La reforma migratoria estadounidense podría incluir el límite al ingreso defamilias numerosas y una especificación sobre qué profesionales aceptar.
Mientras que los senadores -y el presidente Barack Obama- coinciden en la creación de una vía para regularizar a los 11 millones de indocumentados que se estima residen en los Estados Unidos, otros aspectos de la reforma han inspirado menos consenso. Es el caso del número de visados y permisos de residencia que se entregan cada año, y quién debe tener prioridad.
Hasta ahora, el 65% de inmigrantes legales que entran en EE UU lo hacen con green cards -permisos de residencia- a través de sus familiares, según un estudio del Migration Policy Institute, con sede en Washington. Otro 14%, sin embargo, lo hace gracias a permisos de trabajo, una cifra que, según diversos grupos, debería aumentar, según informa hoy El País.
El diario madrileño afirma que organizaciones de empresarios, así como los líderes de las grandes empresas estadounidenses han pedido en diversas ocasiones que se facilite la entrada en el país de ingenieros y profesionales altamente cualificados que son imprescindibles para mantener el liderazgo económico del país. Muchos de ellos, además, han estudiado en universidades norteamericanas pero encuentran serias dificultades para lograr permisos de trabajo que les faciliten ejercer su profesión allí donde la aprendieron.
Indica que como solución, los senadores proponen que los visados den prioridad a los trabajadores que necesita la economía de EE UU, y no a familiares de inmigrantes, lo que rompería con el fundamento del sistema tal y como estaba planteado hasta ahora. En total, podrían desaparecer 90.000 visados entregados a descendientes mayores de 21 años, así como a las familias de sus esposos. La noticia no ha gustado a los congresistas que integran el grupo de legisladores asiático-americano del Capitolio. 24 de sus miembros remitieron una carta a los ocho senadores impulsores de la reforma y en rechazo a la propuesta.
“Eliminar a las familias numerosas de la posibilidad de obtener permisos de residencia supondrá una reducción mínima del número de visados que, por el contrario, generará muchos problemas y preocupación a miles de ciudadanos de EE UU y a sus familiares”, indicaba la carta. “Nos oponemos a cualquier intención de poner límites a la definición de familia”.