Después del obispo cariñoso, la pelirroja picante
Pelirroja, pero no colorada, la dirigente social y política Lilian Soto es considerada por algunos sectores de la prensa de su país como “La Thatcher paraguaya”. No es colorada, porque dedicó su vida a luchar contra la hegemonía del Partido Colorado que lideró el dictador Alfredo Stroessner. Pero tampoco tan Thatcher: si de algo no se la puede calificar, eso es precisamente, de conservadora.
¿Quién es esa chica? Como estudiante, militó desde su ingreso a la Facultad de Medicina, en 1982, y fue presidenta del centro de estudiantes, además de formar parte de la Federación de Estudiantes Universitarios del Paraguay, que se opuso a la dictadura de Stroessner, durante diez años. Cuando se recibió, continuó su militancia, esta vez en la Asociación de Médicos del Hospital de Clínicas, que participó en la formación de la Central Unitaria de Trabajadores.
Cuando terminó la dictadura, en 1989, ayudó a formar el movimiento independiente “Asunción para Todos”, que postuló a su compañero y colega Carlos Filizzola al frente del municipio más importante del país.
Al asumir Fernando Lugo, fue una de las cuatro ministras feministas que se incorporaron a un gobierno heterogéneo. A Soto le tocó ser ministra secretaria de la Función Pública.
Soto es la primera mujer socialista y feminista en la historia de Paraguay y, si bien no hay expectativas a priori de que llegue a ocupar el inquieto sillón del Palacio López, deja su marca en la campaña que culminará el 21 de abril con las elecciones generales en las que se dirimirá el cargo de Presidente que usurpa Federico Franco, tras su golpe institucional contra Fernando Lugo, y en las que también Paraguay determinará quiénes son los diputados y senadores, como asimismo gobernadores de los deparamentos.
Lilian Susana Soto Badaui es acompañada por otra mujer en la vicepresidencia: Magui Balbuena. El resto de las fórmulas son:
Mario Ferreiro (M20A) y Cynthia Brizuela Speratti. Por el grupo de partidos que se escindieron del Frente Guasú considerando que el comunicador era mejor candidato de las fuerzas "progresistas" y que se agruparon en la concertación "Avanza País": Partido del Movimiento al Socialismo - Partido Revolucionario Febrerista - Partido Demócrata Cristiano - P. Paraguay Tekopyahú - Mov. 20 de Abril - Mov. Unidad Democrática para la Victoria.
Anibal Carrillo Iramain (Tekojoja) y Luis Aguayo. Por los partidos que aún permanecen en el Frente Guasú: P. Popular Tekojoja - P. del Movimiento Patriótico Popular - P. Frente Amplio - P. Comunista Paraguayo - P. de la Unidad Popular - P. Convergencia Popular Socialista - P. de Participación Ciudadana - P. País Solidario.
Roberto Carlos Ferreira Franco y Salomón Wei Sun, por el Partido Humanista.
Efraín Alegre (PLRA) y Rafael Filizzola (PDP), por la alianza "Paraguay Alegre": PLRA - Partido Democrático Progresista (PDP) - Partido Encuentro Nacional (PEN) - Partido Social Demócrata (PSD).
Horacio Cartes y Juan Eudes Afara Maciel, por la ANR (Partido Colorado).
Miguel Carrizosa y Arsenio Ocampos, por el Partido Patria Querida.
Lino Oviedo, el pionero en dar golpes institucionales, falleció el sábado, cuando se estrelló su helicóptero en un viaje de campaña. Era el candidato de UNACE.
El cambio y lo que viene. Fernando Lugo marcó un cambio: fue el primero en derrotar al Partido Colorado. Pero para lograrlo, tuvo que reunir a un varipinto rejunte político que incluyó a quien luego le arrebató el poder, Federico Franco, su vicepresidente.
Sobre mujeres y poder y de sus propias convicciones, hablamos con Lilian Soto, poco después de oficializarse su candidatura.
