Otro valle oculto de Córdoba
La apertura del Parque Nacional Traslasierra, que se desarrollará en el predio de la estancia Pinas y será el 34° en Argentina, abre una fuerte expectativa en la actividad turística de los pueblos que le dan vida y color a uno de los valles menos explorados de la provincia de Córdoba.
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Además, dinamizará el flujo de visitantes en pueblos como Mina Clavero, Salsacate, Taninga, Las Calles, Nono y San Carlos Minas, Las Rabonas, Los Hornillos, Villa Dolores, Los Molles, Las Tapias y Villa Cura Brochero, que, en los últimos años, logró una alta exposición gracias a la canonización de ese Santo.
Las 105.000 hectáreas de este espacio natural, que albergan 229 especies de aves, 35 de mamíferos y 30 de reptiles. También ejemplares de pecarí chaqueño y Catagonus wagneri, que están peligro de extinción.Todo esto permitirá acercar a los turistas a atractivos naturales que se encuentran casi en estado natural.
La Quebrada de la Mermela, el mítico casco de la estancia Pinas, el cerro de las Cabras, el predio del parador Las Cabras y los parajes y playas sobre los ríos Chico de Nono, Los Sauces, La Gloria, Mina Clavero y Panaholma y en la laguna Pocho y el dique La Viña, son los atractivos más fuertes de la zona.
El objetivo de la creación de este parque en la estancia Pinas es proteger la biodiversidad y el patrimonio histórico del valle de Traslasierra. Es que se estima que en el predio hay vestigios de la cultura Comechingón y restos de fósiles de gran valor arqueológico.
El parque nacional Traslasierra limita al oeste con La Rioja y es clave para proteger una porción del Chaco seco, una de las ecorregiones que se encuentran más amenazadas a nivel mundial. El parque también ocupa un papel protagónico en el Corredor de Conservación y Turismo del Norte de Córdoba, junto con el futuro parque nacional Ansenuza y el parque nacional Quebrada del Condorito, un área protegida ya posicionada y reconocida por los ecoturistas.