ver más

Qué nos ayudará a seguir con esperanzas

Especial desde Asunción, para MDZ. Las autoras, juristas vinculadas a organizaciones sociales del Paraguay, analizan el perfil del nuevo presidente y las perspectivas del vecino país.


Hoy se realiza el acto oficial de traspaso de mando del Presidente Nicanor Duarte Frutos al Presidente electo de los paraguayos Fernando Lugo Méndez y el Vice- Presidente Federico Franco.

El evento promete una fiesta popular, más de 11 mandatarios presentes, cientos de representantes diplomáticos y de organizaciones sociales, así como miles de personas que seguirán las agendas: las populares y las protocolares.

Este contexto de “espera” y  “fiesta” nacional, tiene sus momentos tensos, inciertos, de esperanzas y alegrías.

Las esperanzas en el  gobierno del nuevo presidente, ex obispo y del vice presidente un médico,  ambos representantes de la  Alianza Patriótica para el Cambio que  “congregó” a nueve partidos de la oposición y alrededor de veinte organizaciones sociales  – derrocando cívicamente a 61 años de gobierno del partido colorado- son muchas y todas están cargadas de postergaciones y ansiedad, luchas y reconciliaciones, ánimos y cautelas.

Aquí una mirada de qué ayudará a mantener las esperanzas en el nuevo gobierno:

Perfil de Lugo: en una figura que supo sortear obstáculos, aprovechar la diversidad para liderar una articulación nueva, con ingredientes no del todo nuevos pero impregnados con el deseo de cambio, partidos políticos que ocupaban otros espacios pero no en el gobierno ejecutivo, ahora intentando nuevas estrategias más plurales,  el desarrollo de movimientos sociales nuevos e iniciativas  deseosas de políticas públicas más amplias. Si se mantiene en su perfil, su imagen de honestidad y liderazgo en la difícil tarea de articular, entonces… bien por la esperanza.

Perfil de Franco, el vicepresidente: una figura clave para el proceso de articulación, si él permanece en su rol conciliador, entre la imagen de progresista y a la vez tradicional desde un partido político clásico al que responde, integrando  la perspectiva plural del modelo que ahora representa, si el logra armonizar ideas que influyan en la modernización del estado... bien por la esperanza.

Políticas públicas: construidas con la participación de actores diversos, los postergados y otros olvidados, los que cuentan con capacidad económica pero coexisten con la inseguridad y los que nunca tuvieron ningún tipo de seguridad, si todos aportan con una visión crítica y positiva, pensando en políticas públicas que respondan a la realidad social de Paraguay, más allá de planes difusos y  se encaminen hacia un futuro proyectado a mediano y largo plazo, con resultados concretos y viables,  con escenarios planificados para los 5 años de gobierno, si el gobierno sigue escuchando todas las voces e inicia los planes adecuadamente… bien por la esperanza.

El pueblo: si permanece alerta, participativo, inclusivo, desarrollando su capacidad de incidencia desde su poder ciudadano, sin tácticas violentas y sí con alianzas estratégicas, respetando los procesos, las adecuaciones, la transición y fortaleciendo la gobernabilidad democrática, su capacidad de incidir en la toma de decisiones, desde su rol contralor, demandante y promotor de la responsabilidad social del país, motor de cambio y exigente de la eficacia que deba lograr la administración Lugo – Franco, Parlamento, Justicia… si aprovecha esta histórica oportunidad de construcción de ciudadanía… bien por el pueblo y bien por la esperanza.