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Siempre se nos ocurre -tendencia machista- preguntarle a una mujer política si "cree que la sociedad está preparada para tener una presidenta mujer". Pero en su caso, no se trataría de cualquier mujer: usted es una militante feminista y ese es, entiendo, su mayor capital político. ¿Se anima a enfrentar el desafío de someterse al voto popular para un cargo tan importante?
- Considero que tanto mi militancia feminista como socialista –en movimientos sociales y en movimientos políticos progresistas- fueron capitales políticos a la hora de tomar la decisión de asumir la candidatura a la presidencia por un movimiento socialista y feminista. Esa decisión se sostiene además en un amplio proceso de construcción del proyecto Kuña Pyrenda. Esta construcción tiene como sus principales elementos de consolidación un profundo debate político sobre las razones de la apuesta que hicimos, de la coyuntura de nuestro país y de nuestro rol en esta coyuntura, y un amplio proceso de participación. Estos aspectos son elementos de mucho apoyo cuando se trata de enfrentar un desafío como este. Sumado a esto, creo contar con conocimientos, habilidades, experiencia y sensibilidad para dirigir la administración del Paraguay por lo que estoy en condiciones de presentarme a una votación popular.
¿Cuán democrática es la sociedad paraguaya que soportó lo que sucedió con el gobierno de Fernando Lugo?
- Paraguay se encuentra aún en los inicios de su proceso democrático después de la larga historia de autoritarismo que hemos vivido prácticamente desde nuestro nacimiento como Estado independiente. Si vamos a nuestra historia reciente, después de los 35 años de dictadura stronista se produjo un largo proceso de transición a la democracia tutelado por el mismo partido que sustentó esa dictadura. Parecía que esos 19 años de transición a la democracia habían culminado cuando en agosto de 2008 se produjo un traspaso pacífico de la presidencia del país desde la ANR a un mandatario de un signo político diferente. Y hubiese culminado la transición si Lugo concluía su periodo. Pero no lo terminó, hubo un golpe y fue derrocado.
Y debemos reconocer que hemos vuelto a un punto en el que tenemos que debatir sobre aspectos básicos de la democracia formal pues el golpe y la división que esto generó en la sociedad paraguaya dan cuenta de que esos consensos mínimos eran muy superficiales.
Usted fue funcionaria de Lugo, ¿en qué se equivocaron?
- El gobierno de Lugo fue heterogéneo. En él convivimos sectores de derecha, de centro, de izquierda; en el mismo seno del gobierno se producían las contradicciones sobre políticas claves de transformación de las estructuras sobre las que se sustenta la sociedad paraguaya y son la causa de la pobreza extendida y de las enormes desigualdades. Dos falencias las considero resaltantes: la primera, no haber abordado desde el día 1 de gobierno –cuando la legitimidad era muy alta- los aspectos más duros de las estructuras socieconómicas vigentes y sostenidas por los poderes fácticos que operan en Paraguay como es por ejemplo la concentración de la propiedad y tenencia de la tierra; la segunda, no haber consolidado espacios sólidos de interlocución y toma de decisiones con el movimiento social y popular que fue el apoyo principal para la llegada de Lugo a la presidencia.
¿Su propuesta política busca sumar al Paraguay al bloque político preponderante, liderado por Venezuela y sus aliados?
- Desde Kuña Pyrenda entendemos que la integración latinoamericana es fundamental y por tanto los espacios de integración deben ser fortalecidos, con una mirada que apueste a redefinir la histórica condición de dependencia de América Latina; el rol de nuestra región como productora y proveedora de lo que el norte necesita, aún a costa de la pobreza de su población, no es sustentable, y debe ser transformado. Esa redefinición está en marcha en el marco de los procesos de integración regionales. Más allá de cuáles sean los liderazgos coyunturales, que también se van modificando y dependen de varios factores, Paraguay debe ser parte de estos procesos pues además de lo que pueden implicar para nuestro país las redefiniciones en marcha, tenemos mucho que aportar en el debate y en los planteamientos.
