"Hay una crisis de contenido propio y de talento": Martín Bossi, mano a mano con MDZ tras estrenar "Amores Inesperados" en Disney
A días de estrenar "Amores Inesperados" en Disney+, la serie donde compone seis personajes en seis historias de amor diferentes, Martín Bossi habló a fondo con MDZ. El actor y humorista, que además está de gira con la exitosa obra "La Cena de los Tontos", repasó su vínculo con la fe, su particular forma de vivir el amor, sus agradecimientos a quienes marcaron su carrera de arriba de los escenarios y fue letal con la industria del espectáculo.
Martín Bossi y una profunda charla con MDZ.
Martín Bossi recibió a MDZ en el marco del estreno de "Amores Inesperados" en Disney+, la serie dirigida por Marcos Carnevale en la que compone seis personajes distintos a lo largo de seis historias de amor diferentes, filmada hace cuatro años y finalmente disponible en la plataforma. Con la gira de "La Cena de los Tontos" a pleno, tras superar los 260 mil espectadores en Uruguay y el interior del país, el actor y humorista habló de todo: de su vínculo con la fe, de su forma de vivir el amor y la monogamia, de sus agradecimientos y de una fuerte crítica a la industria del espectáculo.
Un presente profesional a puro éxito
- ¿En qué momento de tu vida te encontramos hoy?
- Momento bueno, ya 50 años. Cuando atravesás ciertos años de tu vida, empezás a entender que la cosa es más finita, y yo vivo los días presente, en forma presente, no que estoy pensando mañana, estoy acá y estoy acá con vos."
- Más de 260 mil personas vieron La Cena de los Tontos. Arrancó en Uruguay y la están rompiendo en el interior del país, ahora se van e Mendoza. Estuviste en Rosario con Di María. ¿Cómo se vive ese éxito en lo personal?

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- Para mí el éxito es otra cosa.
- ¿Qué es el éxito?
- El éxito es existir, es tener a mi vieja, tener a mis amigos, tener a Dios en mi corazón. La cosa pasa por otro lado. Si hablamos de un éxito laboral, sí, La Cena de los Tontos metió 260 mil espectadores, es un éxito. Venimos de Rosario de meter 7 mil espectadores. Prontito vamos a Mendoza, San Juan, Santa Fe, Tucumán. Se estrenó el 16 de septiembre mi serie en Disney, que está buenísima y la verdad que me tiene muy entusiasmado. A nivel laboral, sí, pero el éxito para mí es otra cosa.
- ¿Por dónde va el éxito? ¿Cómo lo medís?
- Estar lejos de todo esto. Muy lejos, muy lejos de las tendencias. Yo voy para el otro lado de las tendencias. Estoy en un club de tenis con mi familia. Uso el escenario como un gran elemento de comunicación. Yo siempre digo que soy un teatra-grammer: hago mis contenidos en teatro. No vivo de los likes, no vivo de los bots, no vivo del rating. Vivo de algo analógico como es el teatro. Eso para mí es el éxito: estar con la gente, disfrutar de un día de sol, de una merienda solo, leyendo un libro.
- ¿Y qué es el fracaso?
- El fracaso es ser un mal tipo, no tener amigos. Insisto, la gente se esclaviza de los likes, de los views. Todos quieren ser viral. Yo estoy muy lejos de todo eso. El fracaso es que la muerte me agarre sin estar trabajando para Dios. Y el éxito sería que cuando la muerte me alcance, estar trabajando para Dios.
Su relación con el público y el vínculo con Dios
- La gente te va a ver al teatro y se va emocionada ¿Por qué pensás que lográs eso en el público?
- Porque trabajo para Dios. Porque yo no utilizo el escenario para mírenme, “vengan a verme”, ahora canto, ahora bailo. Yo en un momento me desprendí de todo eso y empecé a ponerme al servicio de los demás. “La Cena de los Tontos” es un espectáculo que te cagás de risa, es hermoso, pero te comés una pizza y a los tres días está Tobiano que te deja una enseñanza. Los espectáculos que escribo yo, con Emilio Tamer, donde decido ponerme al servicio y hacer una especie de misa, los hago para la gente, de verdad. Porque tengo una necesidad de hacer preguntas en voz alta de lo que para mí es la crisis más grande de comunicación. Estamos conectados pero incomunicados.
