Una brújula para Europa, que tiene el norte a su derecha
En España perdió el bipartidismo. Allí la bronca contra el ajuste, lejos de ser capitalizada por sectores de extrema derecha como en el resto de Europa en las elecciones del domingo, se canalizó votando a una nueva expresión, el partido Podemos, integrado por los “indignados” que colgaron su anarquía para dale cuerpo a una propuesta que le arrebataron a la izquierda, que se mostró impávida.
Hoy se hacen numerosos análisis. Cada cual trata de llevar agua para su molino y, sobre todo, eso pasa en España, ya que el mundo entero está preocupado por el giro hacia muy a la derecha de todo el continente, hasta tal punto de que dos neonazis consiguieron ingresar, pro primera vez, al Parlamento Europeo.
Mariano Rajoy lo hizo: con los fríos números en la mano sostuvo que “Ha ganado el PP”, su Partido Popular. Es cierto, ya que a pesar de la crisis económica, financiera y de corrupción que atravesó su gobierno y del que dice que ha logrado salir, su formación política salió primero en la lista, aunque perdió 8 escaños en el cuerpo legislativo de Bruselas. No obstante ello, hay movimientos intestinos que reclaman una autocrítica.
Los socialistas del PSOE, por su parte, abandonaron 9. Les fue peor y, de hecho, su abanderado, Alfredo Pérez Rubalcaba, vio terminada una etapa de su carrera política tras los resultados.
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Juntos, PP y PSOE no llegaron al 50 por ciento de los votos, arañando el 49,7% al finalizar el escrutinio.
Con cuatro meses de existencia y con 100 mil euros de presupuesto para la campaña, Podemos obtuvo más de un millón de votos.
Con toda una historia en España, que incluyen la República, los sindicatos, los ecologistas y los partidos aliados en todo el territorio, la Izquierda Unida fue superada como tercera fuerza en Madrid por Podemos. En todo el país obtuvo 9,9% frente a un total territorial de Podemos de 7,93%. No les fue mal, ya que pasaron de contar con dos eurodiputados a la cifra de seis.
Pero es allí en donde radican las críticas (o la autocrítica desordenada) de las opciones de izquierda hacia la Izquierda Unida – Izquierdas Plural. Es que no supieron o pudieron interpretar el reclamo social e imponerse, como lo vienen esperando desde que España recuperó la democracia.
Un euroanálisis eurocrítico
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Raúl Romeva i Rueda (foto) accedió a una banca desde Catalunya Verds (ICV), como parte de Izquierda Unida, por primera vez en 2004. Lo hizo de nuevo en 2009. Trabajó desde el Parlamento Europeo en el bloque de Los Verdes, hasta ahora. Es un conocido economista doctorado en Relaciones iNternacionales que desarrolló un fuerte trabajo social desde la ONG Intermón Oxfam y la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Renunció a volver a ser candidato de los ecosocialistas catalanes, irá en las listas de los Verdes franceses en las próximas elecciones europeas. Estuvo en la lista de Europe Ecologie-les Verts en la circunscripción electoral francesa del Sudeste, que encabezará José Bové.
Vivió desde adentro del “monstruo” la decadencia europea y hoy, a días de las elecciones, le busca una brújula diferente a la que hoy marca como norte a la ultraderecha.
“La buena noticia -le busca el lado lindo a la cuestión, en diálogo con MDZ- es que cae el bipartidismo por doquier”. Romeva celebra un punto a su favor y ve posibilidades de crecimiento de otras propuestas, aunque aún no haya terminado su cocción y se mantengan en plena ebullición.
“La mala -se ve obligado a responder- es que la frustración con el proyecto europeo”.
En este punto, señala que “en algunos casos se ha canalizado via fuerzas de extrema derecha, neofascistas o simplemente populistas. En cualquier caso, el mensaje para mi es claro: Europa necesita un repaso a fondo de sus estructuras y de sus mensaje y políticas”. ¿Qué pasará? “Veremos qué pasa”, responde, cauto.
En España ya pasó algo y es que el bipartidismo fue castigado y aparecieron opciones no calculadas.
- Para mi, la sorpresa ha sido que el bipartidismo se ha hundido (con menos del 50% de los votos) y han emergido fuerzas directamente vinculadas con los movimientos sociales (Podemos). Esto marca mucho la tendencia que creo seguirá en el futuro próximo.
¿Es probable que Podemos dialogue con la izquierda en la búsqueda de un horizonte común?
- El diálogo en la izquierda ya está en marcha.
¿Y qué fue del “Tea Party” español, Vox?
- Sobre Vox, me alegro que en España el apoyo a este tipo de partidos sea residual.



