Boehner pide a los republicanos que apoyen el acuerdo
El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el republicano John Boehner, reconoció hoy que no pudo "ganar" su batalla contra los demócratas de Barack Obama y llamó a sus colegas de bancada a apoyar el acuerdo bipartidista forjado en el Senado para evitar el default del país.
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"La Cámara de Representantes ha luchado con todo lo que tenía para convencer al presidente de Estados Unidos de que abriera negociaciones bipartidistas sobre la deuda del país y para una mayor justicia para los estadounidenses bajo 'Obamacare'", dijo Boehner en un comunicado en referencia a las fracasadas demandas republicanas a que Obama hiciera concesiones en su reforma sanitaria.
"Esa lucha continuará, pero bloquear el acuerdo bipartidario alcanzado hoy por los miembros del Senado no será una táctica para nosotros", agregó poco después de convocar una reunión a puertas cerradas con los congresistas republicanos, que tienen la mayoría en la Cámara de Representantes.
"Voy a alentarlos" a apoyar el pacto, "no hay motivo para que nuestros miembros (de la cámara baja) voten 'no' hoy", reiteró Boehner en entrevista posterior con una emisora local de Cincinatti, Ohio, el estado del que es oriundo el máximo republicano en el Congreso.
De este modo se da prácticamente por sentado que la cámara baja del Congreso no impedirá el acuerdo forjado a pocas horas de que acabe el plazo en el que según el Departamento del Tesoro el país se quedará sin posibilidad de seguir tomando dinero prestado para saldar sus deudas, este jueves.
El pacto, forjado por el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, y el de la minoría republicana, Mitch McConnell, establece que el techo de la deuda sea elevado de tal forma que Estados Unidos siga teniendo liquidez al menos hasta el 7 de febrero de 2014.
Además, prevé aprobar la liberación de fondos suficientes como para reabrir el gobierno, que lleva dos semanas cerrado, y mantenerlo funcionando hasta el 15 de enero, lo que elimina la amenaza de un nuevo cierre administrativo del ejecutivo que envíe de nuevo a cientos de miles de funcionarios a casa sin paga antes de la delicada época de Navidad, crucial entre otros para la economía.
Asimismo, se compromete a convocar a una negociación conjunta de miembros de ambos partidos procedentes de las dos cámaras, la denominada "conferencia" parlamentaria, para buscar un nuevo acuerdo sobre políticas fiscales de largo plazo a ser presentado antes del 13 de diciembre.
El pacto bipartidista todavía debe ser aprobado tanto por el Senado como por la Cámara de Representantes antes de que pueda ser firmado y por tanto sancionado por el presidente, Barack Obama.
Pero las declaraciones de Boehner, unidas a las de senadores republicanos ultraconservadores clave en esta disputa como Ted Cruz, que ya ha declarado que no dilatará una votación, dan esperanzas a una resolución in extremis en las próximas horas que evite un descalabro económico del país y con consecuencias globales.
Según las últimas previsiones, y con el camino despejado tanto por los senadores más conservadores como por Boehner, la votación de la propuesta tendrá lugar primero en la cámara alta para luego pasar el texto a la baja.
Observadores concuerdan en considerar que los republicanos son los que más perjudicados salen de este pulso político contra el gobierno de Obama, puesto que apenas han logrado concesiones demócratas en materia de reforma sanitaria: apenas la promesa de una mayor revisión de aquellos que soliciten subsidios para su seguro médico.
Así lo reconoció hoy el propio Boehner en la radio de su estado. "Luchamos una buena batalla, sencillamente no ganamos", admitió.
"Acuerdo a la vista"
Los líderes de ambos partidos en el Senado llegaron el miércoles a un acuerdo sobre el presupuesto que evitaría que Estados Unidos caiga por primera vez en un incumplimiento de pagos de su deuda, informó una senadora republicana.
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"Tengo entendido que han llegado a un acuerdo, pero dejaré que el presidente de la cámara baja sea el que haga el anuncio", dijo Ayotte al entrar a una reunión con senadores republicanos.
El acuerdo fue forjado con el impulso del líder de la mayoría demócrata en el Senado Harry Reid, y el líder de la bancada republicana, Mitch McConnell.
Según fuentes oficiales, el acuerdo contempla extender la autoridad crediticia de Estados Unidos hasta el 7 de febrero, y permitir que el gobierno siga financiando sus operaciones hasta el 15 de enero.
El presidente de la cámara baja, el republicano John Boehner, se reunió con la bancada de su partido en otra parte del Capitolio para elaborar una estrategia.
El anuncio se da un día antes de que vencía el plazo para que Estados Unidos pueda incurrir nuevas deudas. El secretario del Tesoro Jack Lew había advertido anteriormente que si no se levantaba el tope de endeudamiento, el país podría quedar sin fondos para pagar sus cuentas.
En Wall Street, las acciones subían al comienzo del día debido a reportes de ganancias de empresas y al optimismo de los inversionistas de que los políticos en Washington llegarían a un acuerdo sobre el presupuesto. Sin embargo, aumentaron también las tasas de interés sobre la deuda estadounidense a corto plazo, a medida que los inversionistas se preparaban para la posibilidad de una mora de pagos.
Además de aumentar el tope de la deuda, la propuesta daría a los legisladores la posibilidad de votar en contra del aumento. El presidente Barack Obama tendría potestad de vetar tal resistencia, lo que garantizaría la aprobación de la medida.
El acuerdo también contempla la asignación de legisladores de ambas cámaras para que integren una comisión especial a cargo de hallar maneras de reducir el déficit, pero no habría recortes generalizados.
El gobierno estadounidense se encuentra semiparalizado desde hace 16 días debido a que legisladores del movimiento ultraconservador Tea Party se negaron a aprobar el presupuesto, exigiendo que el presidente Obama derogue su reforma de la ley de servicios de salud. Obama rechazó tales exigencias.
A pesar de la oposición de los republicanos a la reforma de salud, el acuerdo entre los legisladores apenas contiene una pequeña modificación a ese plan: exige que aquellos que estén solicitando subsidios para adquirir seguro médico verifiquen sus ingresos para determinar si califican.


