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¿Está bien que canonicen a los dos papas a la vez?

Vaticanólogos opinan que no, que "cada uno es hijo de su tiempo". Un debate, días antes de que Juan Pablo II y Juan XXIII sean santos.
Foto: TeInteresa
Foto: TeInteresa

El próximo domingo, el papa Francisco canonizará a los papas Juan XXIII y Juan Pablo II. Será durante un acto que se desarrollará en el Vaticano y que, desde ya, concita la atención del mundo católico. La Iglesia rondará la cifra de 10 mil santos inscriptos en su libro Martyrologium Romanum.

Ya hay 266 papas que fueron canonizados. Según el analista inglés Kenneth L. Woodward en su libro "La fabricación de los santos", desde el apóstol Pedro, los siguientes 47 pontífices fueron declarados santos. "La mitad de ellos fueron mártires y todos murieron antes del año 500", dijo el investigador que, además, indicó que de los siguientes 30, todos murieron antes del año 1.100.

Las fechas sirven por algo en particular: la Iglesia recién instituyó mecanismos de canonización cien años después, por lo que con anterioridad a estas decisiones puede decirse que se los canonizaba "por aclamación", tal como lo interpretó la periodista guatemalteca Ana Lucía González.

Woodward, en su trabajo, indicó que la Iglesia estuvo 701 años sin canonizar a un papa, hasta que le llegó el turno a Celestino V, hecho que se concretó en 1.313. Recién los nuevos mecanismos se aplicaron a partir de Pío V y luego con Pío X.

¿Son "santos"?

Pero como ocurre con las cuestiones de fe, esta determinación de que sean nombrados "santos" de la Iglesia Católica en simultáneo no fue sometida a debate. Tampoco lo fueron, por cierto, las objeciones a la santidad de uno y otro, fundamentalmente planteadas por los familiares de niños abusados por sacerdotes contra el papa polaco, Karol Wojtila.

Contra Juan Pablo, además, se insiste en que escondió las denuncias contra la corrupción de sus obispos y líderes de congregaciones, como el caso del mexicano Marcial Maciel, que en los últimos días resurgió como argumento en contra de que se le rinda culto al líder polaco fallecido en 2005.

Marcial Maciel y Juan Pablo II.
Su postulador para la canonización, el sacerdote Slawomir Oder, fue quien respondió sobre los vínculos de su compatriota Wojtila con Maciel, adúltero, pedófilo y drogadicto que fue presentado por el papa como "ejemplo" ante los fieles. Oder argumentó que "ha habido una investigación específicas obre esto para llegar a la máxima transparencia. Del estudio de todos los documentos ha surgido una respuesta clara: no hubo ninguna implicación de Juan Pablo II en ese caso".

Pero hoy sus partidarios (que los hay, tanto como detractores, aun dentro de la "santa iglesia") recuerdan que en aquel abril de hace 9 años, cuando murió Juan Pablo II, el clamor en la Plaza de San Pedro era uno solo: "¡Santo súbito!" ("¡santo ya!).

La polémica

Para el fallecido cardenal Carlo Maria Martini, identificado como la cabeza pensante de los sectores progresistas de la iglesia, "no era necesario" canonizar a Juan Pablo II, según afirmó en un libro el fundador de la Comunidad de San Egidio, Andrea Riccardi.

Juan Pablo II "ya era un hombre de Dios; no era necesario hacerlo santo", dijo Riccardi que aseguró Martini, quien había cuestionado la decisión de Juan Pablo II de no renunciar pese a su grave enfermedad, que el mundo siguió dramáticamente en tiempo real.

Pero Oder manifestó su "disgusto" por esa afirmación. Según lo publicó el Vatican Insider del diario italiano La Stampa, el obispo polaco dijo: "He leído con disgusto en la prensa fragmentos del testimonio del cardenal Carlo Maria Martini, interpretados en clave de una oposición a la santidad de Juan Pablo II: se trata, seguramente, de una clave de lectura incorrecta y no verdadera".

Sin milagro

Contra Juan XXIII, Angelo Giuseppe Roncalli, "el papa bueno", la única objeción ha sido que no se le reconoció ningún milagro para llegar a la santidad: fue una determinación que quedó al arbitrio de la curia vaticana y, centralmente, del sumo pontífice.

