"No había fuselaje. Todo era tierra quemada"
"El avión estaba lleno de cadáveres carbonizados", dijo uno de los facultativos del servicio de emergencias Summa. "Es un milagro que haya supervivientes", relató un testigo presencial.
"Los cadáveres destrozados estaban fundidos con ramas, con rocas y con restos del avión", dijo una de las personas que participaron en las labores de rescate tras el grave siniestro de Barajas. El escenario con el que se encontraron los efectivos del SUMMA cuando entraron en el avión fue dantesco. "Todo estaba lleno de cadáveres carbonizados", afirmó al diario español El Mundo.es uno de los facultativos del servicio de emergencias.
Según su relato, tan sólo 28 de los pasajeros del avión pudieron salir con vida y siete de ellos se encontraban en estado crítico. "El resto, todos muertos", relató con amargura.
Hasta el momento, se han rescatado 80 cadáveres, según fuentes cercanas a la Delegación del Gobierno. Las demás víctimas se encontraban carbonizadas o los restos, diseminados.
"Ha sido un desastre", dice uno de las personas que han participado en el rescate. "El fuselaje no existía. Era todo tierra quemada. Los cadáveres destrozados estaban fundidos con ramas, con rocas y con restos del avión". En el riachuelo que atraviesa la zona donde se incendió el avión, submarinistas buscaban restos humanos.
Carlos, un técnico de Emergencias que llegó al lugar del siniestro sobre las 15.00 horas ha declarado a este periódico que la escena que se encontró era "comparable a una guerra", informa Maria Elia Climent. Ha explicado que su tarea en las operaciones de rescate ha sido trasladar los cadáveres del avión, muchos de ellos "eran sólo pedazos", según ha indicado Carlos.
Las labores de rescate están siendo terriblemente complicadas y los bomberos tardaron mucho en poder entrar en el avión debido a las altas temperaturas que había dentro de la nave. A las 18.00 horas, los Bomberos del Ayuntamiento y de la Comunidad continuaban rescatando los cadáveres del avión siniestrado, en la denominada 'zona caliente' del siniestro.
Los bomberos pidieron ayuda a un helicóptero de la Comunidad de Madrid para ayudarles a apagar el fuego, que se estaba extendiendo mucho. El avión, que estaba despegando, iba cargado de queroseno y al colisionar contra el suelo, el incendio se fue extendiendo por los pastos cercanos.
El incendio se bifurcó en dos focos y provocó una gran humareda, que se podía ver desde numerosas partes de Madrid. No fue extinguido hasta casi dos horas después del accidente.
"Es milagroso que haya habido supervivientes", relató un testigo presencial del accidente. Dos de los viajeros que salvaron la vida iban en las filas 14 y 17 y otros dos eran, casualmente, una pareja del Samur.
Mientras tanto, medio centenar de familiares aguarda con angustia en el aeropuerto de Barajas noticias sobre las víctimas, según ha asegurado el presidente de la ONG Mensajeros de La Paz, padre Ángel García. Medio centenar de familiares se ha aproximado también al aeropuerto de Gran Canaria, donde se dirigía el avión siniestrado.
Esperanza y angustia
Ángel García, que acompaña a los padres de una de las azafatas, asegura que los familiares "desconocen la cifra de fallecidos". "Todos tienen esa angustia y a la vez esperanza de que entre los pocos o muchos que se han salvado estén sus familiares", ha manifestado el padre Ángel.
Ante la magnitud de la tragedia, el Ayuntamiento de Madrid ha habilitado un pabellón en IFEMA como tanatorio provisional, igual que sucedió con la masacre terrorista del 11-M.
El Gobierno, en coordinación con la Comunidad de Madrid y las autoridades judiciales, ha activado el 'Protocolo 11-M' —aprobado tras los atentados terroristas — de cara a afrontar la catástrofe.
Los furgones con los cuerpos de las víctimas del accidente comenzaron a llegar a IFEMA en torno a las siete de la tarde.
