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Las claves: ¿Quién será el primer "presidente" de Europa?

Las claves de una elección europea en la que la extrema derecha pelea los votos de la derecha. Votarán 400 millones de personas. Las claves.
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Europa elegirá lo que podría denominarse como su primer "presidente" en común. Será el 25 de mayo, fecha en la que coincide, en Latinoamérica, la elección de presidente en Colombia.

El caso europeo es más complejo. Allí los ciudadanos europeos votan, cada cinco años, a diputados de cada uno de los países miembros, para conformar el Parlamento Europeo, que se encarga de legislar sobre los asuntos regionales. Las distintas fuerzas nacionales conforman, en el Parlamento Europeo, bloques ideológicos transversales a los países. Es decir: los legisladores españoles del PSOE arman una misma banca con los del Partido Socialista francés, los socialdemócratas alemanes, los laboristas ingleses, y así. Mientras que los legisladores españoles del PP lo hacen con el CDU de Ángela Merkel y el UMP de Sarkozy.

Según lo explicó el periodista Federico Vázquez, de Télam, una vez constituido, ese Parlamento elige a ciertos miembros para conformar la Comisión Europea, que viene a ser el órgano ejecutivo de la Unión Europea. El Parlamento, además, elige al Presidente de esa Comisión. Hasta ahora, ese Presidente salía de los acuerdos y votaciones al interior del Parlamento, y los ciudadanos europeos la miraban de afuera. Esta vez, las distintas fuerzas políticas decidieron acordar de antemano quienes serían sus candidatos a presidir la Comisión y presentarlos a los votantes. De esta manera la “familia” socialdemócrata lleva como candidato a Martin Schulz y la conservadora a Jean-Claude Juncker. La izquierda, tiene como referente al griego Alexis Tsipras, y la ultra derecha a la francesa Marine Le Pen.

Vázquez subraya que "la idea es que, si bien la elección del Presidente de la Comisión seguirá siendo del Parlamento, al conocerse los nombres que van a impulsar cada bancada, los ciudadanos, indirectamente, van a estar eligiendo a quien ocupe ese puesto. Y la intención, en definitiva, es darle así una mayor legitimidad a quien tenga que conducir la integración de Europa en los próximos cinco años".

Derecha contra ultraderecha

Las izquierdas se muestran quebradas ante el electorado europeo. Las que alguna vez representaron, aunque sea simbólicamente, la esperanza frete a los ajustes, ahora ajustan en donde gobiernan, como es el caso de Francia, calificada ayer por el financista Georgeas Soros como "el enfermo de Europa".

El analista Sami Naïr sostuvo, entrevistado por The Huffington Post, que "el sueño europeo ha sufrido un daño tremendo por dos motivos casi culturales. El primero es el utopismo romántico con el que se planteó la construcción europea. Este utopismo ha fracasado frente a unos resultados totalmente contrarios, que corren el riesgo de destrozar definitivamente el sueño de Europa. La responsabilidad la tienen no los que hacen un balance realista sino los que han prometido mucho para darnos nada".

Naïr sostiene que, "por otra parte, la opinión pública ha sido descartada desde el comienzo por las élites políticas con la excusa de que ´Europa es algo demasiado complejo como para dejarlo en manos de los ciudadanos´. En nombre de esa visión hemos construido no un interés político europeo que generase adhesión sino un sistema de élites con un enorme déficit democrático".

Reflexionó que "hay elecciones cada cino años, pero los ciudadanos no saben muy bien sobre qué están votando. Estoy absolutamente convencido de que si se pregunta hoy a un ciudadano cuál es el diputado de su circunscripción, será incapaz de decir su nombre".

