Marta Fort reveló el insólito rincón de la casa donde Ricardo tomaba sus decisiones más importantes
La hija del recordado mediático sorprendió a todos al contar cuál era el extraño lugar que "El Comandante" elegía para reflexionar.
La hija del comandante reveló nuevas facetas del mediático.
Captura / Otro día perdidoA más de una década de su partida, la figura de Ricardo Fort sigue generando fascinación y sus excentricidades continúan saliendo a la luz. En esta oportunidad, fue su hija Marta quien decidió compartir una anécdota tan desopilante como inédita sobre la intimidad del mediático en su día a día.
Durante una charla en el ciclo Otro día perdido (El Trece), la joven dejó sin palabras a los conductores al revelar el curioso método que tenía su padre para encontrar un momento de paz en medio del caos.

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El método Fort que no deja de sorprender
El asombro en el estudio comenzó cuando Marta Fort confesó que el lugar que más usaba Ricardo para pensar y ponerse profundo era el baño. Según relató la heredera, lejos de buscar un despacho o un rincón silencioso de la imponente casa, el empresario aprovechaba el momento en el que usaba el inodoro para reflexionar y, sorprendentemente, para convocar a las personas con las que necesitaba tratar temas de peso.
Ante la incredulidad de la mesa, que le advirtió entre risas que estaba en pleno aire y que sus declaraciones iban a ser motivo de recortes, Marta redobló la apuesta y dio más detalles de la extraña dinámica.
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Marta Fort sorprendió al contar su trabajo menos pensado
La joven explicó que quienes eran llamados a esas reuniones íntimas debían sentarse en el bidet, justo al lado de él, para escucharlo descargar sus inquietudes. "Te ponía a hablar y arrancaba. Ahí llamaba a las personas con las que quería hablar seriamente", recordó con total naturalidad, mientras los presentes bromeaban aconsejándole que no contara esa historia ni siquiera en terapia.
Para darle un poco de sentido a la insólita costumbre, Marta ofreció una explicación que pinta de cuerpo entero lo que era la rutina de "El Comandante" en su época de mayor exposición mediática. La joven detalló que, como su hogar vivía repleto de gente y parecía prácticamente un estudio de televisión las veinticuatro horas, el único instante de verdadera privacidad que su padre lograba conseguir era ese. De esta manera, el baño se terminaba convirtiendo en su refugio personal y en su propio espacio terapéutico.