El accidente movilizó a un gran número de efectivos: 170 policías municipales, 70 bomberos del Ayuntamiento y 230 sanitarios del Samur, que se desplazaron hasta el aeropuerto de Barajas.
Una nube de ambulancias inundó el aeropuerto y algunas de ellas se extraviaron y les costó un tiempo acceder al avion.
Además, Cruz Roja envió 22 ambulancias (la mayoría de la Comunidad de Madrid, y alguna procedente de otras provincias, como Guadalajara) para atender a los heridos.
Asimismo, Cruz Roja alertó a distintos Equipos de Respuesta Inmediata en Emergencias (ERIE), como búsquedas, albergue y apoyo psicosocial. También en Las Palmas de Gran Canaria, donde se dirigía el avión, se ha activado la ERIE de apoyo psicosocial para atender a los familiares de los afectados.
Las labores de rescate están siendo terriblemente complicadas y los bomberos tardaron mucho en poder entrar en el avión debido a las altas temperaturas que había dentro de la nave. A las 18.00 horas, los Bomberos del Ayuntamiento y de la Comunidad continuaban rescatando los cadáveres del avión siniestrado, en la denominada 'zona caliente' del siniestro.
Los bomberos pidieron ayuda a un helicóptero de la Comunidad de Madrid para ayudarles a apagar el fuego, que se estaba extendiendo mucho. El avión, que estaba despegando, iba cargado de queroseno y al colisionar contra el suelo, el incendio se fue extendiendo por los pastos cercanos.
El incendio se bifurcó en dos focos y provocó una gran humareda, que se podía ver desde numerosas partes de Madrid. No fue extinguido hasta casi dos horas después del accidente.
"Es milagroso que haya habido supervivientes", relató un testigo presencial del accidente. Dos de los viajeros que salvaron la vida iban en las filas 14 y 17 y otros dos eran, casualmente, una pareja del Samur.
Mientras tanto, medio centenar de familiares aguarda con angustia en el aeropuerto de Barajas noticias sobre las víctimas, según ha asegurado el presidente de la ONG Mensajeros de La Paz, padre Ángel García. Medio centenar de familiares se ha aproximado también al aeropuerto de Gran Canaria, donde se dirigía el avión siniestrado.
Esperanza y angustia
Ángel García, que acompaña a los padres de una de las azafatas, asegura que los familiares "desconocen la cifra de fallecidos". "Todos tienen esa angustia y a la vez esperanza de que entre los pocos o muchos que se han salvado estén sus familiares", ha manifestado el padre Ángel.
Ante la magnitud de la tragedia, el Ayuntamiento de Madrid ha habilitado un pabellón en IFEMA como tanatorio provisional, igual que sucedió con la masacre terrorista del 11-M.
El Gobierno, en coordinación con la Comunidad de Madrid y las autoridades judiciales, ha activado el 'Protocolo 11-M' —aprobado tras los atentados terroristas — de cara a afrontar la catástrofe.
Los furgones con los cuerpos de las víctimas del accidente comenzaron a llegar a IFEMA en torno a las siete de la tarde.
El accidente movilizó a un gran número de efectivos: 170 policías municipales, 70 bomberos del Ayuntamiento y 230 sanitarios del Samur, que se desplazaron hasta el aeropuerto de Barajas.
Una nube de ambulancias inundó el aeropuerto y algunas de ellas se extraviaron y les costó un tiempo acceder al avion.
Además, Cruz Roja envió 22 ambulancias (la mayoría de la Comunidad de Madrid, y alguna procedente de otras provincias, como Guadalajara) para atender a los heridos.
Asimismo, Cruz Roja alertó a distintos Equipos de Respuesta Inmediata en Emergencias (ERIE), como búsquedas, albergue y apoyo psicosocial. También en Las Palmas de Gran Canaria, donde se dirigía el avión, se ha activado la ERIE de apoyo psicosocial para atender a los familiares de los afectados.
![]() |
Héctor y su pareja, que tenían que volar en el avión de Spanair siniestrado en el aeropuerto de Barajas, perdieron el vuelo por tres minutos, recoge el diario español 20minutos.es.


