Luciano Cáceres: “Se necesita de un Estado presente que apoye”
Luciano Cáceres siente que, a diferencia de otros colegas, hoy está en un lugar de privilegio. Es que Muerde, la obra que protagoniza, llena funciones al igual que El Beso, la comedia en la que comparte escena con Luciano Castro, Mercedes Funes y Mónica Antonópulos. “Está complejo todo”, asegura en diálogo con MDZ.
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En días, el actor visitará Mendoza para presentar el espectáculo que ganó el Premio Estrella de Mar 2024 a Mejor Unipersonal y que escribió y dirige Francisco Lumerman. Y, a diferencia de las anteriores, esta función será un gran desafío. “Estoy muy contento, la verdad que estoy muy contento. Tengo nervios, alegría… todo junto -explica-. El nacimiento de la obra fue en un espacio más intimista, pero en la gira está pasando de ir a salas más grandes. Pero lo que es el Cine Teatro Plaza no me tocó nunca. Estamos laburando mucho técnicamente para que la experiencia siga siendo intimista, por más que haya mucha capacidad porque, de alguna manera, al estar solo en el escenario, mis compañeros son los espectadores. Entonces yo quiero que llegue como de primera mano el relato de René, que es el personaje que me toca transitar en Muerde”.
Con Lumerman, cuenta Cáceres, se conocen desde hace más de 30 años. Ambos se formaron en lo que hoy es Andamio 90 y la propuesta del espectáculo le llegó cuando estaba filmando una película en Madrid. De inmediato, se dio cuenta de que era lo que, en ese momento, tenía ganas de hacer. “Quería contar la historia de este pibe al que lo abandona su madre al nacer y, después, su padre lo hace en un taller de carpintería de ataúdes en algún pueblo rural de la Argentina profunda. Él queda suspendido en esos 10 años. O sea, se desarrolla físicamente, pero su intelecto no y, entonces, no puede ver la maldad del mundo. Se vuelve el retardado, el raro del pueblo y empieza a sentir y padecer esa marginación. Le es imposible moverse de día y se empieza a mover solo de noche y ahí, desarrolla un don: ver sin luz. Cuando el pueblo lo detecta se empieza a aprovechar de eso y le piden cosas no tan santas, como apropiarse de lo extremo”, cuenta.
¿Y cómo surgió la obra? Detalla: “A raíz de una nota periodística que contaba que a un pibe lo mataron a palos entre 30 por robar un celular. Entonces, la pregunta es quién es el malo, quién es el bueno, un poco interpela a la sociedad que somos. Es una obra muy intensa y tiene momentos luminosos y otros muy oscuros, humor y tragedia, a mí me atraviesa por completo”.
- Muerde es un reflejo de lo que sucede hoy en la sociedad.
- Sí, claro. La violencia naturalizada, la no aceptación a las diferencias… Son muchos temas. El abandono, el amor, el querer, la fe… La verdad que es una obra muy nutritiva y si bien estoy solo en el escenario, René va a tener réplicas y va a reencarnar en todos los personajes que contaron su historia.
- ¿Qué evalúas antes de sumarte a un nuevo proyecto?
- Son tantas cosas… Muchas veces es lo laboral, obviamente. Los proyectos más grandes son los que organizan el año y después, a veces, por ahí solo porque voy a conocer algún actor, algún director, esas ganas de trabajar con alguien, de conocer cómo dirige. También están los desafíos personales… y el cambio. Si vengo haciendo una tragedia, por ahí está bueno hacer una comedia. Son tantos factores… pero muchas veces creo que prima con quién voy a trabajar. Si se que es alguien que admiro, me es imposible decir que no. Y con amigos también.
- ¿Qué tan posible es vivir hoy del teatro en Argentina?
- Estamos atravesando una crisis y creo que es difícil la estabilidad para todos los rubros. Para los actores está muy acotado… Digo, no hay más ficción en tele, hay poco movimiento audiovisual con el cine por esta parálisis del INCAA. El teatro, que lo vengo haciendo desde hace 36 años, siempre fue mi motor, mi laburo, mi lugar de experimentación, por ahí no solo el sustento económico, sino que es casi una necesidad vital. Pero sí, creo que está complejo todo. Están los proyectos autogestivos, que por ahí no prima lo económico, pero sí el riesgo artístico y también los otros más comerciales que dan la posibilidad de llegar a más públicos, teatros más grandes y la continuidad del laburo. Es un momento complejo; pero al mismo tiempo, sin quitarle importancia al momento particular en el que vivimos, nosotros estamos acostumbrados a seguir haciendo y creo que es un momento para eso, para no parar de hacer, para estar en contacto, hablar, charlar, generar proyectos y estar apoyados sobre todo en la autogestión. Y obviamente, como todas las industrias, las culturales y las otras, se necesita de un Estado presente que apoye, que acompañe, como sucede sobre todo con toda la movida independiente en todo el país, porque básicamente el apoyo está para eso. Hay grupos estables, salas independientes en todo el país que sin el apoyo institucional les cuesta muchísimo sostenerse.
- De chico tenías clara tu vocación y actuás desde hace 36 años. ¿Qué es lo que te cautivó del teatro?
- Uf, no sé, la adrenalina, ese vivo que no se puede volver atrás, poder contar historias, la cercanía con el público, lo que sucede en ese tiempo no tiempo, a mí me moviliza mucho ver teatro y hacerlo. Creo que es una experiencia para valientes y después poder ser tantos otros. Creo que el teatro siempre es político, siempre tiene que generar una experiencia, uno tiene que intentar provocar en el espectador que algo se modifique, que cambie, que genere reflexión, que vos no te vayas del teatro como viniste. Y es muy generoso, la verdad que el teatro es mágico y después es un ritual presencial que se viene haciendo hace miles de años y que es casi milagroso… como tanta gente o poca gente, la que sea, se pone de acuerdo con otra que no conoce para compartir el mismo ritual. Y eso es muy mágico, muy precioso.
- La última. ¿Qué tan seguido vas al teatro como espectador y qué es lo que te gusta ver?
- Voy a ver de todo, mucho teatro independiente y, sobre todo, también a algunos colegas en el comercial, en lo estatal. Por lo menos, una vez a la semana voy al teatro, al ballet. Hay momentos que se complica más porque, de golpe, tengo casi todos los días función, como me pasaba en Mar del Plata, pero un día libre o una función nocturna metía en Mar del Plata, haciendo temporada de lunes a lunes. Siempre viendo a colegas y si no, la posibilidad de que alguno te invite al ensayo general, que es en otro horario, que no sea el de función. Hay una red de amigos teatristas que nos acompañamos durante todos estos años, que nos aportamos miradas durante los ensayos.
Para agendar
Muerde
Sábado 3, a las 20, en Cine Teatro Plaza (Colón 27, Godoy Cruz, Mendoza). Entradas en EntradaWeb.