- Hablás de Dios, ¿cómo lo conociste, en qué momento de tu vida?
- Tampoco me voy a poner en pastor. Ya Miguel Abuelo, decía: “Wste mundo es una loquería”. Yo ya empecé a ver que había algo raro que me sonaba. Cuando empecé a trabajar en este medio empecé a ver gente divina, pero en poco porcentaje. Hay mucho ego insolente. Que Charly García tenga ego, bueno, es Charly. Fito, Mercedes Sosa, Sandro, María Elena Walsh, claro que sí. Pero hoy ves un ego insolente que es ego por ego. ¿Por qué tenés ego, qué hiciste? Entonces empecé a ver que había cosas raras. Que Dios para mí era una guía, alguien al cual yo me comunico directamente, porque no necesito intermediarios para hablar con él. No necesito credos, ni Padre Nuestro, ni nada raro. Yo hablo personalmente con él.
- ¿Qué le pedís?
- Hablo como un chabón, a la noche. Le pido muchísimo por la salud de mi familia, de mis amigos. Siempre le pido por mi país, porque la gente no la pase tan mal. Le pido también por mis trabajos, porque mis trabajos son nobles en ese sentido, yo quiero hacer bien. Entonces le pido que me dé fuerza para seguir haciendo bien.
- ¿En qué etapa de tu vida fue esa conexión?
- A los 38, 39 años, cuando empecé a arrimarme a los 40. Empecé a tener una crisis personal, la crisis de los 40. Empecé a replantearme mi forma de amar, mi forma de ver la religión, mi forma de ir a un escenario. Para mí no es tan importante mi pensamiento, realmente. Entonces ahí dije: ¿dónde me paro? Primero me tengo que rescatar con algo. Y dije, bueno, rescatame Dios de todo esto. A mí siempre de chiquito me decían que yo era un inadaptado social, y yo me lo tomaba mal, y después me di cuenta que me estaban piropeando. Porque ser un adaptado social a esta sociedad enferma es estar enfermo.
"Amores Inesperados"
- Estrenaste “Amores Inesperados” en Disney. ¿Cómo te llegó esa propuesta?
- Hay una crisis, como hablabas, también en la industria. De contenidos. Hay tal crisis de contenido que las ideas generalmente que tienen hoy las plataformas, inclusive hasta los teatros, son la vida de, la biopic de. Y eso está buenísimo, homenajear a la gente, pero también es una carencia de ideas. Por eso está bueno, por ejemplo, “Envidiosa”, porque es una idea propia. Me gustó mucho la serie Luis Miguel, la de Fito Páez también. Y en el teatro también se está utilizando mucho la comedia musical de una película, ahora se hacen remakes de películas en teatro, o Chicago por enésima vez. Todo está buenísimo, pero hay una crisis de contenido propio."
- ¿En qué se diferencia “Amores Inesperados”?
- "Amores Inesperados” primero es de un autor y director argentino, Marcos Carnevale y de un actor argentino, que soy yo. Son seis historias de amor diferentes, de amores inesperados, amores obsesivos, amores tóxicos, amores tiernos, donde yo protagonizo cada historia siendo un personaje diferente, componiendo un personaje diferente de cada historia con actrices de mucho nivel y elencos diferentes. Por ejemplo: hago un amor muy loco de un ladrón con la persona que es víctima de un robo, el famoso síndrome de Estocolmo. Con Patricia Palmer hago un mozo que se enamoró de una persona de mucha plata. Con Karina Hernández, un profesor de tenis, un cincuentón que no maduró. Con Eleonora Wexler, un camillero. Con Julieta Cardinali, un chico que se enamora de un peaje. Está Betiana Blum, que hace de mi mamá, de un chico con asperger. La verdad que es un elenco divino con Disney atrás. La grabé hace cuatro años. Las plataformas tienen sus tiempos.
- ¿Qué desafío implicó construir los seis personajes?
- El desafío de utilizar toda mi capacidad para observar, no en la imitación. Ya en “Kinky Boots” me tocó hacer una comedia musical haciendo un drag queen. En “La Cena de los Tontos” hago un personaje que es Piñón, un tonto, un tipo inocente. Este año en Netflix también hice una serie que se llama “Crimen Desorganizado”, componiendo un periodista corrupto. Me atrae mucho la composición. Y estos son seis personajes diferentes, con seis géneros diferentes: hay comedia, comedia romántica, sátira, thriller. Lo trabajé durante un año y medio con Marcos Carnevale, con un tema de observación y de maquillaje muy diferente, con la colaboración de todas las actrices.
