Al papa le queman las manos: tiene el informe Vatileaks
La humildad, sus gestos de generosidad y su sencillez destacan al papa Francisco, el argentino Jorge Mario Bergoglio que llegó a la cima de la iglesia católica y que preside el Estado Vaticano.
Es un hombre acostumbrado a las idas y vueltas de la política y, por cierto, tiene opinión al respecto: los cables de WiKileaks que este lunes fueron difundidos por el diario brasileño O Estado de Sao Paulo lo señalan como "el jefe de la oposición" al gobierno de Kirchner.
Pero esa humildad requiere, para afrontar los desafíos y las sombras que empujaron a Joseph Ratzionger a renunciar al papado como Benedicto XVI de firmeza y convicciones: poder.
Francisco tiene por delante mucho más que reuniones afectuosas y palabras simples. Con ellas, ya reafirmó a la feligresía en todo el mundo que aguardaba un gesto de cambio, que está en proceso y del que no secree que haya retorno, pero que resulta -contrastado con los problemas de fondo que sufre el Vaticano- tal vez demasiado estéticos.
Este lunes, el vocero del papa, Federico Lombardi, aceptó en la rueda de prensa que el papa ya tiene en sus manos el documento que eyectó del sillón de San Pedro y lo devolvió rápidamente a la frialdad de la tierra a su antecesor.
"Por supuesto que lo tiene a disposición, pero con tantas cosas en la agenda...", salió del paso el funcionario de la curia romana que ha negado una y mil veces que ese informe sea tan grave como lo denunció el diario La Repubblica.
Será, sin dudas, el tema principal del almuerzo que compartirán el sábado próximo en la inédita reunión de dos papas que se producirá en la residencia de Benedicto.
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Se trata del informe realizado por tres cardenales sobre lo denunciado por el VatiLeaks, el español Julián Herranz, de 82 años, ex presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos; Jozef Tomko, eslovaco, prefecto emérito de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, de 88 años, y Salvatore De Giorgi, ex arzobispo de Palermo (Italia), de 82 años).
Allí habría surgido -según lo trascendido a la prensa italiana- que rige la vida de la curia la especulación y las estafas y diría textualmente que se están violando en el corazón del Vaticano dos mandamientos de la Iglesia: "no robarás" y "no fornicarás".
Sobre las responsabilidades en manos del nuevo pontífice habría que diferenciar tres corrientes:
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- Los católicos "progresistas" y reformistas que buscan una Iglesia fortalecida por la igualdad de la mujer hacia su interior, la horizontalización de la jerarquía eclesiástica y la asunción de la causa de los más pobres. Los que sueñan con "otra iglesia", a favor de los derechos de las minorías, actualizada en su doctrina.
- Los que reclaman que se de "vuelta como una media" al entorno de la curia vaticana que ha participado en la conformación de lobbies de poder, los ha sostenido y encubierto. Los mismos que no le permitieron a Benedicto abrir al Banco Vaticano (el IOR) a la normativa bancaria internacional y a los controles europeos.
Obviamente que hay más corriente. Se habló de 11 grupos diferenciados durante el cónclave. Pero fundamentalmente, la facción representada por "los italianos", divididos éstos entre los "bertonistas" (seguidores del todavía Secretario de Estado Tarcisio Bertone) y los "diplomáticos" (liderados por el cardenal Angelo Sodano, herederos de Juan Pablo II).
Entre ellos están los que creen que así está todo bien.
Por ello se especuló tanto en que el nuevo papa sería italiano: para que ellos mismos solucionaran los graves problemas que ocasionaron.
Pero no fue así. Una avalancha de unos 90 votos (de 115 existentes) le psaron la brasa ardiente a este argentino de modos humildes, pero cuyo carácter al frente de los dos gobiernos, el de la Iglesia y el del Estado Vaticano, empezarán a ponersea prueba una vez que eche a rodar su papado.