El papa y la dictadura: dos voces más contra la teoría de Verbitsky
Después de los cuestionamientos de algunos sectores de la sociedad argentina a la labor de Jorge Bergoglio, hoy Francisco, aparecen más voces que refutan las acusaciones que indican que el papa entregó a sacerdotes.
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El diario español El País refleja el caso del sacerdote José Caravias, originario de Málaga, quien asegura que el actual pontífice le salvó la vida durante la dictadura en la Argentina. Según su testimonio, Bergoglio le advirtió que lo quería asesinar. "Me dijo: 'Tengo noticias de que la Triple A ha decretado tu muerte y la de Jalics'", asegura el cura que hoy vive en Paraguay.
Caravias dijo además que Francisco Jalics, uno de los curas que fue secuestrado y que -según Verbitsky y otros- habría sido entregado por el actual papa, actuó de manera imprudente y no se puso a resguardo cuando les avisaron que corrían peligro.
El sacerdote español trabajaba con Jalics en algunos barrios pobres de Buenos Aires y, según reproduce El País, Bergoglio se empeñó en averiguar su paradero. "Si no hubiese ido a buscarlo, lo hubieran matado", dijo Caravias.
Para el sacerdote las acusaciones son una campaña orquestada por el "gran capitalismo internacional. Quieren ensuciarlo. Para ellos es muy peligroso un papa que denuncia la pobreza en el mundo".
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Gustavo Mosca, ex activista uruguayo.
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Ex activista defiende al papa
A la voz del cura español se suma la del ex activista uruguayo Gonzalo Mosca. El hombre de 63 años fue miembro del Grupo Acción Unificadora de la izquierda de su país, quien afirmó que Francisco lo ayudó a salir del país cuando era perseguido por los militares.
Mosca llegó al país escapando de la dictadura en Uruguay, pero cuando llegó a la Argentina supo que los militares también estaban tras él en este lado del Río de la Plata.
En ese momento recurrió a su hermano, un sacerdote jesuíta que le pidió ayuda a Bergoglio, quien se ocupó de su caso y le prestó auxilio. De acuerdo a su relato en El País "se lo llevó una noche en coche a un convento jesuita a 30 kilómetros de Buenos Aires y que se quedó escondido allí durante unos días. Después ideó un plan con el que consiguió sacarlo de Argentina por Paraguay para mandarlo luego a Brasil, en donde se pasó unos meses guarecido en una casa jesuita hasta que consiguió que le diesen refugio en Naciones Unidas. Finalmente se exilió a Europa".
Mosca quiso contar su historia para "contrabalancear" las acusaciones que se hacen contra el ex cardenal y actual sumo pontífice de la Iglesia Católica.

