Presenta:

El duro relato de Sofía Gonet con un medicamento "popular" y las consecuencias que vivió: "Me iba a morir"

A través de una fuerte experiencia personal con un fármaco experimental, alertó sobre los severos efectos adversos y las graves secuelas crónicas.

La influencer hizo un llamado a la reflexión.

La influencer hizo un llamado a la reflexión.

Archivo MDZ

En el último año, el uso de medicamentos diseñados para el tratamiento de la diabetes tipo 2 como un método rápido para la pérdida de peso se ha convertido en un fenómeno global. Impulsado en gran medida por figuras, el consumo de fármacos como el Ozempic ha derivado en una preocupante tendencia sanitaria.

En las últimas horas, la influencer Sofía Gonet decidió romper el silencio y aportar su testimonio sobre esta problemática, revelando una experiencia límite que la llevó a temer por su vida.

A través de un descargo en sus redes sociales, Gonet reflexionó sobre la preocupante normalización de estas inyecciones, un fenómeno que, según indicó, no se limita al plano internacional, sino que está fuertemente arraigado en sus círculos cercanos: "Todo el mundo que conozco se inyecta. Hay todo un mercado negro de péptidos en los gimnasios y entre los médicos; es mucho más grande de lo que se imaginan".

El episodio que encendió las alarmas

La influencer relató que su acercamiento a este tipo de tratamientos se dio en un contexto de alta exigencia física, impulsada por el deseo de obtener resultados rápidos en su entrenamiento. Fue entonces cuando le ofrecieron Retatrutida (retatrutide), un fármaco en etapa de desarrollo que promete inhibir el apetito y acelerar la quema de grasas.

"En un impulso absoluto, y en un ataque de ignorancia bruta, dije 'bárbaro, dale'", confesó. Gonet se aplicó la inyección un lunes a las 14:00 horas. Lo que le prometieron como una solución estética se transformó rápidamente en una emergencia médica. Apenas cuatro horas después de la aplicación, su cuerpo comenzó a fallar de manera sistémica al intentar ingerir alimento.

"Empecé a sentir cómo todo dentro de mi cuerpo empezaba a fallarme. Tuve un sueño repentino de desmayo, mareos, náuseas fatales, temblores, fiebre y confusión", detalló. La gravedad del cuadro la llevó a despedirse de sus seres queridos: "Yo creía que iba a morir, se los juro. Empecé a mandar mensajes de despedida".

Tras convocar de urgencia a su familia, Gonet fue trasladada a un centro médico. Ante el desconocimiento exacto de la sustancia y la imposibilidad de neutralizarla en el momento, la indicación profesional fue contundente: soportar los síntomas hasta que el organismo lograra depurar el químico y suspender el uso de inmediato.

Secuelas físicas y psicológicas

El impacto de una única dosis se extendió durante semanas. Gonet relató haber padecido náuseas y un rechazo absoluto a los alimentos durante los primeros siete días, seguidos de un mes entero sin apetito y con saciedad precoz extrema. A nivel psicológico, la experiencia la sumió en una profunda angustia frente a la posibilidad de haber arruinado permanentemente su relación con la comida y su bienestar general.

"Tenía miedo de haberme enfermado para siempre y tener que vivir así. La comida había dejado de darme bienestar por completo", explicó, destacando que el tratamiento habitual requiere aplicaciones semanales, un régimen que ella abandonó tras la primera y traumática dosis.

Un mensaje de concientización

Como cierre de su testimonio, Gonet emitió una contundente advertencia sobre la banalización de la delgadez a costa de la salud. Subrayó que la verdadera riqueza reside en el bienestar físico y alertó sobre los daños irreparables que ha atestiguado en su entorno.

"Tengo amigos que, después de un año de haberse inyectado todas las semanas estas porquerías, hoy están con tratamientos de por vida. Les generó diabetes y fallas en el organismo", denunció.

La declaración de la creadora de contenido pone sobre la mesa una problemática de salud pública creciente: el uso off-label (fuera de prospecto) de medicamentos metabólicos complejos por presiones estéticas. "No hay nada más lindo que ser feliz, disfrutar de la comida y sentirse sano. Estar flaca no vale la pena si es a este costo", concluyó.