Galicia: el maquinista hablaba por teléfono al descarrilar
Una semana después del peor accidente ferroviario de las últimas cuatro décadas en España, la apertura hoy de las dos cajas negras del tren comenzó a arrojar luz: según los datos, el maquinista hablaba por teléfono cuando descarriló, mientras viajaba al doble de la velocidad permitida.
El tren Alvia circulaba a 192 kilómetros por hora en los momentos previos al accidente, en un tramo en el que el máximo permitido era de 80. Segundos antes del accidente, el conductor activó el freno, y el convoy se salió de los raíles a 153 kilómetros por hora en una curva muy cerrada situada a apenas cuatro kilómetros de la estación de Santiago de Compostela, en el noroeste de España.
Poco antes del descarrilamiento, en la tarde-noche del 24 de julio, el conductor recibió en su teléfono móvil corporativo una llamada de Renfe, la operadora ferroviaria pública, para indicarle el camino que debía tomar desde Santiago a Ferrol, destino del tren que horas antes había partido de Madrid y cuyo accidente causó la muerte de 79 personas.
Los primeros datos de las dos cajas negras, de los que informó el Tribunal Superior de Justicia de Galicia, explican incógnitas que quedaron abiertas cuando el maquinista declaró el domingo ante el juez, que le atribuye 79 delitos de homicidio y "una pluralidad" de delitos de lesiones "por imprudencia profesional".
Según contó Francisco José Garzón, de 52 años, al magistrado Luis Aláez, sufrió un "despiste" que lo llevó a no saber en qué punto del recorrido se encontraba y a tomar la peligrosa curva a 190 kilómetros por hora, frente a los 80 a los que estaba limitado.
Ese "despiste" podría estar motivado por la llamada de teléfono que recibió de Renfe. Al juzgar por la conversación con quien "parece ser un controlador" y el ruido de fondo registrados en las cajas negras "parece que el maquinista consulta un plano o algún documento similar en papel", señaló el Tribunal Superior de Justicia de Galicia.
Los datos ofrecidos por la corte son aún provisionales. Los definitivos llegarán con el informe que la policía judicial debe realizar y remitir al juez.
Las dos cajas negras del tren fueron abiertas hoy y sus datos se volcaron en una computadora para que sean estudiados por la policía.
El proceso se realizó en el juzgado de instrucción número 3 de Santiago de Compostela, al frente del cual se encuentra el magistrado Aláez, responsable de la investigación judicial del siniestro.
De ellas se extrajeron datos técnicos y de voz. Según fuentes próximas a la investigación se hizo también una transcripción de las conversaciones y, por orden de Aláez, se realizaron varias copias de seguridad del contenido.
El maquinista está libre con cargos desde que el domingo declaró ante el magistrado.
Junto a la investigación judicial hay otra en marcha de una comisión del Ministerio de Fomento. La titular de ese departamento, Ana Pastor, comparecerá a petición propia en el Congreso de los Diputados para informar sobre el accidente, tras solicitarlo hoy formalmente. La fecha para la comparecencia no se ha fijado aún.
También pidieron acudir allí los presidentes de Renfe y Adif -el organismo que gestiona las infraestructuras ferroviarias-, ambos dependientes del Ministerio de Fomento.
Más allá de la responsabilidad que haya podido tener el conductor del tren en el accidente, en el país se ha abierto una polémica en torno a los sistemas de seguridad en los trenes. Renfe y Adif están revisando sus protocolos y normativas de seguridad, según publicó hoy el diario "El País".
Desde que ocurrió el siniestro se ha cuestionado, entre otras cosas, que el sistema de seguridad más avanzado, el ERTMS, que frena a los trenes que superan la velocidad permitida, no estuviera activado para el tren Alvia en ese tramo.
También se ha criticado que no haya señales físicas que adviertan que el tren está a punto de llegar a una curva en la que la velocidad máxima permitida es de 80 por hora.
Entretanto, los heridos ingresados van recuperándose. En los hospitales gallegos quedaban hoy 66 personas hospitalizadas, 15 de ellas en estado crítico, de ellas un niño, según informaron las autoridades sanitarias de Galicia.

