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Turf festejó sus 30 años en el Complejo C Art Media: así fue el emocionante show

La banda de rock nacional Turf ingresó sobre un descapotable antiguo y comenzó un recital atravesado por emoción y el recorrido musical incluyó clásicos.


Turf celebró tres décadas de trayectoria con un show único en el Complejo C Art Media, en la Ciudad de Buenos Aires, en un espacio colmado de fanáticos. En el marco del 30° aniversario, la banda tocó un repertorio cargado de éxitos y, como si fuera poco, presentó dos canciones nuevas.

El regreso de Turf a los escenarios de la Ciudad de Buenos Aires le dio un marco especial a la noche. La entrada de los músicos sobre un descapotable antiguo marcó el tono de una celebración pensada desde lo visual, lo musical y lo emocional.

La puesta acompañó ese espíritu de cumpleaños con pisos especiales en el escenario, visuales de alto impacto y pantallas que simulaban una enorme torta. Cada elemento aportó al clima general de una noche diseñada para recorrer los 30 años de Turf y para reforzar el vínculo entre el grupo y su público.

Turf

Joaquín Levinton (voz), Leandro Lopatín (guitarra), Fernando Caloia (batería), Carlos Tapia (bajo), Nicolás Ottavianelli (teclados) y Santiago Tato (Guitarra) dieron un show inolvidable.

Durante casi dos horas, la banda ofreció un repertorio que atravesó distintas etapas de su historia. En ese viaje también hubo espacio para dos temas nuevos que integrarán su próximo álbum.

El frontman, Joaquín Levinton, ocupó el centro de la escena con el estilo que define su lugar al frente de Turf. Su relación con el público, su manejo del escenario y su forma de conducir cada tramo del show sostuvieron buena parte del pulso de la noche. La respuesta de la sala acompañó esa dinámica desde el comienzo hasta el final.

Turf

Turf dio el primer show del año en la Ciudad de Buenos Aires.

A su lado, Leandro Lopatín en guitarra, Fernando Caloia en batería, Carlos Tapia en bajo, Nicolás Ottavianelli en teclados y Santiago Tato en guitarra completaron una formación sólida. La banda apoyó el recital en canciones, actitud y una energía colectiva que no necesitó invitados ni artificios externos para sostener la intensidad.

El show tuvo uno de sus momentos más eufóricos cuando llegó el turno de “Loco un Poco”. En ese tramo, globos enormes comenzaron a volar entre el público y los músicos, y el recital tomó forma de fiesta compartida. La escena sintetizó el carácter de la noche: un aniversario vivido como encuentro, con el público integrado al festejo.

Para el cierre, una enorme torta apareció sobre el escenario y la banda sopló las velitas junto al público.