Por recomendación sanitaria, Putin y Alberto Fernández no pueden vacunarse
Luego de las idas y vueltas, finalmente según anuncios del gobierno nacional, el 23 de diciembre van a llegar 300 mil dosis de la vacuna Sputnik V. Para conocer detalles de cómo ha sido el operativo de aplicación y la recepción social en Rusia hablamos con George Filatov, investigador del Instituto de Historia Mundial de la Academia Rusa de Ciencias, quien nos atendió desde Moscú.
Luego de que el ministro de Salud, Ginés González García, diga que habían problemas de logística para traer las vacunas rusas y esto generase un fuerte enojo de parte de nuestro presidente, se supo que un chárter de Aerolíneas Argentina irá a buscarlas y que el 24 de diciembre Alberto Fernández será el primer argentino que se la aplique. Pero, al hablar con Filatov supimos que el primer mandatario no podría colocársela según las normas rusas, ya que tiene 61 años.
"Las autoridades rusas aprobaron el uso de la Sputnik V para algunos grupos de personas. Los resultados de la segunda fase fueron publicados en la prestigiosa revista The Lancet y los de la tercera deberían estar a finales de diciembre o a principios de enero", dijo el investigador que entrevistamos y confirmó así que aún están en fase de pruebas.
Filatov, quien además es voluntario en las fases de experimentación humana y la semana pasada se colocó la segunda dosis (aunque no sabe si fue parte del grupo de placebo), comentó que los efectos secundarios son pequeños, por ejemplo pasar por cuadros de fiebre. Además, "los médicos dijeron que la persona que se va a colocar la vacuna no debe beber alcohol 3 días antes ni 3 días después".
Cuando le consultamos al entrevistado por qué el presidente ruso, Vladimir Putin, no se había vacunado aún, Filatov dijo que es porque "en este momento en Rusia hay una restricción y no aplican la vacuna a personas mayores de 60 años". Putin pertenece a ese grupo, con sus 68 años.
Finalmente, el entrevistado nos contó que si bien "muchos rusos no quisieron ponerse la vacuna, porque tienen desconfianza, según las encuestas, el 70% de los consultados sí quieren inocularse lo más rápido posible".




