Perlitas de un mendocino en Bolivia
La ciudad sorpresa. El arribo a la ciudad de La Paz debe ser uno de los espectáculos más bellos del mundo. Saliendo de El Alto, como si uno bajara de un tremendamente más alto Cerro de la Gloria, se va adivinando lentamente una mancha urbana, entre las nubes que recuerdan la altura por la que estamos transitando. Hasta que allí, ya con los rayos del sol a pleno, se descubre la figura del monte Illimani, telón de fondo de un núcleo de altos edificios rodeados de cientos de miles de casas de 2, 3 y 4 plantas a las que sólo se accede mediante un entramado de millones de escalones que suben, atraviesan y bajan por la ciudad.
Montaña rusa. Las calles de la ciudad de La Paz se inclinan a 45 grados para arriba o para abajo. Si transitarlas en automóvil resulta para un desprevenido toda una osadía, hay que calcular lo que implica caminar un par de cuadras hacia arriba, a 4 mil metros de altura. Sin embargo, esa es la historia cotidiana del centro de una ciudad que resulta un encuentro de culturas y de épocas, cosmopolita de las nacionalidades internas de este país.

Aeropuerto. Los aviones, al llegar al aeropuerto internacional de La Paz ubicado en la ciudad de El Alto, suben, no bajan. Esa es la sensación que da el aterrizar en un aeropuerto ubicado a más de 4 mil metros de altitud sobre el nivel del mar. A la inversa, cuando despegan desde El Alto muchos bromean con que el avión no levanta vuelo, sino que sigue derecho por la pista hasta encontrar un vació en el suelo.
Los de abajo. Si decíamos que transitar por las calles céntricas de La Paz es como participar de una montaña rusa, un juego de contrastes, bellezas y asombro es viajar desde el corazón de la ciudad hasta uno de los countries que aquí proliferan, también en las afueras. Quince quilómetros hacia el norte y dos kilómetros hacia abajo queda uno de los más lujosos,
![]() |
Agua fría. Los viejos decían que basta acostumbrarse a las comodidades y lujos para inmediatamente después despotricar contra ellos, por insuficientes. La Paz; hotel 4 estrellas; baño: hay ducha y hasta una bañera con hidromasaje. No hay agua caliente. El gas es un lujo inaccesible para Bolivia. Cinco de la mañana en la ruta que comunica a La Paz con El Alto: una cola interminable de mujeres y hombres se divisa con las tenues primeras luces del día a la orilla del camino. Cargan algo grande y pesado en sus espaldas. Son garrafas de gas envasado. Van en su búsqueda. Pueden estar allí, en esa cola de unos 3 kilómetros de extensión, gran parte de la mañana para conseguir una recarga.



