Gobierno de México negó posible juicio por Ayotzinapa
El canciller de México, José Antonio Meade, descartó la posibilidad de que su gobierno vaya a ser juzgado por algún tribunal internacional por el caso de los 43 estudiantes desaparecidos desde hace dos meses, como reclaman los familiares de las victimas si los encausados no son acusados por desaparición forzada o genocidio.
"No, en absoluto; de hecho, México ha sido un país de los más abiertos en la región iberoamericana que ha invitado permanentemente para su cooperación a diferentes instancias de todo tipo para investigar esa clase de casos", respondió Meade a una pregunta expresa durante una entrevista con la agencia de noticias EFE.
-
Te puede interesar
Kia K4 2026: el sedán más amplio de su clase llega desde México
En noviembre pasado los padres de los alumnos desaparecidos en el estado sureño Guerrero advirtieron al fiscal general mexicano, Jesús Murillo Karam, que si no imputa el delito de desaparición forzada y/o genocidio a los encausados presentarán una denuncia ante la Corte Penal Internacional (CPI) con sede en La Haya.
En octubre, el grupo de los Verdes en el Parlamento Europeo también presentó una propuesta de resolución para propiciar la intervención de la CPI, además de proponer la suspensión del proceso de modernización del Acuerdo Global México-Unión Europea y de los acuerdos bilaterales de seguridad.
Por eso, Meade sostuvo que "desde el punto de vista complementario y de la acción judicial internacional, ésta solamente tendría lugar si acreditara falta de voluntad del Estado mexicano para enfrentar el caso", y agregó que México "siempre dejó clara su absoluta convicción, voluntad y capacidad de enfrentar los retos" que tiene por delante.
El asesinato de seis personas por la policía del municipio guerrerense Iguala y miembros del cartel Guerreros Unidos, y el secuestro y la desaparición de 43 alumnos de la escuela normal de Ayotzinapa que según criminales detenidos fueron asesinados, todo ello en la noche del 26 al 27 de septiembre pasados, desató una ola de indignación y protestas en México y en muchos otros países.
En la última semana se encontraron en el estado Guerrero 55 cuerpos enterrados en fosas clandestinas, que probablemente no correspondan a los estudiantes pero que junto a la presentación de muestras de ADN por parte de familiares de 357 desaparecidos para cotejar con los restos hallados, evidencia que lo de Ayotzinapa es sólo la punta de un iceberg de un fenómeno mucho más extendido de violencia e infiltración del narcotráfico en las instituciones del país.