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Obama advierte posible derrumbe en la economía

Acusó a los republicanos de "fanfarronería política" y dijo que sólo les importa "apaciguar al Tea Party".
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El presidente de Estados Unidos Barack Obama dijo el viernes que si no se autoriza al gobierno a aumentar su límite de endeudamiento la economía del país se derrumbará.

Obama dijo a los reporteros en la Casa Blanca el viernes que eso tendría un profundo efecto desestabilizador en la economía mundial y en la de Estados Unidos.

Acusó a los republicanos de "fanfarronería política" y dijo que sólo les importa "apaciguar al Tea Party".

El gobierno enfrenta dos fechas fatales. La primera es un cierre potencial el 1 de octubre si el Congreso no aprueba una ley de presupuesto de corto plazo. La otra es el quiebre del límite de deuda si antes del 17 de octubre no se permite al gobierno aumentar su capacidad de endeudamiento.

Obama dijo que la negativa a autorizar que el gobierno pueda solicitar más deuda es más peligrosa que el mismo cierre.

El presidente ha asegurado que el límite de endeudamiento, también conocido como el techo de la deuda, no será motivo de negociación.

La situación

 Con el riesgo de cierre del gobierno en el horizonte, el Senado logró un acuerdo el viernes para evitar que las agencias de la administración dejaran de funcionar el martes, pero la medida fue descartada de inmediato por los representantes del Tea Party en la Cámara de Representantes, quienes se oponen absolutamente a un presupuesto que garantice fondos a la ley de salud.

El voto de 54-44 en el Senado refleja las posturas de los partidos en relación con la medida que le permitiría al gobierno operar hasta el 15 de noviembre y evitar el cierre de oficinas que podría interrumpir algunos servicios.

El enfrentamiento ocurrió en un escenario inusual de caos, sorpresas y luchas internas en el bando republicano aún para los niveles acostumbrados en el Congreso. Esto fue evidente cuando el capellán del Senado, Barry Black, abrió la sesión con una plegaria que incluyó la frase: "Señor, líbranos de gobernar en crisis".

La aprobación del acuerdo ocurrió en medio de una feroz lucha por el control del Partido Republicano entre los líderes legislativos, John Boehner, de la Cámara de Representantes, y el líder del Senado Mitch McConnell, contra opositores con poca experiencia en las cámaras, como los senadores Ted Cruz de Texas y Mike Lee, de Utah.

El resultado de ese enfrentamiento, más que las diferencias entre republicanos y demócratas, definirá si el gobierno cierra por primera vez en casi dos décadas a la medianoche del viernes.

"Ahora nos vamos a la siguiente etapa de la batalla", dijo Cruz poco después del voto en el Senado. Dijo a la prensa que había conversado con muchos de sus compañeros de partido y agregó: "confío en que la Cámara de Representantes continuará fiel a sus principios, escuchará al pueblo norteamericano y detendrá esta pesadilla que es el Obamacare".

La Cámara de Representantes tiene programadas sesiones el sábado y el domingo pero se desconoce cuándo se votará la ley para evitar el cierre y que asuntos relacionados con la ley de salud incluirá.

Congresistas republicanos dijeron que Boehner pedirá a la Casa Blanca que haga concesiones en la ley de salud cuando el proyecto se presente a la cámara, pero la rebelión desatada cuando los conservadores propusieron la creación de un nuevo proyecto que retire los fondos a la ley de salud hace pensar que la posibilidad del cierre no se ha erradicado.

Hay poco o ningún desacuerdo entre el Senado y la Cámara de Representantes sobre los niveles de gasto y, con excepción de la ley de salud, la aprobación podría ser una rutina. El presupuesto prevé el crecimiento de un gasto anual ligeramente superior a 986.000 millones de dólares en respuesta a un acuerdo alcanzado hace dos años entre Obama y los republicanos para limitar los egresos del gobierno en numerosos rubros que incluyen desde el Pentágono a los parques nacionales.

Sin una ley que permita reducir el gasto a los niveles acordados se harían recortes automáticos que reducirían el gasto a 967.000 millones de dólares y los republicanos se alegran al señalar que el gobierno está en camino a gastar menos en esos programas por segundo año consecutivo por primera vez desde la guerra de Corea.

Caen las acciones

La batalla por el presupuesto se libra en Washington, pero son los inversionistas en Wall Street los que siguen recibiendo golpes.

Las acciones bajaron el viernes por sexta ocasión en las últimas siete jornadas y concluyeron la semana con un declive. Los inversionistas se concentraron en el riesgo de que el gobierno pueda cerrar parcialmente sus operaciones el martes a menos que el Congreso apruebe una nueva ley de gastos. Pero incluso si se supera ese obstáculo, la disputa podría continuar hasta mediados de octubre mientras los legisladores debaten un aumento al límite del endeudamiento nacional.

Así las cosas, ¿cómo deben prepararse los inversionistas para la próxima semana?

"No sé qué sucederá en los próximos 15 minutos", dijo Stephen Carl, jefe de corretaje de valores del Williams Capital Group, quien señaló que el volumen del viernes fue bajo, lo que sugiere que algunos inversionistas estaban esperando más información.

El índice industrial Dow Jones bajó 70,06 (0,05 para cerrar en 15.258,24. El índice Standard & Poor's 500 cayó 6,92 puntos (0,04%) para situarse en 1.691,75, mientras el compuesto Nasdaq descendió 5,83 puntos (0,15%) a 3.781,59.

A pesar de todo, los índices bajaron sólo aproximadamente 1% en la semana y el S&P 500 está sólo 2% por debajo de su cota máxima del 18 de septiembre.

Los inversionistas también están procesando señales económicas no uniformes.

El viernes, un informe del gobierno mostró que el ingreso y el gasto del consumidor aumentaron ligeramente el mes pasado, lo que sugiere un crecimiento económico anémico, que no es lo suficientemente fuerte como para acelerar la recuperación económica.

Una encuesta mostró que la confianza del consumidor bajó este mes ante las preocupaciones de un posible cierre de las operaciones del gobierno y la situación de las finanzas personales. La encuesta indicó que la mitad de los núcleos familiares del país no esperan aumentos de sueldo el próximo año.

La opinión de la Reserva Federal la semana pasada de que la economía sigue débil asusta a la gente, dijo Frank Fantozzi, director general de Planned Financial Services.

"Si siguen diciendo que las situación anda mal, aunque las cosas estén bien, la gente cree que están mal y se comportan acorde con ese percepción", dijo.

Ocho de 10 grupos industriales en el S&P 500 retrocedieron y las acciones que dependen del consumo discrecional subieron ligeramente.

En materia de deuda, el rendimiento del bono de referencia del Tesoro a 10 años bajó a 2,63%, de 2,64% el jueves.

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