La industria, la cultura y la crisis de contenido
- Mencionabas que se grabó en 2022. ¿Pensás que tiene que ver con la crisis de la industria?
- El teatro está pasando por un gran momento. Hay un auge en el teatro con respecto a lo que está sucediendo con la inteligencia artificial, porque la gente está volcándose mucho al teatro, quiere ver personas en vivo actuando. El teatro obliga a conectarte. Y la gente está buscando mucho eso. ¿Cuántos gigas de memoria tenés en el corazón?
- ¿Qué te pasa con la crisis, con el cambio de paradigma de negocio, que en la tele no haya ficción?
- Ahí entran las series. Gracias a Dios, con la serie de Moria, la serie “Envidiosa”, tenés “Barreda”, “Pepita la Pistolera”. Tenés grandes producciones nacionales. Hay trabajo para los actores en ese sentido, estamos teniendo la posibilidad de volcarnos a las plataformas. La tele no va a morir nunca, pero también se diversificó.
- ¿Y cuándo escuchás comunicadores que mandan a los actores a manejar Uber si no consiguen trabajo?
- Alejandro Fantino. Me lo crucé, yo le tengo mucho cariño. A mí me cruzó en un barco el otro día y también me mandó a estudiar. Me dijo: ¿qué pasión tenés? Estudiá. Pero no porque a mí me lo dijo porque me va mal en mi laburo. Me parece que cada uno tiene que hacer lo que quiere con su vida. Si querés estudiar tres carreras, estudiá tres carreras. Me parece que no se opina de las carreras de los demás. Yo lo que les diría a los pibes es que más que estudiar otra carrera, estudien la carrera que están haciendo, porque hay mucha gente que hace una carrera y no estudia. La gran crisis de contenido y de talento que hay hoy pasa porque al público también le sacaron la cultura. Cuando al público le sacan la cultura, piensa que eso es una obra de arte, y no. Tenés por ejemplo a Miguel Granados, que es un tipo que estudió música. Tenés a Paco y Catriel, que también han estudiado música. Y después hay otros casos que son productos del algoritmo, que son patéticos.
- ¿Cuál es tu mirada respecto a la desfinancian al cine y al teatro?
- Yo creo que en el mundo es peligrosa la gente talentosa, es peligrosa la cultura. “Mirá, pinta tu aldea y serás universal”, dice la frase. La globalización nos saca las especificidades. Yo creo que es una estrategia a largo plazo el sacarle la posibilidad a los pueblos de que revisen de dónde vienen: el cine, el teatro, la música. Folkclore, tango, nuestro rock nacional. Cuando ahora nos colombianizamos, nos puertorriqueñizamos. Nos están sacando de dónde venimos, nuestro idioma, nuestras costumbres. Un pueblo que no sabe de dónde vino, sin cultura propia, es un pueblo muy fácil de dominar. El bien y el mal es lo mismo, la verdad y la mentira es lo mismo, no importa nada. Con la inteligencia artificial y las redes, ya no se sabe qué es verdad y qué es mentira. Por eso, a los países no les conviene que se apoye el cine ni el teatro, ni que haya tipos talentosos. No es conveniente una Spinetta hoy, no es conveniente un Charly que cante “Alicia en el País de las Maravillas”, no es conveniente un León Gieco, un Víctor Heredia, un Lennon menos. No se puede vivir en paz cuando la guerra es un negocio, y la violencia hoy es una estrategia.
Amor y monogamia
- ¿Estás enamorado o buscando el amor?
- Yo no busco el amor.
- ¿Te gustaría enamorarte?
- Sí. Es lindo vivir con amor. El amor es muy amplio, igual. Yo siento amor profundo por la gente en el teatro, por mis amigos, por una noche de amor con un amor. La construcción hollywoodense del amor, la media naranja, contigo pan y cebolla, el creer que me voy a salvar porque me enamoré. Fui víctima de eso, y gracias a Dios hace un tiempo reconstruí en mi cabeza el tema de por qué busco salvarme con un amor, o por qué cuando me han dejado me he querido morir.
