Así EEUU quiso levantar a los cubanos contra los Castro
El gobierno de Estados Unidos reconoció hoy que financió un programa para crear una red social clandestina similar a Twitter en Cuba, aunque afirmó vehementemente que no era una actividad "encubierta" ni de inteligencia.
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"No había nada clasificado o encubierto en este programa. Discreción no es lo mismo que encubierto", aseguró hoy en Washington la portavoz del Departamento de Estado, Marie Harf.
La noticia de que la agencia de cooperación norteamericana USAID financió una red social llamada "ZunZuneo" que funcionó durante más de dos años en la isla causó hoy revuelo en Estados Unidos Unidos y a nivel internacional.
Según una investigación de la agencia de noticias AP, la USAID estaba detrás de la red que funcionaba a través de mensajes de telefonía móvil en Cuba entre 2009 y 2012, y se llevó a cabo de forma secreta. La noticia fue recogida también por los medios estatales cubanos, que la citaron como prueba de que Washington promueve la "subversión" contra el gobierno de Raúl Castro.
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Tanto USAID como la Casa Blanca salieron hoy al paso para negar que se tratase de un programa "encubierto" y apuntaron a un programa únicamente "supervisado" que buscaba "reforzar la sociedad civil" en Cuba, con la que Washington está enfrentado desde hace más de medio siglo por motivos ideológicos.
"El propósito del proyecto ZunZuneo era crear una plataforma para que los cubanos pudieran hablar de forma libre entre sí, nada más", sostuvo en una declaración el portavoz de USAID, Matt Herrick.
Al igual que el resto de programas de esta agencia, el proyecto cubano "fue revisado en detalle por la Oficina General de Auditoría del gobierno estadounidense (GAO, por sus siglas en inglés), que concluyó que era congruente con la ley estadounidense y apropiada bajo los mecanismos de supervisión", aseguró.
También desde la Casa Blanca y el Departamento de Estado se defendió encarecidamente la legalidad del programa, que concluyó en 2012 y para el que en total se destinaron 1,2 millones de dólares, según datos oficiales.
"Los que sugieren que fue un programa encubierto se equivocan. El Congreso financia programas para la democracia en Cuba para ayudar a que los cubanos tengan acceso a más información y para reforzar la sociedad civil y esas asignaciones son públicas, al contrario que las acciones encubiertas", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.
El "twitter cubano", ya desactivado, llegó a tener unos 40.000 usuarios.
De acuerdo con el reporte, el objetivo era llegar a cientos de miles de usuarios para poder ser usado en el futuro entre otros como una herramienta para organizar concentraciones de personas o acciones sociales convocadas a través de las nuevas tecnologías.
Un antiguo usuario cubano confirmó en La Habana a la agencia dpa que conoció en su momento de la red ZunZuneo, a la que había que suscribirse a través de una página web.
"Tenía un forum, chat y otras dos o tres boberías", dijo David, de 24 años. "Era como un servidor que te enviaba un mensaje al teléfono", explicó. "Varias gentes la usaban".
El estudiante de Informática habanero contó que desconocía que la red estaba relacionada con programas de Estados Unidos. "No tenía ni idea", aseguró.
USAID admitió que el servicio empezó a operar permitiendo "enviar noticias tecnológicas, resultados deportivos, meteorología y temas generales para aumentar el interés y atraer a cubanos" al proyecto.
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Los medios estatales cubanos reiteraron hoy las acusaciones que hace tradicionalmente el castrismo al gobierno Estados Unidos. Varios apuntaron también a un discurso en el que el presidente Raúl Castro aseguró el pasado 1 de enero que en Cuba había "intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal".
Las acciones están dirigidas a los más jóvenes para "venderles" las "supuestas ventajas de prescindir de ideologías y conciencia social", dijo entonces Castro. "Con ello pretenden, además, inducir la ruptura entre la dirección histórica de la Revolución y las nuevas generaciones", aseguró.
La portavoz del Departamento de Estado rechazó hoy en Washington segundas intenciones políticas con el programa ZunZuneo.
"Era una plataforma. No estábamos generando contenido político de ningún tipo en esa plataforma. Estábamos dejando que los cubanos lo hicieran por sí mismos", afirmó Harf. "Promovemos la libertad de expresión en Cuba. Eso no es un secreto", insistió.
USAID justificó también el carácter "discreto" del proyecto: "No es un secreto que en ambientes hostiles, los gobiernos toman medidas para proteger a los socios con los que trabajan sobre el terreno".
Tanto la Casa Blanca como el Departamento de Estado se esforzaron por separar este caso del de Alan Gross, un cooperante estadounidense encarcelado en La Habana desde 2009, para el que Washington sigue reclamando liberación inmediata.
