Así fue el íntimo regreso de Soledad Pastorutti a Mendoza: sopaipillas, metrotranvía y recuerdos en el Anfiteatro
La cantante presentó un nuevo capítulo de su ciclo documental 30 Pueblos, donde recorre los rincones del país que marcaron su carrera. En su paso por tierras cuyanas, se sumergió como una mendocina más.
La artista volvió a la tierra del sol y del buen vino en una faceta distinta.
Captura / 30 Pueblos"Nos seguimos encontrando", expresa la artista. En el marco de la celebración por sus tres décadas en la música, Soledad Pastorutti continúa desplegando su ambicioso proyecto audiovisual titulado 30 Pueblos. Esta serie documental busca reconectar a la artista de Arequito con aquellas tierras, paisajes y personas que fueron pilares fundamentales a lo largo de su extensa carrera.
Tras emocionar a sus fanáticos con sus visitas por Neuquén, La Rioja, San Antonio de Areco, Puerto Tirol, el Cerro Colorado cordobés, Santiago del Estero, Corrientes, Cosquín y Gálvez, la cantante aterrizó en Mendoza para protagonizar un capítulo plagado de nostalgia, música y sabores autóctonos. "Cada vez que vengo, se arma un lío", comienza la cantante, evidenciando el amor cuyano por su trayectoria y persona.
Bodegones y el recuerdo de referentes mendocinos
El episodio inicia con el tradicional tema Para el tiempo de cosecha y cuenta con una duración de 16 minutos. En él, muestra a una Soledad auténtica y despojada de los grandes escenarios, dispuesta a caminar las calles como una mendocina más. Su recorrido comenzó con una inmersión directa en la cultura popular al visitar el histórico Bodegón Don Coco. Allí, la intérprete cumplió su deseo de probar las tradicionales sopaipillas preparadas por Margarita, a quien destacó especialmente por sostener con tanto amor ese refugio gastronómico junto a su familia.
Otros de los destinos que visitó fue la Casa del Visitante, de la Bodega Santa Julia. Rodeada de fanáticos, músicos y una mesa familiar llena de cueca, Pastorutti se entrelazó en el amor de los partícipes, las empanadas y el infaltable vino.
Fiel a su compromiso de honrar las raíces, Soledad no dejó pasar la oportunidad de rendir tributo a los próceres que la provincia le aportó a la cultura nacional, como Félix Dardo Palorma, Carmen Guzmán, Antonio Tormo, Chacho Santa Cruz, Jorge Marziali, Armando Tejada Gómez, Oscar Matus, Tito Francia, Hilario Cuadros, Pocho Sosa y Los Trovadores de Cuyo. En la grabación, se aprecian recortes de los mismos.
Una mendocina más cruzando el metrotranvía
La travesía continuó a bordo del metrotranvía, donde la cercanía con los pasajeros le permitió recolectar historias urbanas y anécdotas de vida. Durante el trayecto, mantuvo una profunda charla con el vecino "Pepe" Maniaci, quien le transmitió la importancia de mantener en la memoria a los excombatientes en Malvinas y seguir llevando con orgullo los colores patrios. Fascinada por la calidez recibida, la cantante no dudó en expresar su fiel gratitud.
Con gran carísma, se sacó fotos y recibió diversos regalos. Los mendocinos no dejaron de acercarse a la cantante y aprovecharon al máximo su esporádica visita. Como actividad infaltable, se sumó a la época de cosecha y cortó racimos con los viñateros, aprendiendo de la técnica y nacimiento del vino mismo. Entre risas, expresó durante la actividad: "Lo único que hay que tener un poco de altura".
La artista y su conexión con el Anfiteatro: "Tenía ocho años"
Uno de los momentos más conmovedores del documental se dio cuando la intérprete pisó el Anfiteatro Griego Frank Romero Day, el escenario emblemático de la Fiesta Nacional de la Vendimia. Caminar por esas gradas la llevó a recordar su propia historia, buscando recuerdos y reviviendo sensaciones de sus primeros pasos, incluso desde antes de convertirse en el gran fenómeno popular conocido como "La Sole". Entre sus dichos, recordó haber visitado el histórico lugar por primera vez a sus 8 años, en una travesía donde sus padres llevaron a la Reina de la Soja de Arequito.
En el transcurso del documental y de su estadía, la magia musical no pudo faltar y se encendió con una tradicional parra mendocina. En ese marco inmejorable se armó una auténtica "farra cuyana" junto a Sebastián Narvaez, Gabriela Fernández y Sandra Maya; un encuentro desestructurado de poesía, guitarras y cantos que caló hondo en la artista.
"Las cosas cambian que eso no lo podemos evitar. Yo no soy la misma, pero en esencia nos seguimos encontrando muy en lo profundo de nuestro corazón nos seguimos eligiendo y ojalá eso pase por mucho tiempo más", expresó profundamente Pastorutti a modo de balance personal.
Para cerrar, la intérprete mostró diversos paisajes de la provincia. Despidiéndose entre las vides y con una copa de Malbec en mano, Soledad dejó la puerta abierta para un próximo encuentro, reviviendo la nostalgia y las futuras vivencias junto a su público mendocino, que tanto la adora.