Así fue el primer consentimiento de Gran Hermano con un final inesperado: "Hagamos toda la..."
Luego de tres días de tensiones entre famosos e influencers, dos personajes de la casa decidieron "dar el sí" ante las cámaras. Aunque, con un final sorpresivo: los detalles.
Con una casa que no termina de convencer el afuera, pero en la que suceden fuertes jugadas.
Captura / TelefeLa convivencia dentro de la casa de Gran Hermano regaló un momento de pura distensión y humor protagonizado por Pincoya y Brian Sarmiento. En medio de la tensión que siempre genera la placa, los participantes simularon dar el clásico consentimiento frente a las cámaras y bromearon con la idea de tener un encuentro íntimo.
El divertido episodio dejó al descubierto la complicidad entre ambos, quienes utilizaron la estricta regla del reality para protagonizar un paso de comedia que rápidamente captó la atención de los seguidores del programa.
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El juego del consentimiento
Según se pudo ver en la transmisión, la secuencia comenzó con una charla subida de tono sobre la posibilidad de meterse al agua sin ropa y los eventuales "roces". Fiel a su estilo desinhibido, Pincoya redobló la apuesta y lo invitó directamente a la habitación: "Hacemos dedos para arriba y nos podemos encamar", lanzó entre risas.
Lo que más llamó la atención de las imágenes fue la soltura con la que abordaron la normativa del juego. Conscientes de su situación en el certamen, Pincoya bromeó sobre su estadía: "Ya, si estamos nominados, hagamos toda la wea".
Acto seguido, la dupla se acomodó en la cama, miró fijamente a las cámaras y levantó los pulgares, realizando la señal obligatoria que exige Gran Hermano para confirmar el consentimiento. "El primer consentimiento de esta weá. Y hacemos sexo", celebró la participante en tono de broma.
Propuestas de casamiento
El divertido ida y vuelta no terminó en las sábanas. Luego de la humorada, la conversación derivó en una insólita propuesta de casamiento cruzada por planteos de convivencia y dinero. "Me dijiste que no me querías mantener", le reclamó Brian en tono jocoso, agregando que, según él, ella debía hacerse cargo de los gastos.
Lejos de quedarse callada, Pincoya no dudó en retrucarle haciendo alusión a la profesión del joven: "¿No se gana bien en el fútbol? Tenés que pagar los impuestos. Vivimos miti-miti". La escena culminó a pura risa, con promesas de intimidad "tres veces por día" y un divertido baile al ritmo de "mamarre", dejando en evidencia que, a pesar de las presiones del aislamiento, los participantes logran encontrar espacios para distenderse.

