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Informe: las obras que quedaron sin uso en el Mundial

Obras exigidas por la FIFA quedaron sin uso, insólitamente. Historia de frustraciones y erogaciones millonarias, en vano.
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Dos importantes centros de entrenamiento en Manaos y en Cuiabá, exigidos por la FIFA para la realización del Campeonato Mundial de Fútbol de Brasil, quedaron sin uso. Sumados, le costaron a las arcas del gobierno de Dilma Rousseff unos 24 millones de dólares.

Según un informe difundido este jueves por el diario Folha de Sao Paulo, "ninguno de los ocho equipos que jugaron en el Arena Amazonia entrenó en alguno de los dos estadios de práctica construidos siguiendo las normas y requisitos del organismo rector del fútbol".

Italia rechazó usarlos y el único equipo que tenía planeado entrenar allí es Inglaterra, pero canceló su actividad sobre la hora.

"Nosotros -dijo a Folha el coordinador de la Copa del Mundo en Manaos, Evandro Melo- nos comprometimos y realizamos todos los íterms y, en la práctica, vimos que esta inversión no era necesaria".

Melo, que es hermano del gobernador de Amazonas, por su parte, afirmó que "tenemos que cuestionar a la FIFA, pues hicimos nuestra parte y resultó ser innecesario".

Según Folha, el estadio Colina, que pertenecía a San Raimundo, recibió la mayor inversión, con 9 millones de dólares. Tiene capacidad para 10 mil hinchas, además de espacios para la prensa, que nunca usó.

El otro estadio es el Corona, que costó 15 millones de dólares y puede albergar 5 mil espectadores.

En Cuiabá

El centro de entrenamiento de Pari, en Cuiabá, en tanto, requirió un desembolso de unos 13 millones de dólares y también se quedó fuera de la Copa del Mundo.

La Universidad Federal de Mato Grosso inauguró su propio centro de entrenamiento, con unos 8 millones de dólares de inversión, pero nunca fue terminado. Así y todo fue inaugurado y será usado por Corea del Sur y Nigeria.

En Recife la ciudad desembolsó unos 3 millones de dólares en mejorar las comunidades terapéuticas Náutico y Sport para adecuarlos a la normativa FIFA. Lo hizo en vano, ya que ninguna selección llegó hasta allí en la primera fase, según Folha.

Por ahora las mejores excusas de los funcionarios, acosados por las protestas por inversiones innecesarias e improductivas, más aun cuando se cayó una autopista en Belo Horizonte que estaba en plena obra en medio del Mundial, es que "en el futuro serán de utilidad".