Comienza "en serio" la batalla por leyes migratorias en EEUU
La batalla legislativa en torno a la reforma migratoria comenzó hoy en serio en el Capitolio con la primera audiencia en el Comité de Justicia del Senado estadounidense para debatir y aprobar las hasta 300 enmiendas a la iniciativa legislativa presentada un mes atrás por ocho cuatro senadores demócratas y otros tantos republicanos.
Más allá de la discusión de las enmiendas en sí, algo que se prolongará durante días -si no semanas- por su gran volumen, la atención estuvo centrada este jueves en buena parte en los votos sobre todo republicanos que ayudaron a pasar o a derrotar algunos de los cambios propuestos.
El objetivo era intentar dilucidar con cuántos apoyos conservadores podrá contar el proyecto de ley cuando llegue finalmente al pleno de la Cámara Alta para su votación y si éste tiene alguna esperanza de éxito o acabará en el cajón de los fracasos como lo han hecho todas las iniciativas migratorias de los últimos años.
Aunque los demócratas tienen la mayoría en el Senado, necesitarán de varios votos republicanos para lograr que el proyecto de ley siga adelante, de ahí también el gran esfuerzo que se ha realizado desde el principio por presentar el texto de más de 800 páginas como una iniciativa "bipartidista".
Significativo en este aspecto fue el respaldo hoy de tres senadores republicanos a los demócratas para lograr derrotar una de las enmiendas más controvertidas presentada por uno de los suyos, el senador republicano por Texas Ted Cruz.
La enmienda del político ultraconservador, uno de los más críticos con la reforma migratoria, reclamaba un sustancial aumento de recursos -y por tanto de financiación- para mejorar la seguridad fronteriza.
Al igual que otras propuestas de cambio presentadas en esta primera jornada de debates de la iniciativa migratoria y que también fueron rechazadas con ayuda de algunos senadores republicanos, exigía a la par el cumplimiento más estricto de los requisitos en materia de seguridad fronteriza que contiene el texto original antes de abrir el camino hacia la legalización de los 11 millones de indocumentados que prevé la normativa.
El diario "The New York Times" había calificado muchas de estas enmiendas, centradas más que nada en la cuestión de seguridad en la frontera, como un intento de "rediseñar y, en algunos casos, incluso hacer descarrilar" la propuesta legislativa.
Pero al menos en esta primera audiencia, en la que estuvieron presentes cuatro de los autores de la propuesta normativa, los demócratas Chuck Schumer y Richard Durbin y los republicanos Lindsey Graham y Jeff Flake, los legisladores mantuvieron un frente unido ante los que quieren "matar esta propuesta de ley", en palabras de Schumer.
Tras más de cinco horas de audiencia con apenas un par de interrupciones, la tensión sin embargo empezó a hacerse patente.
Ante la avalancha de enmiendas para endurecer las disposiciones en materia de seguridad fronteriza que hoy se analizaron, Schumer llegó a acusar a Cruz y a otros de los republicanos más reticentes con la normativa de tratar de cortar cualquier camino hacia la ciudadanía.
"Dejemos de sacar a relucir esta cuestión falsa. Nuestra ley es de lo más dura en lo que a seguridad fronteriza se refiere", afirmó Schumer, quien acusó a Cruz de "negarse a apoyar cualquier ley que incluya" la vía hacia la ciudadanía, independientemente de los condicionamientos que se pongan para ello.
Aunque no le guste al cien por cien, el gobierno del demócrata Barack Obama ha puesto todo su peso político a favor de esta propuesta de ley, con la esperanza de lograr convertirla en normativa rubricada por el propio presidente este mismo año.
La reforma migratoria no es sólo una promesa incumplida de su primera campaña electoral en 2008. Ya de cara a su reelección a finales del año pasado la renovó, consciente del decidido peso que el voto latino tuvo en su victoria electoral.
Además, en vista de los muchos obstáculos que están encontrando otras iniciativas como las dirigidas a un mayor control de la violencia de las armas, la reforma migratoria podría muy bien convertirse en el único gran éxito legislativo -aunque no sería menor- de este segundo y último mandato de Obama.
Tras lograr la aprobación de una veintena de enmiendas, el presidente del Comité Judicial, Patrick Leahy, convocó la próxima audiencia para el martes. El objetivo declarado del senador demócrata es lograr que la propuesta de ley tenga un texto definitivo que pueda ser votado en su Comité a comienzos del mes próximo, primer paso antes de que pueda llegar al pleno del Senado.