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A los botes: Mercosur naufraga en aguas del Pacífico

El bloque que nació en 1985 y se creó en 1991, vive su peor momento. Desorganización y poca efectividad frente a una reciente Alianza el Pacífico.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

La constitución del Mercado Común del Sur, el Mercosur, sirvió más para alentar, empujar, unir y entusiasmar a sus países miembros que para cuetiones concretas de intercambio comercial. En algún momento, inclusive, entuiamó pensar un espacio de integración más allá de lo económico: "el Mercosur de los pueblos". Sin embargo, la idea no termina de cuajar y el asunto es que el tiempo se agota.

Fue impulsado en 1985 con la Declarazión de Foz de Iguazú, en pleno período de recuperación de la vigencia del sistema democrático en la región y fundado oficialmente en 1995, mediante la firma de la Declaración de Asunción. Fue así y no como lo enseña el canal educativo Encuentro, a través del filósofo José Pablo Feinmann, quien afirma que "fue creado por Néstor Kirchner en la cumbre anti ALCA de Mar del Plata...". Pero ese es otro cantar.

El rumbo político de la región ha avanzado mientras el sistema burocrático del Mercosur, anclado en sus oficinas de Montevideo, se rasca el ombligo. A tal punto, que el entusiasmo de su nacimiento ahora lo tienen otros, aquellos que impulsan -apadrinados por EEUU- la Alianza del Pacífico.

Hoy, dos noticias nos sacuden para que reflexionemos en torno a este núcleo comercial de naciones "hermanas" que no avanza ni para atrás ni para adelante:

1- La cumbre del Mercosur que debía realizarse en diciembre, se postergó para enero. Luego, para febrero y hoy avisan que la Argentina pasará a presidir el bloque en forma pro témpore posiblemente en marzo, con Cristina Fernández en Caracas, una vez más. "En dos semanas -diceel cable- se sabrá cuándo habrá fecha para la reunión".

2- La Alianza del Pacífico anuncia que tendrán "arancel cero" el 92 por ciento de los productos que intercambian las naciones adherentes (Chile, México, Colombia y Perú). El 8% restante corresponderá,  principalmente, a productos agrícolas que suelen presentarse como delicados en la negociación de tratados comerciales, como el café, el maíz, el trigo, el banano y el frijol, entre otros.

Mucho más éxito se tuvo, en lo político, claro está, en avanzar con Unasur primero y Celac luego. De hecho, los países de la Alianza del Pacífico, señalados como un bloque diferenciado ideológicamente de Unasur, concurrieron a la cumbre de Celac nada menos que en Cuba y, allí, allanaron las diferecias y abrieron las puertas de su iniciativa al resto de la naciones, tanto, que el que está más tentado en saltar del Atlántico al Pacífico es José Mujica, presidente de Uruguay.

En ese país, la prensa (haciéndose eco de lo que dicta el poder económico real) lo empuja a salir de un Mercosur en donde Argentina y Brasil asfixian la economía oriental y tan solo una cuestión geográfica y alguna otra de orden político lo obligan a subordinarse a aquel viejo proyecto que hoy si no naufraga, por lo menos prepara los botes salvavidas.