Gross "no estaba ligado de modo alguno a este programa y debería ser puesto en libertad", subrayó Carney. Gross, que trabajó también para USAID, fue condenado a prisión en Cuba por "delitos contra la integridad territorial" del Estado cubano tras ser detenido cuando iba a entrar a la isla con sofisticados equipos de comunicación.
La reacción en Cuba
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Sostiene que "las denuncias del presidente Raúl Castro sobre los intentos desestabilizadores del gobierno de Estados Unidos contra Cuba fueron corroboradas con la revelación hoy de un plan para impulsar a la juventud cubana hacia la contrarrevolución, con participación de una agencia estadounidense".
Washington planeó la creacción de un "Twitter cubano" para socavar a las autoidades de la isla, promovido por la Agencia de Estados Unidos para la Asistencia Internacional (Usaid), empresas de fachada constituidas en secreto y financiamiento desde bancos extranjeros.
La agencia de noticias Associated Press (AP) aseguró hoy que tuvo acceso a más de mil documentos sobre la red de comunicaciones Zunzuneo, cuyo propósito era hacerse popular entre los jóvenes cubanos y luego "empujarlos hacia la disidencia".
AP asegura que los usuarios nunca supieron que el proyecto fue creado por una agencia de Estados Unidos vinculada al Departamento de Estado, ni que los contratistas estadounidenses estaban reuniendo datos personales sobre ellos con la esperanza de que esa información fuera utilizada con propósitos políticos.
El pasado 1 de enero, en ocasión del aniversario 55 de la Revolución cubana, el presidente Raúl Castro denunció "intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal y de restauración del capitalismo neocolonial" en Cuba.
"Se afanan engañosamente en vender a los más jóvenes las supuestas ventajas de prescindir de ideologías y conciencia social, como si esos preceptos no representaran cabalmente los intereses de la clase dominante en el mundo capitalista", dijo el jefe de Estado en Santiago de Cuba, al oriente de aquí.
Enfatizó entonces que con tales empeños se pretende "inducir la ruptura entre la dirección histórica de la Revolución y las nuevas generaciones y promover incertidumbre y pesimismo de cara al futuro, todo ello con el marcado fin de desmantelar desde adentro el socialismo en Cuba".
Según la fuente, el plan anticubano podría ser violatorio de las leyes norteamericanas, que exigen autorización por escrito del Presidente y una notificación al Congreso para adelantar cualquier operación secreta.
"Como mínimo, los detalles puestos en evidencia parecen contradecir los argumentos que por mucho tiempo ha esgrimido la Usaid en el sentido de que no participa en acciones encubiertas", publicó Prensa Latina.
Añade que al efecto establecieron empresas de fachada en España y cuentas bancarias en las Islas Caimán para ocultar las transacciones financieras.
También trataron de contratar a altos ejecutivos de empresas privadas sin decirles que se trataba de un proyecto financiado con dinero de los contribuyentes de Estados Unidos.
"No se mencionará en lo absoluto la participación del gobierno de Estados Unidos", precisa un informe de Mobile Accord, una de las empresas contratistas. "Es totalmente crucial para el éxito a largo plazo del servicio y garantizar el cumplimiento de la Misión", concluye.
El senador Patrick Leahy, demócrata por Vermont y presidente de la Subcomisión del Senado sobre el Departamento de Estado y Operaciones en el Extranjero, dijo que las revelaciones son preocupantes.
"Existe el riesgo de que cubanos jóvenes usasen el servicio en sus teléfonos móviles sin saber que era una actividad financiada por el gobierno de Estados Unidos", apuntó.
"También está la naturaleza clandestina del programa, de lo que no se informó a la Subcomisión de Asignaciones que tiene la responsabilidad de hacer supervisión. Y el hecho de que el servicio comenzó a operar poco después del arresto de Alan Gross", subrayó.
El plan, que pretendía movilizar y organizar a jóvenes cubanos contra el gobierno de su país se extendió desde 2009 hasta el año 2012, consignó AP.
Zunzuneo se une a una extensa lista de operaciones secretas anticubanas, que incluyen desde la invasión por la bahía de Cochinos, los intentos de asesinar a Fidel Castro y otros dirigentes de la isla y el apoyo a bandas contrarrevolucionarias que asesinaron a campesinos y a educadores.
También incluye acciones terroristas como la voladura de un avión comercial de Cubana de Aviación con 73 personas a bordo en 1976 y la introducción de enfermedades como el dengue hemorrágico en la isla, entre otras de la guerra biológica.
El gobierno estadounidense financia y dirige transmisiones de radio y televisión contra Cuba, país al que somete al más largo bloqueo económico, financiero y comercial de la historia.




