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Daniel Casablanca protagoniza una de las obras más importantes de su carrera

Junto a Diego Reinhold, el artista actúa en “Argentina al diván”. Él personifica a nuestro país y, en diálogo con MDZ, señaló: “Me encanta hacerlo, lo disfruto mucho, es muy gracioso".
Daniel Casablanca El actor protagoniza Argentina al diván Foto: Nacho Lunadei
Daniel Casablanca El actor protagoniza "Argentina al diván" Foto: Nacho Lunadei

No es ninguna obra de los Macocos, famoso grupo que “deshace teatro” y que creó en 1985 junto a Martín Salazar, Gabriel Woolf y Marcelo Xicarts; ni Toc Toc, él éxito de calle Corrientes del que fue parte durante 10 años. Tampoco, las que hizo con Les Luthiers. Para Daniel Casablanca, los espectáculos más importantes de su carrera son los últimos dos: Discepolín, fanático arlequín y Argentina al diván. “Son propios y son mis favoritos, porque son espectáculos decididos por mí”, asegura el actor, director y docente teatral a MDZ.

El primero, unipersonal que creó, y estrenó en 2021, sobre la vida de Enrique Santos Discépolo, famoso compositor de tangos, actor, autor y director de teatro y cine. El segundo, es una versión libre sobre el texto de Marcelo Cotton que realizó junto a Diego Reinhold y Guadalupe Bervih. Está en cartel desde febrero de este año en ND Teatro y es una comedia que recorre varios períodos históricos de la Argentina para hacer reír y reflexionar. 

Si bien cuando le llegó la propuesta él la iba a dirigir, durante el proceso de creación (que duró dos años) hubo un cambio de roles. Es que se encariñó tanto con la protagonista que decidió ser él quien le diera vida. La dirección, entonces, la tomó Bervih quien, durante siete meses de ensayo, realizó un trabajo “muy cuidado”.

"Argentina al diván" es una versión libre de Daniel Casablanca, Guadalupe Bervih y Diego Reinhold / Foto: Nacho Lunadei

“Cuando me llegó el proyecto, hace muchos muchos años, no tenía la posibilidad de actuar. Hacía funciones de Toc Toc de martes a domingo. Tampoco estaba Reinhold y llamamos a otros terapeutas. Siempre fue más difícil pensar en una Argentina y pensamos en un montón de actores y actrices. El problema fue cuando empezamos a trabajar la adaptación. Nos divertíamos mucho y le poníamos tantos chistes que a mí me entusiasmó. Con la agenda más liberada dije ‘yo quiero actuarlo’ -explica-. Es uno de mis papeles que más felicidad me da. Es un espectáculo súper importante, uno de los más importantes de mi carrera. Me encanta hacerlo, lo disfruto mucho, es muy gracioso”.

En Argentina al diván, cuenta, tomaron como referencia histórica desde la creación del país hasta el comienzo de este milenio. ¿Y qué pasó con las últimas dos décadas? “Queríamos hacer un espectáculo que fuera más histórico que político. Por eso también hablamos más de los inicios que, además, tiene que ver con una coherencia terapéutica. Una persona que no está bien, va a terapia porque repite, porque le pasa siempre lo mismo, porque la estafan, porque no confía en nadie… especialmente la Argentina, en este caso personificada. Entonces, ¿qué hace? Habla de su infancia”, detalla.

Desde que arrancaron con la escritura, añade Casablanca, la idea era no caer en ningún tipo de grieta. “Nosotros queremos hacer humor, humor popular y humor para todos. Entonces, más allá de defender la democracia, en la que pensamos que hay una única bandera, después intentamos evitar todo tipo de grietas y lo logramos… lo logramos. La gente sabe de quién estamos hablando, pero no nombramos a nadie. Y llegamos hasta el 2001, ahí termina el espectáculo”, señala.

Diego Reinhold y Daniel Casablanca en escena / Foto: Eliana Saihueque 

¿Entonces los problemas que hoy tiene la Argentina se originaron en 1800? “Digamos que la fundación de un país, como una persona, tiene que ver con una idiosincrasia y con cosas no resueltas. De repente ella tiene un montón de fechas y no sabe cuándo nació. ¿Soy del 9 de julio? No, ¿soy de mayo? No, ¿soy del 12 de octubre? No, pero antes de que vinieran los españoles yo ya vivía... No sabe, no tiene fecha, no tiene una fecha clara de nacimiento. Es un poco nuestra realidad. Obviamente que todo es en broma, en chiste y es para después pensar y evaluar si uno está de acuerdo o no. De por sí, es un juego de fantasía el personificar al país. Eso también es lo que lo hace divertido y lo hace también psicodramático, porque todo el mundo se identifica con esta pobre señora que le pasa de todo”, responde.

Y la obra no solo hace reír, admite, también provoca ternura. “Más allá de que uno se enoja y putea al país, después lo querés y si no lo cuidás, te estás descuidando a vos mismo -indica-. La gente se emociona, se conmueve mucho y el aplauso es muy largo”.

Para agendar

Argentina al diván

Viernes y sábados, en ND Teatro (Paraguay 918, Buenos Aires). Entradas en Plateanet.