Los encuestadores fueron los grandes derrotados en Colombia; ganó Uribe
Recién en junio se sabrá quién será el nuevo presidente de Colombia, pero sí se sabe, a pocas horas de cerrados los colegios electorales, es quiénes fueron los verdaderos perdedores: los encuestadores.
Sin excepciones, las encuestas ubicaban al candidato opositor Aurelijus Rutenis Antanas Mockus Šivickas, Antanas Mockus, como quien ganaba o perdía por el 1 o 2 por ciento sobre el ex ministro de Defensa y delfín de Álvaro Uribe, el dueño del Grupo periodístico El Tiempo, Juan Manuel Santos.
Agregaban encuestadores, analistas y los principales periodistas que, así planteadas las cosas, el filósofo y matemático ex alcalde de Bogotá de nombre y actitudes sofisticadas, se impondría en segunda vuelta.
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Debido a ello, la hecatombe ha dejado en silencio a los analistas colombianos. Fue imposible hacer hablar, el domingo, después de conocidos los resultados, a los que un día antes se desgañitaban en pronósticos.
Fue la senadora liberal y negociaciadora con las FARC Piedad Córdoba quien lo graficó mejor desde su cuenta en Twitter (@piedadcordoba), señalando la derrota de los encuestadores y acusando a Mockus de ser una especie de Uribe enmascarado.
Habrá segunda vuelta de todos modos.
Los electores votaron con ganas y a conciencia: los votos en blanco representan los más bajos de los últimos tiempos.
Pero un dato que marcará aquel momento será que los partidos que no entraron en la polarización Santos-Mockus se llevaron un 30 por ciento de los votos y deben decidir a quién apoyarán en la instancia definitiva.
Estos partidos son lo que en Colombia se conoce como la “fuerza parlamentaria”, legisladores, partidos que aun conservan presencia en el Congreso aunque no la hayan tenido individualmente en los votos de la ciudadanía.
Y todo indica que tendrán bien presente el resultado de esta primera vuelta para decidir su voto, ya que, salvo el Polo Democrático de Gustavo Petro (que quedó en cuarto lugar) el resto no demuestra demasiados inconvenientes en sumarse a la mayoría oficialista.
La fórmula de los matemáticos a los que los números le jugaron en contra
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La primera impresión que ofrecen ahora los medios colombianos es que fueron precisamente ellos, los medios, sus animadores no comprometidos con Uribe, la “progresía” colombiana sin ataduras con la izquierda orgánica, quienes le dieron aire a lo que hasta se animaron a creer como un fenómeno “Obama” en aquel país del Caribe.
“Es un neoliberal con apuntadores progresistas”, destacó un mensaje de twitter originado en Colombia y que circuló en la tarde del domingo, dando a entender que, en cierta forma, Mockus no es lo que parece ser: un opositor, aire nuevo a la política colombiana, sino más bien la “cara limpia” del mismísimo Uribe.
La izquierda lo sindica como un fenómeno de marketing y, aunque ya eso podría ser considerado un mérito no alcanzado por sus detractores, también señalan que jamás se animó a culpar a Uribe de las fatalidades por las que se destacaca su país por estos días. Por ejemplo, con los “falsos positivos”, personas levantadas al azar, vagabundos, jóvenes pobres y hasta con problemas mentales, para ser asesinados en la selva y disfrazados con uniformes de las FARC para mostrarlos como éxito del Gobierno en su lucha contra el terrorismo.
Los colombianos decidieron "reelegir" a Uribe votando a Santos
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Uribe es un Chávez al revés. Tiene su “Aló presidente”, pero no le hace falta la parafarnalia estatal , ya que su sistema “cierra” por el lado de las empresas privadas de comunicación, que apoyan sin fisuras todo lo que Estados Unidos decidió para Colombia y que Colombia acata sin chistar.
Uribe reúne a su gabinete en los barrios y hace como que habla con la gente, ordena arreglar cloacas, levantar puentes en directo por TV y hasta castiga en público, vivo y directo a los funcionarios acusados por la gente.
Durante todo el domingo, Álvaro Uribe (@AlvaroUribeVel) estuvo “twiteando” mensajes en los que les recordaba a sus compatriotas que le deben a él la tranquilidad reinante y que todo el país –aún los que no lo quieren- le agradecen.
Y Santos es Uribe; y Mockus no pudo demostrar ninguna de las dos cosas: no fue lo suficientemente diferente, y para votar algo parecido, la gente optó por el “original”.
Santos no llegó al 50 por ciento más un voto como para imponerse en primera vuelta, pero el resultado es un cachetazo a la alternativa montada por la intelectualidad colombiana deseosa de sacar del medio a Uribe, sus caprichos y su particular estilo de “seguridad democrática” ma non troppo.
Es posible que Mockus lo intente en junio, nuevamente. Pero sus posibilidades son ahora tan escasas como el viernes lo eran completamente a la inversa.
El autor: Gabriel Conte es editor en MDZ. En Twitter: @gabriel_conte. En Facebook: www.facebook.com/gabrielconte




