 2001 y 2004. Su trabajo consistió en organizar el transporte colectivo en la metrópolis, en momentos en que ocurrían una serie de conflictos entre la alcaldía y transportistas clandestinos.
