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Un angustiado WhatsApp desde el tren de Galicia

“Accidente, ni se si sqldre. Mw ahogi, aplasrada”. "No sé si saldré. Me ahogo, aplastada", escribió Susana Relaño, de 49 años. "¡Estoy a salvo!", concluyó.
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Susana Relaño, madrileña de 46 años. “¡Es que no tengo nada!”, relata mientras muestra que, apesar de haber estado entre el pasaje del tren que descarriló en Santiago de Compostela, no ha sido dañada.

Sin embargo, apenas se produjo el accidente, no pensó lo mismo, sino todo lo contrario. "Aplastada", como se describió mediante un mensaje de WhatSapp, Susana avisó "me ahogo, no sé si salgo".

Pero logró enviar, tiempo después, un mensaje alentador a su interlocutor telefónico que, al fin y al cabo, no habñia entendido su mensaje anterior: "¡Estoy a salvo!".

Susana volvía de Madrid, del funeral de su madrina, en el octavo vagón del tren siniestrado. Cuenta que no es capaz de decir si iba muy rápido porque en el momento del accidente estaba entretenida. “Cuando descarrilamos iba hablando con un niño de dos años que viajaba con su madre. Entonces me cayeron maletas y gente encima. Lo primero que recuerdo después del accidente son los gritos y la sangre. Todo el mundo chorreaba sangre. La madre del niño gritaba sin parar ‘¿Dónde está mi hijo? ¿Dónde está mi hijo?’ No sé qué habrá sido de él. Espero que se haya salvado”, relata a El País.

Hoy se ha transformado en la luz en medio de la oscuridad de las 78 muertes y tantos heridos que todavía hoy, luchan por su vida.