Tragedia aérea en Madrid: "¡Es lo más parecido al infierno!"
Así lo expresó un agente de policía que cumple tareas de rescate en el lugar. Aseguró que al entrar en contacto con los cuerpos, el calor era tan grande, que se quemó las manos.
"Es lo más parecido a un infierno que he visto, los cadáveres estaban hirviendo, nos hemos quemado al cogerlos". De esta forma y con cara desencajada relataba un agente de policía lo que acababa de ver en Madrid-Barajas. El principal aeropuerto de España rompió hoy un triste récord y se convirtió en escenario del primer accidente en su suelo en 25 años.
Cuando España disfrutaba de las nuevas medallas logradas hoy en los Juegos Olímpicos de Pekín, la noticia golpeó al país desde los informativos televisivos como una losa. Poco a poco, el número de muertos fue creciendo. Y con él, la angustia, pues ya suman más de un centenar. "Todo estaba lleno de cadáveres carbonizados", manifestó uno de los sanitarios que acudieron al lugar del siniestro.
En el avión, un MD-82 de la compañía Spanair, iban 164 pasajeros a bordo, dos de ellos niños, y nueve tripulantes de Spanair con destino a Las Palmas de Gran Canaria. Tras un primer despegue fallido, la aeronave fue revisada por un mecánico, informaron medios españoles. El segundo intento fue fatal: según las primeras hipótesis, un motor se incendió cuando el avión se había levantado ya y la aeronave cayó.
"No queda nada que se parezca a un avión, es horroroso, está todo quemado", dijo por su parte un guardia civil.
Lo que hubiera sido el inicio de unas vacaciones estivales en las bellas islas canarias, uno de los destinos preferidos por muchos en el mes de agosto, se convirtió hoy en una de las mayores tragedias de los últimos años en España.
"Esto pinta muy mal", se lamentaba el padre de una pasajera que esperaba la llegada de su hija en Gran Canaria. "No contesta nadie", decía un abuelo que trataba de hablar con su nieto, otro de los ocupantes. En Las Palmas y en Madrid se habilitaron espacios para que los familiares de los ocupantes del vuelo JK5022, operado conjuntamente con la alemana Lufthansa (LH255), recibieran ayuda psicológica.
El desconsuelo se extendía en las salas mientras de la pista de la Terminal 4 del aeropuerto ascendía una oscura columna de humo. El avión se incendió al estrellarse y también ardió un pasto cercano. Los bomberos tardaron en poder apagar las llamas.
"El avión estaba todo partido, todo estaba lleno de cuerpos", describió un trabajador del aeropuerto. "No he visto algo así en mi vida", añadió un sanitario. Sólo la parte delantera de la aeronave permaneció intacta. Un ala y la cola quedaron separadas del resto.
Los heridos fueron trasladados a varios hospitales de Madrid y los cadáveres al recinto ferial IFEMA, el mismo lugar al que se trasladaron los de las víctimas de los atentados islamistas del 11 de marzo en la capital española. El ayuntamiento de Madrid decretó tres días de luto oficial.
"Esto pinta muy mal", se lamentaba el padre de una pasajera que esperaba la llegada de su hija en Gran Canaria. "No contesta nadie", decía un abuelo que trataba de hablar con su nieto, otro de los ocupantes. En Las Palmas y en Madrid se habilitaron espacios para que los familiares de los ocupantes del vuelo JK5022, operado conjuntamente con la alemana Lufthansa (LH255), recibieran ayuda psicológica.
El desconsuelo se extendía en las salas mientras de la pista de la Terminal 4 del aeropuerto ascendía una oscura columna de humo. El avión se incendió al estrellarse y también ardió un pasto cercano. Los bomberos tardaron en poder apagar las llamas.
"El avión estaba todo partido, todo estaba lleno de cuerpos", describió un trabajador del aeropuerto. "No he visto algo así en mi vida", añadió un sanitario. Sólo la parte delantera de la aeronave permaneció intacta. Un ala y la cola quedaron separadas del resto.
Los heridos fueron trasladados a varios hospitales de Madrid y los cadáveres al recinto ferial IFEMA, el mismo lugar al que se trasladaron los de las víctimas de los atentados islamistas del 11 de marzo en la capital española. El ayuntamiento de Madrid decretó tres días de luto oficial.