El sucumbir de la izquierda

El analista francés, afirma, al ser consultado en torno a si "la izquierda ha vendido su alma", que "la complicidad ha existido desde los años 70. Piense en las relaciones entre Francia y Alemania. Valery Giscard d’Estaing y Helmut Schmidt (derecha-izquierda), François Mitterrand y Helmut Kohl (izquierda-derecha), Jacques Chirac y Gerhard Schroeder (derecha-izquierda), Nicolas Sarkozy y Angela Merkel [en este caso, ambos de derechas]. En vez de construir un contraproyecto, la izquierda se ha rendido al de los conservadores intentando matizarlo, suavizarlo o flexibilizarlo para proteger a las capas más débiles. Nunca diré que la izquierda y la derecha son lo mismo a nivel europeo, pero se han comportado igual. Todo pese a que los eurodiputados de izquierdas en el Parlamento Europeo son en muchas ocasiones muy militantes. El resultado objetivo es un proyecto institucional de una Europa-imperio mercantil y no un proyecto de sociedad".

Naïr le pone una fecha bastante atrás en el tiempo al inicio del quiebre de las izquierdas europeas: 1986, dice. Según él, en el el Acta Única. "estriba la gran orientación del mercado frente a la construcción de Europa con los Estados. En vez de contar con un piloto político, algo sobre lo que no había acuerdo, se decidió construir un avión para que volara solo: el mercado".  Dice que "una vez creado, se le dotó de libertad de circulación de mercancías, servicios y capitales, añadiendo como concesión la circulación de personas. Después, para ese mercado se creó una moneda, el euro, votado por la izquierda socialista, pero no los sectores más críticos". El analista dice que "el consenso de las élites ha consistido en que por encima de todo está Europa y por encima de Europa, el mercado. Se ha construido una Europa liberal y profundamente antisocial. Las políticas sociales son el pariente pobre del mercado europeo y la izquierda se ha vuelto cada vez más conservadora, sobre todo la inglesa y la alemana". "Fíjese -propone Naïr a su entrevistador- cuando se puso en marcha la moneda única había 15 gobiernos de izquierda en Europa. La derecha era prácticamente minoritaria".

Ramonet lo da por hecho

El intelectual marxista Ignacio Ramonet no tiene dudas. Afirma que "una cosa es segura: las elecciones europeas de finales de mayo se traducirán en un aumento notable del voto de extrema derecha. Y por la incorporación al Parlamento Europeo de un número considerable de nuevos diputados ultraderechistas. Actualmente, estos se concentran en dos grupos: el Movimiento por la Europa de las Libertades y de la Democracia (Meld) y la Alianza Europea de los Movimientos Nacionales (Aemn)".

En una columna de opinión publicada por varios medios denominada "¿Por qué gana la derecha en Europa?", explica que entre ambos grupos mencionados hoy suman 47 eurodiputados, apenas el seis por ciento de los 766 euroescaños. "¿Cuántos serán después del 25 de mayo? ¿El doble? ¿Suficientes para bloquear las decisiones del Parlamento Europeo y, por consiguiente, el funcionamiento de la Unión Europea (UE)?", se pregunta el periodista que promueve el chavismo.

"Lo cierto -se responde- es que, desde hace varios años y en particular desde que se agudizaron la crisis de la democracia participativa, el desastre social y la desconfianza hacia la UE, casi todas las elecciones en los Estados de la UE se traducen en una irresistible subida de las extremas derechas".

Ramonet repasa que "las recientes encuestas de opinión confirman que, en los comicios europeos que se avecinan, podría aumentar considerablemente el número de los representantes de los partidos ultras: Partido por la Independencia del Reino Unido, Ukip (Reino Unido) (3); Partido de la Libertad, FPÖ (Austria); Jobbik (Hungría); Amanecer Dorado (Grecia); Liga Norte (Italia); Verdaderos Finlandeses (Finlandia); Vlaams Belang (Bélgica); Partido de la Libertad, PVV (Países Bajos); Partido del Pueblo Danés, DF (Dinamarca); Demócratas de Suecia, DS (Suecia); Partido Nacional Eslovaco, SNS (Eslovaquia); Partido del Orden y la Justicia, TT (Lituania); Ataka (Bulgaria); Partido de la Gran Rumanía, PRM (Rumanía); y Partido Nacional-Demócrata, NPD (Alemania)".

