Un narcoavión pone en jaque a la presidenta de Costa Rica
La separación del gobierno de Costa Rica de tres de los principales lugartenientes de la presidenta Laura Chinchilla esta semana a raíz del escándalo ocasionado por el denominado caso del "narcoavión" no aplacó las críticas de los sectores opositores, que seguían exigiendo hoy a la mandataria una aceptación de culpa e incluso hasta su renuncia.
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La polémica cobró mayor fuerza por presuntos cuestionamientos hechos en Colombia al funcionario de la empresa, Gabriel Ricardo Morales Fallon, de quien las autoridades locales sospechan que pudo haber tenido vínculos con un capo del narcotráfico colombiano.
Chacón, uno de los hombres de mayor confianza de Chinchilla, renunció al cargo de forma sorpresiva el miércoles. La mandataria anunció la noche del jueves haber aceptado la "renuncia" (que en términos protocolarios debe interpretarse como despido), de Boraschi y Pacheco.
No obstante, las baterías de los sectores de oposición seguían hoy enfiladas hacia la mandataria, quien en su alocución en la televisión apareció más como víctima que como responsable de lo ocurrido, según consideraron analistas políticos.
El diputado socialcristiano Rodolfo Sotomayor advirtió que Chinchilla "quedó debiendo". El líder del movimiento libertario, Otto Guevara, dijo que la presidenta debería "hacerse a un lado". La lluvia de críticas por lo ocurrido sumó a otros influyentes dirigentes políticos, como Ottón Solís, y el legislador de izquierda José María Villalta.
Incluso algunos sectores del oficialismo, como el presidente del Partido Liberación Nacional, Bernal Jiménez, criticaron el uso de un avión prestado por parte de la mandataria.
Tras el estallido del escándalo, el gobierno optó por mantenerse alejado de la prensa ante la ola de cuestionamientos que se hacen a la administración.
Chinchilla dijo el jueves que la impericia de sus colaboradores, en especial Boraschi, también jefe de la dirección de Inteligencia y Seguridad, dejaron mal parada la imagen del país e incluso su propia integridad como mandataria.
El gobierno de Chinchilla, que el 8 de mayo inició el último de los cuatro años del período, ha debido enfrentar una serie de polémicas y escándalos que minaron la robusta imagen con la que la gobernante, la primera mujer en llegar a la presidencia de Costa Rica, arrancó su administración en mayo de 2010.