- ¿Te rompieron el corazón?
- Sí, claro. Cuando creía que porque esa persona se iba yo me quedaba sin nada. Pero hoy me quedo conmigo porque empecé a enamorarme de mí.
- ¿Cómo es eso?
- A mis 40 empecé a tener un romance conmigo, porque me di cuenta que me sentía muy culpable si yo me quería, porque a mí me criaron diciendo que yo no tenía que ser un egoísta. Empecé a entender que no me voy a salvar con un amor. Tal vez ese amor me haga bien, tal vez me haga mal, pero no es más importante que el amor de un amigo, el amor de una madre.
- ¿Hoy estás enamorado?
- No, pero nunca estoy solo. Desde que tengo 17 años no tengo las relaciones convencionales del novio, con la exclusividad sexual, la monogamia, todo eso que ha fracasado y no queremos aceptarlo, porque andamos mintiendo todos por atrás de la persona a la que le prometemos. El salir del clóset solamente se refiere al chico que le gusta un chico, la chica que le gusta una chica. Bueno, hay otra forma de salir del clóset. Yo también en un momento empecé a decir: "Mirá, yo amo así". Para mí el sexo va por un lado y el amor va por el otro. He salido del clóset de esa clandestinidad de decir que te amo y que estoy solamente con vos, y andar teniendo historias paralelas, que eso me consumió mucho tiempo, mucha angustia, y he decepcionado mujeres que me han amado. Hace ya 12, 13 años que vivo las relaciones como esas relaciones requieren. Si requieren de monogamia, prometo y cumplo. Si requieren de poligamia, lo cumplo. No estoy atado a una forma de amor.
- ¿Fuiste un pirata, un bandido?
- Era un boludo, no era un bandido, porque perdí tiempo. Con 25, 30, 35 años he hecho lo que hemos hecho todos: no cumplir los requisitos del amor. He sido muy creativo a la hora de mentir, no me enorgullece, pero le he mentido a mis profesores, a las autoridades, me he burlado de muchas cosas con ingenio. He sido un travieso, pero pirata no. Lo que no me atrevía era a decir lo que no se atreve mucha gente a decir: 'esto está mal planteado, esto no es así'. Ojo, también hay actos de libertad que requieren, por el amor que le tenés a la persona, tener sexo siempre con esa persona hasta el día que te mueras. Eso también es libertad. Si yo me enamoro mañana y libremente decido estar todas las noches de mi vida con esa persona, hoy a mis 50, también lo hago. Pero por una cuestión personal, no porque me lo imponga un sistema de relación.
- Tenés 50 años, ¿te gustaría ser padre?
- Yo sería padre si mañana el amor de una mujer es tan profundo que queremos compartir esa aventura. De la única manera que sería padre. No me resistiría si un amor me lleva a eso, pero no es que ahora ando buscando quién quiere ser mi hijo. Respeto todas las formas de paternidad porque son un acto de amor muy profundo. Pero yo no lo haría soltero, no lo haría solo, porque no tengo esa capacidad. Hay gente que sí la tiene. Pero yo no soy clásico en nada, y en ese sentido me vuelvo clásico: si es, es con una chica y en familia.
- ¿Te morís y qué pasa?
- "Nada. Acá en este plano, ustedes me hacen un homenaje. Va a haber, no los voy a nombrar, pero los conozco, veinte, treinta personajes de Argentina, algunos actores que sin tener una relación profunda me van a usar para poner la fotito. No me gusta la gente que pone la fotito con el muerto y le empieza a hablar, en realidad en el fondo están buscando seguidores, están buscando el like, le dan movimiento al algoritmo. Van a salir los cuarenta boludos que no me conocieron poniendo fotos conmigo, y en los premios de Argentina me van a poner en el video post-mortem con todos llorando. Cosa que odio. Voy a dejar un testamento prohibiendo que me usen en las redes, mi foto en blanco y negro con la cinta negra, y que me usen en los homenajes. Que se olviden de mí.
- ¿Cómo te gustaría que te recuerden?
- Cuando me pongo del lado de la fe, digo que cuando me muera me voy a una vida mejor: me van a estar esperando John Lennon, Sandro, mi abuelo Eduardo. Voy a un mundo mejor, se me va el dolor del cuerpo, y sobre todo conozco en persona a Dios, que es lo que más quiero. Eso es lo que los seres humanos inventamos para no aceptar que hay un final. Si me pongo del lado del conocimiento y la ciencia, no pasa nada, se terminó. Ojalá que esa fe que tengo, de que no todo termina, le gane a la verdad.