España gobernada por el PP

"En España -dice Ramonet- donde la extrema derecha estuvo en el poder más tiempo que en ningún otro país europeo (de 1939 a 1975), esta corriente tiene hoy poca representatividad. En las elecciones de 2009 al Parlamento Europeo sólo obtuvo 69.164 votos (0,43 por ciento de los sufragios válidos). Aunque, normalmente, alrededor del dos por ciento de los españoles se declara de extrema derecha, lo cual equivale a unos 650.000 ciudadanos".

Agrega en su análisis que "en enero pasado, unos disidentes del Partido Popular (PP, conservador) fundaron Vox, un partido situado a ´la derecha de la derecha´ que, con jerga franquista, rechaza el ´Estado partitocrático´, defiende el patriotismo y exige ´el fin del Estado de las autonomías´ y la prohibición del aborto". Dice que son "herederas de la extrema derecha tradicional, cuatro otras formaciones ultras –Democracia Nacional, La Falange, Alianza Nacional y Nudo Patriota Español– reunidas en la plataforma ´La España en Marcha´, firmaron un acuerdo, en diciembre de 2013, para presentarse a las elecciones europeas. Aspiran a conseguir un eurodiputado". Sin embargo, informa que "el movimiento de extrema derecha más importante de España es Plataforma per Catalunya (PxC), que cuenta con 67 concejales. Su líder, Josep Anglada, define a PxC como “un partido identitario, transversal y de fuerte ­contenido social” pero con una dura posición antiinmigrantes".

Francia, gobernada por los socialistas

Ramonet indica que "en cuanto a Francia, en los comicios municipales de marzo pasado, el Frente Nacional (FN), presidido por Marine Le Pen, ganó las alcadías de una docena de grandes ciudades (entre ellas Béziers, Hénin-Beaumont y Fréjus). Y, a escala nacional, consiguió más de 1.600 escaños de concejales. Un hecho sin precedentes. Aunque lo más insólito está quizás por venir. Las encuestas indican que, en los comicios del 25 de mayo, el FN obtendría entre el 20 y el 25 por ciento de los votos. Lo cual, de confirmarse, lo convertiría en el primer partido de Francia, por delante de la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP), y muy por delante del Partido Socialista del presidente François Hollande. Una auténtica bomba", define el intelectual marxista.

Bronca común: el euro

"El rechazo de la UE y la salida del euro son dos de los grandes temas comunes de las extremas derechas europeas", afirma Ramonet en su artículo.  Pero reconoce más adelante que "hay que decir también que la extrema derecha europea ha cambiado".  Y evalúa: "Durante mucho tiempo se prevalió de las ideologías nazi-fascistas de los años 1930, con su parafernalia nostálgica y siniestra (uniformes paramilitares, saludo romano, odio antisemita, violencia racista…). Esos aspectos –que aún persisten, por ejemplo, en el Jobbik húngaro y el Amanecer Dorado griego– han ido desapareciendo progresivamente. En su lugar han ido surgiendo movimientos menos ´infrecuentables´ porque han aprendido a disimular esas facetas detestables, responsables de sus constantes fracasos electorales. Atrás quedó el antisemitismo que caracterizaba a la extrema derecha. En su lugar, los nuevos ultras han puesto el énfasis en la cultura, la identidad y los valores, de cara al incremento de la inmigración y la ´amenaza´ percibida del islam.

Como conclusión Ramonet cree que "la Unión Europea se dispone a lidiar con la extrema derecha más poderosa que el Viejo Continente haya conocido desde la década de 1930. Sabemos cómo acabó aquello. ¿Qué esperan los demócratas para despertar?".