Quien llevó adelante la causa para canonizarlo fue fray Giovangiuseppe Califano. En conferencia de prensa en el Vaticano para referirse a los actos del domingo próximo, justificó la determinación de que Roncalli pase a ser San Juan XXIII en que después de la muerte del papa la gente percibió la santidad del mismo, logrando "una vasta fama de santidad", según lo reflejó el portal Religión Digital.

Califano también fundó la decisión en que "gracias a los diarios íntimos del alma de Juan XXIII podemos conocer su santidad en todas las etapas de su vida". Entre ellas, "a los 23 años su empeño de hacerse santo, apoyándose en cuatro puntos: el espíritu de unión con Jesús; el recogimiento del corazón; el rezo del santo rosario; la vigilancia en las propias acciones".

Mientras que un sobrino nieto del papa que será santo, Marco Roncalli, cuestionó el concepto de que "no hizo ningún milagro". Sostuvo en la biografía de su tío abuelo (foto) cómo "el cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación de la Causa de lo Santos, ya habló de que no se trataba de una exención del milagro".

Se trataba, dijo, del deseo de Francisco de reducir el tiempo para dar a toda la Iglesia la oportunidad de celebrar al mismo tiempo la canonización de Juan XXIII, iniciador del Concilio Vaticano II y la de Juan Pablo II, "el ejecutor de los documentos pastorales, espirituales y doctrinales de este Concilio".

¿Por qué juntos? ¿Por qué no por separado?

Los restos de Juan Pablo II y de Juan XXIII en el Vaticano.

En principio, los vaticanólogos no están en contra ni tienen ningún argumento sólido para oponerse a la canonización simultánea de ambos papas. Pero han manifestado sus preferencias, por diferentes motivos, en torno a que hubiese sido mejor hacerlo por separado.

¿Por qué? Porque son fueron dos papas muy diferentes. Populares y queridos, uno es honrado desde los sectores más progresistas de la Iglesia  (Roncalli) y el otro, rescatado por su lucha contra el comunismo (Wojtila).

Frattini.
El vaticanólogo peruano español Eric Frattini indicó su parecer. El autor de "Los cuervos del Vaticano" sostuvo que "el papa Francisco puede hacer lo que quiera. Sólo se necesita un milagro para ser beatificado y otro para ser santo, a no ser que seas mártir".

Frattini indicó que "con Juan Pablo II hubo milagro para la beatificación y hay milagro para ser Santo, mientras que Juan XXIII no tiene milagro, pero Francisco sin necesidad de milagro, tal como era, lo quiere hacer", en declaraciones que difundió en España Radio4G. "¿Por que juntarlos?", se preguntó el escritor y periodista, experto en asuntos del Vaticano: "No lo sé. Me da pena que estén juntos, lo hubiera preferido por separado", respondió.

Por su parte, la veterana periodista Paloma Gómez Borrero, autora del libro "Juan Pablo II: recuerdos de la vida de un santo" y ex corresponsal de la TVE en Roma, opinó que "no tuve ninguna duda de que Juan Pablo II tenía que ser santo". Opinó en sintonía con Frattini en torno a la oportunidad de canonizarlos en simultáneo: "Tenían que haber sido canonizados por separado. Cada papa es hijo de su tiempo. Juan Pablo II es hijo del pueblo polaco, que había sufrido el nazismo y el comunismo. Fue fundamental en la caída del muro de Berlín, al igual que Juan XXIII tuvo un papel similar en la crisis de los misiles, que podría haber provocado la III Guerra Mundial. Son dos papas muy grandes", dijo la periodista.

"Golpe maestro"

Pero después de recorrer las opiniones emergentes en torno a las canonizaciones de Francisco, queda flotando un aire triunfal sobre la decisión del papa argentino: el que lo demuestra como "unificador" de corrientes adversarias dentro de la Iglesia e, inclusive, "surfeando" por sobre las diferencias.

Como contexto, un sobrino nieto de Juan XXIII comparó a Jorge Bergoglio con su tío. “Es el papa más cercano al papa bueno por su amor a la verdad, a la caridad y a la pobreza en el sentido franciscano” y a lo que Juan XXIII llamó “la medicina de la misericordia”, explica el historiador y escritor Marco Roncalli en una entrevista con la agencia española de noticias EFE que está rebotando en diarios de todo el mundo.

El experto en asuntos religiosos Juan Bedoya se anotó en esta línea de análisis, más que de opinión. Sostuvo que la canonización conjunta muestra, por un lado, la intención de Francisco de mantener el equilibrio entre dos figuras tan contrapuestas como "el agua y el aceite".