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México: ¿el "narco" entra en campaña?
La violencia, las amenzanas y la inseguridad serán los principales temas de unas elecciones presidenciales en la que los candidatos tendrán que velar por su integridad física ante los poderes fácitos del narcotráfico. Un informe de FP.
El asesinato de un precandidato a diputado del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el Estado norteño de San Luis Potosí parece marcar lo que será México en los próximos meses: un país sumergido en la campaña electoral que promete ser una de las más competidas de la historia, pero mezclado con la ya habitual violencia que lejos de acabarse, comienza a permear en las estructuras de todas las instituciones políticas y, en consecuencia, en las decisiones de campaña.
Los próximos comicios presidenciales en México han adquirido un matiz distinto al de todas las vividas con anterioridad. En el proceso electoral, que se iniciará el 30 de marzo y culminará con las votaciones del 1 de julio, las estrategias de los candidatos de las principales fuerzas políticas del país han tenido que contemplar un escenario que no enfrentaron otros presidenciables: no sólo por el riesgo que representa para su integridad física, sino por el costo político para algunos de ellos y, más aún, por la posibilidad de que los poderes fácticos del narcotráfico incidan en los resultados de las urnas.
En México no sólo se elegirá al nuevo Presidente. Los ciudadanos estarán inmersos en cientos de campañas políticas porque al mismo tiempo se realizarán 16 elecciones: se renovarán los 128 senadores que integran la cámara alta del Congreso de la Unión y los 500 diputados de la cámara baja. Además habrá comicios para nombrar a un nuevo gobernador en siete Estados del país y se llevarán a cabo ocho procesos locales para designar a los próximos ayuntamientos.