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Bolivia y nosotros: por qué MDZ está en el vecino país

Bolivia está viviendo momentos históricos. Quienes aprueban y acompañan la gestión encabezada por Evo Morales, el primer presidente de origen indio de un país mayoritariamente indio, hablan de “refundación” del país. Desde la vereda de enfrente, alientan el concepto de “dictadura” y juegan con aquella palabra para hablar de la “refundición” de Bolivia.
Caporales de San Rafael en la Vendimia.
Caporales de San Rafael en la Vendimia.

Miles, decenas de miles de bolivianos viven en Mendoza y permanecen –tal como lo dicta su cultura- con un pie en cada lado, con el corazón dividido.

Como ocurriera en el siglo pasado y en el anterior con italianos y españoles, ocurre desde la década de los años 50 con los inmigrantes bolivianos con un canal migratorio que siempre permaneció abierto y activo, aun hoy.

En Mendoza, una sociedad mayoritariamente “descendiente de los barcos” los miró durante mucho tiempo como mano de obra calificada y barata para el agro y la construcción principalmente.

Aquí, en Bolivia, se observa a Mendoza todavía por estos días, como un lugar contradictorio para el destino de miles de bolivianos: es a donde se llega con esperanzas de trabajo y de donde se vuelve con una mano atrás y otra adelante; es el sitio en el que miles lograron radicarse y hasta fundar su actividad comercial, pero también Mendoza es la ciudad desde donde llegan malas noticias sobre condiciones de vida y laborales para los trabajadores temporarios, a quienes llamamos “golondrinas”.

Los más optimistas calculan que en Mendoza viven unos 200 mil bolivianos o descendientes de bolivianos. Oriundos de las distintas regiones de este país, llegaron buscando trabajo primero los más jóvenes para luego llevarse consigo a los adultos. Muchos se radicaron y otros volvieron. Eso, sostiene un lazo irrompible a pesar de los cientos de kilómetros que hay entre ambos puntos.

Algo similar a lo que ocurre con los argentinos que vieron a sus hijos partir a España, Estados Unidos, Canadá o Italia buscando lo que el ser humano busca: vivir bien, tranquilos, tratando de satisfacer sus necesidades. Y por eso se mueve de un lado al otro del planeta, no siempre con gusto, no siempre con toda su prole y no siempre retornando al hogar que lo vio nacer.

Todo esto tiene que ver Bolivia con Mendoza.  Tanto, que cuando la Diablada y los diversos grupos de la Colectividad fueron vedados de participar en la Vendimia, fue la gente la que salió a reclamar a las autoridades por su presencia.

Bolivia tiene mucho más que ver con la Argentina toda. En nuestro país, un joven y pobre Evo Morales recibió sus primeras instrucciones escolares en un establecimiento de Jujuy. No aprendió mucho allí: su cerrada cultura aymara le impedía relacionarse con el entorno.

Los pueblos del norte del país tienen todo que ver con la cultura surgida de las usinas culturales del altiplano y el conurbano bonaerense alberga a cientos de miles de bolivianos y sus descendientes, refugiados de tantas crisis y constructores de la Argentina tanto como lo fueron los miembros de cualquier corriente migratoria.

Por eso estamos en Bolivia. Bolivia nos interesa: nos alegran sus alegrías y nos duelen sus tristezas.

¿Qué te pareció la cobertura que hizo MDZ sobre la situación en Bolivia?