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La historia de cómo una vaca muerta en Cuba terminó siendo canción de Los Redondos

En 1960, un cohete estadounidense explotó y un fragmento mató a una vaca en Cuba. El episodio derivó en un escándalo diplomático y en un tema histórico.

La historia detrás de una histórica canción de Los Redondos.

La historia detrás de una histórica canción de Los Redondos.

Todo Cuba

La primera escena es de una quietud bíblica. Aquella vaca solitaria pasta en una pradera de la provincia de Holguín, en el oriente cubano. A pocos metros se levanta un rancho modesto. Es el 30 de noviembre de 1960 y la revolución todavía no cumplió su primer año. Nada anuncia que esa mañana el animal va a entrar, tres décadas después, en nuestro rock nacional.

La segunda escena pasa al mismo tiempo, del otro lado del Caribe. En Cabo Cañaveral, ingenieros estadounidenses dan luz verde al despegue de un cohete Thor-Ablestar que tenía que colocar un satélite en órbita.

Algo falla y el cohete explota. De todos los lugares en los que podía haber caído, un fragmento del aparato termina cayendo sobre aquella vaca cubana. El golpe la mata en el acto y deja, de paso, el rancho vecino en ruinas. "Miraba el cielo justo a tiempo", cantará el Indio casi tres décadas después.

Un proyectil llegado del enemigo

El momento fue completamente inoportuno. Apenas un mes antes, Washington había impuesto a la isla el bloqueo comercial que persiste hasta hoy y es motivo de reclamos internacionales.

La Revolución de 1959, que había barrido al dictador Fulgencio Batista y llevado a Fidel Castro al poder, venía nacionalizando las empresas norteamericanas una tras otra, y cada expropiación profundizaba el deterioro de la relación con Estados Unidos.

En ese clima, un pedazo de metal espacial estadounidense se incrusta en suelo cubano y Castro no desaprovechó la oportunidad.

Denunció el episodio como un atentado imperialista y una violación del espacio aéreo cubano. Así, el gobierno revolucionario acusaba a Estados Unidos de tramar un complot contra la isla, y que pensaba dejar los restos del cohete en manos de técnicos soviéticos.

El desfile de las vacas

A la semana del impacto, más de doscientas personas marcharon hacia la sede diplomática estadounidense en La Habana. Algunos manifestantes se disfrazaron de vacas; otros arrastraron animales de carne y hueso, adornados con afiches de consignas antiimperialistas.

El objetivo de propaganda obtuvo resultados y, según el relato que se consolidó con los años, Estados Unidos terminó pagando una indemnización de dos millones de dólares.

A la vaca, dice la leyenda, se le ofreció un funeral de Estado. Cuatro décadas después, en septiembre de 2000, el entonces director de la CIA, George Tenet, recordó el incidente ante una audiencia.

Lo describió como uno de los fracasos más espectaculares del programa: escombros cayendo sobre Cuba, La Habana denunciando el asesinato deliberado de una vaca, los animales desfilando por las calles con carteles. Fue, dijo, la primera y última vez que un satélite se usó para producir carne picada.

La canción que la volvió eterna

En 1988, el Indio Solari y Skay Beilinson incluyeron "Aquella solitaria vaca cubana" en Un baión para el ojo idiota, el tercer disco de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

La letra es corta y onírica: la vaca "rumiaba el silbido del viento" mientras "la civilización la amaba", siempre "justo a tiempo". Gracias Indio. Que en paz descanses.

"No tengo derecho a romperle el sueño a los que ven en esta letra la revolución cubana o cualquier otra cosa por el estilo; sería igual que si un pintor explicara cómo mirar un cuadro suyo", dijo Carlos Alberto Solari, a propósito de la interpretación de la letra en declaraciones levantadas por la revista Cantarock.

En su libro autobiográfico, Recuerdos que mienten un poco, nuestro cacique del rock nacional ratificó que la anécdota del satélite había sido la chispa.

Gracias, Indio, por hacerme sentir vivo con tu música.