Incógnitas en torno al verdadero poder de los "poderosos"
"En 2012, solo cuatro de las 34 democracias más ricas del mundo contaban con un presidente o primer ministro respaldado por una mayoría parlamentaria", analiza Moisés Naim, periodista venezolano que colabora con medios de todo el mundo.
Lo hace hoy en su columna del diario español El País. Allí, pone de manifiesto las dificultades de las naciones más desarrolladas por sostener a sus gobiernos de manera firme o, al menos, equilibrada.
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Para formular su análisis habla de los Estados Unidos, pero también de Italia, Reino Unido e Israel.
"En su primer discurso ante el Congreso, en 2009, el presidente Obama propuso un presupuesto con ambiciosas inversiones en energía, sanidad y educación. ´Esto es América´, proclamó. ´Aquí no vamos a lo más fácil´. Cuatro años después, hasta lo fácil se le ha vuelto imposible. ´Acordemos aquí, y ahora, mantener al Gobierno funcionando, pagar las facturas a tiempo y proteger el crédito de Estados Unidos´, imploraba Obama al Congreso hace unas semanas. Evidentemente, el presidente de la superpotencia no se debe sentir muy poderoso".
Naim sostiene que "el poder ya no es lo que era. Se ha vuelto más fácil de obtener, más difícil de usar y mucho más fácil de perder. Un ejecutivo puede celebrar su ascenso a la dirección de su prestigiosa compañía solo para descubrir que una empresa recién creada está arrasando con sus clientes". Y agrega: "Un político que llega a primer ministro puede encontrarse maniatado ya que una multitud de partidos minoritarios bloquea sus iniciativas. Un general puede comandar un enorme y costoso ejército sabiendo que su moderno armamento es inútil frente a explosivos caseros y terroristas suicidas. Y el nuevo papa, Francisco, ya sabe que predicadores de nuevo cuño están arrebatándole su rebaño en África y Latinoamérica".
Leé la columna completa de Naim haciendo clic aquí.