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Colombia: Los sicarios se llevaron 7.200 vidas en el 2010

Según la Policía colombiana, los asesinatos crecieron un 47 por ciento más en comparación del 2009. Ciudades como Calí y Medellín tienen las cifras más altas de crímenes cometidos por órdenes de tercero.
El ajuste de cuentas entre narcos, en el centro de la escena.
El ajuste de cuentas entre narcos, en el centro de la escena.

Al menos el 47 por ciento de los 15.400 asesinatos registrados en el país durante el 2010 fueron cometidos por sicarios. Eso es lo que dicen los estudios de la Policía Nacional, que ubican la llamada 'violencia instrumental' (es decir, que el asesino cumple órdenes de un tercero) como la primera causa de homicidios en Colombia.

Según reveló el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, en el conversatorio 'Desafíos criminales y acción del Estado', realizado en Bogotá, casi cuatro de cada diez muertes tienen que ver con riñas (intolerancia); un cinco por ciento, con violencia en hurtos y un 1,3 por ciento, con violencia intrafamiliar. Las muertes por el conflicto son cada vez más marginales. No llegan al 4 por ciento.

Aunque no hay estadísticas concretas, las vendettas y ajustes de cuentas entre narcos siguen representando el motor de las muertes por encargo en Colombia.

Ciudades como Cali y Medellín tienen las cifras más altas de crímenes cometidos por sicarios, así como las más poderosas 'oficinas de cobro', que mueven sus asesinos a otras zonas y al exterior. De hecho, esta semana, en un foro sobre criminalidad en Houston (EE. UU.), se dio una alerta por la presencia de sicarios colombianos trabajando para narcos de México, Venezuela, Ecuador y Panamá.

El más reciente caso en Bogotá ocurrió el martes en la tarde. Las autoridades creen que el atentado contra la abogada Lina Piedad Sierra Ariza, atacada por dos sicarios en moto y quien recibió varias heridas, tiene que ver con las actividades del interno que acababa de visitar en La Picota: un señalado testaferro del capo Daniel 'el Loco' Barrera.

"Las ciudades se han visto afectadas por el sicariato y el traslado a lo urbano de la guerra por el control de territorios para tráfico y microtráfico", dice el general José Roberto León, director de Seguridad Ciudadana.

En el Valle hay por lo menos 10 grandes bandas de sicarios que trabajan para los narcos del Pacífico y cuyo rastro criminal llega hasta España (ver notas anexas). En Medellín, los capos de la 'Oficina de Envigado' siguen siendo el eslabón más alto en una cadena criminal que empezó como 'oficina de cobro' y que ahora se perfila como uno de los grandes carteles del país.

Pero además de las bandas de asesinos de los narcos, hay una proporción importante de crímenes que corresponden a ajustes de cuentas personales, líos económicos y pasionales que ejecutan asesinos que se venden hasta por sumas irrisorias. "Hay casos en los que se mata por 50 mil pesos", afirma el general León.

En el centro de Bogotá, indigentes son usados como sicarios por quienes pelean el control de las ollas, pero el grueso de asesinatos por sicariato es de las bandas.

La preocupación es tan grande que en los proyectos de seguridad que el Gobierno presentó al Congreso hay dos medidas claves para frenar a los sicarios: el aumento de penas para menores (el año pasado fueron capturados casi 500 por homicidio) y para los que los utilizan; y el aumento de la pena hasta 12 años para porte ilegal y fabricación de armas, que hoy son excarcelables.

Fuente: El Tiempo