- ¿Cuándo fue la última vez que lloraste?
- Ayer. Porque, tal vez sea medio frívolo, pero cuando me enteré que Leo Messi se retiró del fútbol, a mí el paso del tiempo me hace muy mal. Él es un termómetro de que el tiempo pasó y de que se termina una etapa que para mí fue fantástica. Yo soy muy amante del arte, de los artistas, más que del fútbol en sí. Se me cayeron dos lágrimas. Tal vez se me dio superficial, pero puedo estar llorando por cosas más profundas que un jugador que deja una selección.
- ¿Hablas con Messi?
- No, no lo conozco. Tampoco lo usé para sacarme una foto y subirme a la tendencia, como hace la gente que lo hace más por el algoritmo que por la realidad. Nunca necesité ni quiero conocerlo, porque para mí es como Batman: no quiero conocer a Batman, no quiero conocer a Superman.
- ¿Cómo es tu relación hoy con Tinelli y qué análisis hacés de su presente, donde por ahí se lo intenta demonizar?
- Si tomamos al público argentino como una masa, a mí no me sorprende ni me decepciona que demonicen a Tinelli, porque nosotros somos especialistas en devorar a nuestros hijos más pródigos. Te guste o no, Marcelo Tinelli fue treinta años el líder de la televisión, la persona más influyente de los medios de los últimos treinta años. Que ahora se preste a que lo traten como uno más es porque es muy humilde. Si vamos a la historia: San Martín murió exiliado. Maradona fue demonizado y hoy es un santo. Borges murió exiliado, Favaloro cuestionado en la pobreza. Somos muy jodidos, entonces es normal. Hay gente que envejece mal el éxito y gente que envejece bien. Yo no me puedo comparar con Tinelli, ni con Sandro. Yo entendí este negocio hace mucho tiempo: no voy a las fiestas del medio, no entro a las revistas, no muestro mis romances, no hago contenido con mi vida. Soy un pibe de Lomas que se sube a un teatro, un payaso de circo. Hoy el éxito y el medio van por un lado, y yo estoy por afuera, no soy tendencia. No estoy en Olga, no estoy en Luzu, no me saco fotos con el plantel de la Selección. El otro día sí, con Di María, porque vino al teatro con amor, y lo amo, pero es distinto al cholulaje de andar usando a alguien.
- ¿Cómo te ves en diez años?
- En diez años me veo medio activo todavía, creo que van a pasar cosas, pero yo ya estoy aterrizando el avión. Todavía tengo fuego cada vez que me subo al escenario. El año que viene voy a hacer un espectáculo cantando y bailando de nuevo, con los cien años del Astral. Mis influencias fueron Borges, García Márquez, Dolina, Cerati, Patricio Rey, el Indio, Charly. Cuando veo otro mambo en la música o en el arte, sin juzgar, digo: este no es mi palo. A veces hay que ser más estúpido para modernizarse, y yo no voy a ser peor para encajar. Me fue quedando un nicho de gente que sigue lo que hago. Mi algoritmo personal es elegir a mi gente: mis amigos, el tenis con dos raquetas, un café que sigue siendo un café, una noche de amor mirándome a los ojos con alguien, sin sexting. Me veo feliz, fuera de todo esto.
- ¿Te queda alguna asignatura pendiente, más allá de ser padre?
- A nivel personal, vivir la vida un poquito, y la estoy empezando a vivir. Cuando hablo con una mujer hoy, ya no busco 'levantarme' a nadie, sino compartir. Digo lo que pienso, no lo que ella quiere escuchar. Hace rato que dejé de decir cosas para que me acepten, para que me vengan a ver al teatro o para quedar bien en una nota: digo mi verdad. Eso me llevó a la libertad, a que no me importe lo que me digan. Me fui de mi casa siendo insultado, me decían que iba a fracasar con la imitación. Mi papá me prohibió esta profesión, y gracias a haberlo desobedecido en eso soy feliz. No soy víctima de nada, no pertenezco a ningún '-ismo'. No tengo ideologías, tengo ideas, y eso me hace más libre.