Después de la experiencia de Lugo, ¿están preparados los partidos que no comulgan ni representan al establishment para hacer frente a la tarea de gobernar el país?
- El golpe produjo y seguirá produciendo muchos reacomodos en la izquierda paraguaya. De hecho, creo que recién empiezan los debates sobre los contenidos y las prácticas socialistas en función de gobierno. Considero que estos debates y el trabajo político sobre bases ideológicas claras ampliarán las capacidades de gobernar para transformar de la izquierda.
¿Cómo ve a su país en comparación con el resto del continente? ¿Qué diagnóstico comparativo hace?
- Paraguay es un país con una notable población joven, gente creativa, una geografía bella y amable, tierra fértil, mucha agua, bienes naturales en abundancia. Su potencial para desarrollar condiciones para una buena calidad de vida de toda nuestra población es enorme. Sin embargo, años de mala administración lo han convertido en un país atrasado con respecto al resto del continente, los datos hablan por sí solos. Paraguay es un país con rezago en educación, en salud, en infraestructura, en servicios. Tiene además graves problemas de cultura política, es revelador que casi la mitad de la población aún dice que preferiría un gobierno autoritario en ciertas circunstancias. En todo esto somos fruto de nuestra historia política con gobernantes incapaces y autoritarios y dos conflictos armados. Hay mucho que hacer para nivelar nuestra situación con aquellos países que están consiguiendo reducir desigualdades y obtener condiciones para una buena calidad de vida de sectores cada vez más amplios de sus poblaciones.
¿Imagina un escenario de recuperación de los espacios perdidos con el golpe institucional de Franco? ¿Lo imagina desde los cargos legislativos o desde la movilización popular?
- Desde ambos espacios. La posibilidad de una representación que vehiculice en acciones las demandas populares es garantía de que estas no sean meras protestas. Y las movilizaciones populares son indispensables para colocar en la agenda pública todos aquellos temas que en general no son prioritarios para los sectores de poder. La posibilidad de que ambos espacios tengan vinculación sería la garantía de que las transformaciones se logren con mayor rapidez y perdurabilidad.
¿Cree posible la unidad de sectores que piensan parecido o la experiencia de Lugo terminó por acabar con las alianzas para acceder al poder?
- Creo que el golpe definió con quienes sí es posible construir alianzas, y con quienes no. Los sectores que fueron capaces de hacer un golpe, son capaces de cualquier cosa en el ámbito de la política, por tanto, no tienen condición alguna de credibilidad para alianzas.
¿Conoce a Cristina Kirchner? ¿Qué piensa de ella?
- No la conozco personalmente. Pienso que su coraje para desafiar a los sectores de poder fáctico la posicionó como una mujer de temple y sin temblores a la hora de tomar decisiones.
¿Con qué mujeres del mundo se identifica?
- No siento identificaciones específicas. Admiro a muchas, en diversos ámbitos, sobre todo a quienes nos legaron acciones, pensamiento y fundamento en la lucha por la igualdad de clase y de género como Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin, Dolores Ibárruri, Flora Tristán, Simone de Beauvoir. Respeto a varias de las que actualmente ejercen liderazgo en América Latina, la firmeza de Dilma Rousseff al enfrentar la corrupción me parece admirable, así como el liderazgo de Michelle Bachelet que rompió esquemas masculinos y fue capaz de convertir los temas de género en asuntos de Estado durante su mandato.
¿A qué hombres de la política respeta?
- A Evo Morales, por su capacidad de liderar un sujeto político históricamente excluido como el que conforman los pueblos indígenas y llevarlo a espacios de decisión, a Lula da Silva, por su perseverancia y empeño en liderar su sociedad y establecer luego políticas de transformación que perduran, y a Nelson Mandela, por su lucha anti apartheid y su capacidad de trascender su pasado de preso político y gobernar con sentido de justicia y sin revanchismos.


