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La gira latinoamericana de Barack Obama

Es un viaje que lo llevará a México y Costa Rica con la agenda llena de planes para estimular las relaciones económicas y comerciales.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, inicia este jueves su segunda gira por América Latina en poco más de dos años. Es un viaje que lo llevará a México y Costa Rica con la agenda llena de planes para estimular las relaciones económicas y comerciales con una región cada vez más interesante para los negocios norteamericanos, pero en el que de forma ineludible deberá abordar también la cuestión de la seguridad y la lucha contra el narcotráfico.

Obama partirá de Washington temprano el jueves. Su primera escala será México, donde se reunirá con el nuevo presidente, Enrique Peña Nieto.

Ambos ya se conocen. Peña Nieto fue recibido en la Casa Blanca pocos días antes de asumir la presidencia mexicana el pasado 1 de diciembre. Ahora, su par estadounidense replica una visita que ya se ha convertido en una tradición entre los dos países cuando cambian de gobierno.

Pese a ello, la cita no carece de importancia, puesto que será la primera vez que ambos se encuentran cara a cara ya en pleno ejercicio de sus respectivas presidencias.

El propio Obama reconoció este martes en rueda de prensa que su estancia en México acompañado de parte de su equipo, que también se reunirá con los ministros de Peña Nieto, permitirán "marcar el ritmo" de las relaciones bilaterales en materia de seguridad y otros para el resto de su gobierno.

Tanto desde Ciudad de México como desde Washington se ha subrayado el interés de ambos gobiernos por expandir la agenda bilateral y, sobre todo, "profundizar las relaciones económicas y comerciales" que reviertan en beneficios a uno y otro lado de la frontera.

Así lo han reiterado una y otra vez desde que se conoció el viaje a finales de marzo la Casa Blanca y el propio Obama, como desde mucho antes Peña Nieto y prácticamente todos los funcionarios de su gobierno que han visitado Washington en los últimos meses.

Demostrativamente, Obama ha celebrado en la última semana dos encuentros en la Casa Blanca con "líderes latinos" en Estados Unidos y empresarios con intereses en América Latina para "debatir posibilidades para expandir el comercio estadounidense en México y Centroamérica que cree empleos y amplíe la oportunidad económica" en toda la región.

Pero tras un sexenio en México en el que el anterior presidente, Felipe Calderón, hizo de la guerra contra el narcotráfico su principal batalla con el entusiasta apoyo de Estados Unidos pese al elevadísimo número de víctimas que provocó, nadie se engaña sobre el peso que la lucha contra la violencia tendrá también en el encuentro bilateral.

Ni el propio Obama, que hoy reconoció que considera que "se pueden mejorar las cosas", si bien dijo que esperará a escuchar "directamente" de Peña Nieto sus planes antes de decidir un cambio en la estrategia conjunta en la lucha contra los cárteles.

Un tema, el de la seguridad, que también afrontará Obama en su segunda escala latinoamericana, Costa Rica.

El presidente estadounidense arribará a San José en la tarde del viernes, cuando se reunirá primero en privado con la presidenta anfitriona, Laura Chinchilla.

El encuentro ampliado con todos los mandatarios centroamericanos más el dominicano, Danilo Medina, tendrá lugar el sábado, en una cumbre del Sistema de Integración Interamericana (SICA) flanqueada, previsiblemente, de varias reuniones bilaterales antes de que Obama emprenda el regreso a Washington ese mismo día.

"El viaje será una oportunidad importante para discutir nuestros esfuerzos colectivos para promover el crecimiento económico y el desarrollo en Centroamérica y nuestra colaboración continuada en materia de seguridad ciudadana", ha reiterado la Casa Blanca.

En esta misma semana en que Obama visita Centroamérica por segunda vez -tras la escala en El Salvador que hizo en el marco de su primera gira, en 2011- el Departamento de Estado albergó además el primer "diálogo de seguridad SICA-Norteamérica" en el que participaron representantes centroamericanos, de Estados Unidos, México y Canadá.

Una de las premisas de Washington es que promover la economía local reduce la inmigración ilegal y el recurso a la violencia como única salida de la pobreza que tienen muchos jóvenes en la región.

"Queremos asegurarnos de que nuestro hemisferio está integrado de una manera más efectiva para mejorar la economía y la seguridad de todos", subrayó Obama en su rueda de prensa.

Pero en este debate muchos centroamericanos, al igual que otros mandatarios de la región, exigen también de Estados Unidos que, como principal consumidor de drogas, se implique más en el diálogo sobre alternativas a la guerra contra las drogas que circulan. Y se espera que así se lo hagan saber personalmente a Obama durante su cita.

La duda es qué puede contestar un Obama que un año atrás en la Cumbre de las Américas en Colombia apenas logró salir del paso manifestándose ambiguamente abierto al "diálogo" en esta materia, pero que sabe muy bien que en casa, pese a que cada vez más estados son más laxos con la legalización de drogas blandas, este tema sigue siendo prácticamente un tabú a nivel federal.